Eclipse

Escribí tu nombre con los labios

mientras chocaban y colisionaban

nuestros cuerpos, encapuchados en piel.

               .

La nacarada superficie lunar

se veía desde la ventana,

y tus ojos eran dos eclipses solares

que me buscaban en la oscuridad.

.

Tú dijiste luego, yo dije ahora,

y mientras tu cabello

formaba madejas de oro,

yo lo amasaba

como si me fuera la vida en ello.

.

Entre los verbos amar y desear

te mantuve en mi cama,

como si estuvieses hecha de sueños,

y aunque en la aurora te desvaneciste,

me hiciste temblar de sed de amor,

y morí amándote.

 

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Para mi amigo fiel: nos volveremos a ver

Me siento en el tranco del patio. Cierro los ojos y te imagino corriendo, ladrando, jugando, durmiendo en tu canasto al sol, o simplemente escucho tus pisadas acercándote a mí, sentándote a mi lado, como muchas veces has hecho, apontocando la cabeza en mi pierna. Sin embargo, al abrirlos, lo único que encuentro es la soledad y un espacio vacío, sin nada de vida. Es entonces cuando clavo mis ojos en ese arriate que tengo justo enfrente y, sin poder evitarlo, caen dos lágrimas por mis mejillas mientras me tiemblan los labios. Pronuncio tu nombre, como si de un mantra se tratase, cada vez con más desesperación, rompiéndome con cada sílaba más por dentro… pero el silencio es mi única respuesta. Y pregunto de nuevo por qué, por qué a ti, por qué tan de repente, y empiezo a gritar internamente, tapándome la cara. Jamás pensé que llegaría este momento. Me maldigo una y mil veces por no haber pasado más tiempo contigo. Siento como si estos dieciséis años hubiesen sido un sueño del cual me hubiesen despertado de repente, volviendo a un infierno de soledad y silencio.

Mis dedos se mueven y, sin quererlo, mis ojos se vuelven a clavar en ese arriate y susurro tu nombre. Es en ese momento es cuando escucho un ladrido desde el fondo de mi mente. Aparto las manos y me pongo en pie, manteniendo la mirada fija en el mismo punto.

—¿Me esperarás? –pregunto, conteniendo el aliento.

Y es entonces cuando te veo. Estás parado en frente y me miras, moviendo el rabo me ladras, me das la espalda y empiezas a correr, alejándote, dejando un camino de color café con leche y luego más blanco delante de mis ojos, esperando que algún día yo lo recorra.

Sin embargo, esa ilusión se esfuma, y vuelvo a ver ese arriate donde antes estabas posado. Me vuelvo a romper por dentro, sintiendo un dolor que recorre cada fibra de mi piel y se instala para siempre. La cadena que aflige mi corazón se aprieta un poco más, pero esta vez, sonrío, mientras rompo a llorar de nuevo.

—Nos volveremos a ver.

Anochecer

En una playa desierta y aislada, nuestros pies se clavan en una arena formada de recuerdos inventados. El viento silba con tus reproches de lo que nunca hice y arrastra mis lamentos de lo que nunca perdoné.

Cuando la primera ola rompe lentamente en la orilla, das un paso hacia adelante, vacilante y temeroso de tener que replegarte cuando el agua vuelva a su lugar. Entonces abres la boca y tus insultos atraviesan mis oídos, enredándose en las nubes. Mis manos se mueven en el aire, destruyéndote.

Me desgarras la piel con tu fuerza, me envenenas con tus labios, me clavas rosas en el pecho. Pero yo no puedo callarme, porque tú no quieres que siga haciéndolo. Quieres una respuesta, quieres algo más que indiferencia. Así que te arranco los ojos con palabras.

Eres tú o yo. Nunca fuimos los dos.

Lo intentamos, ¿recuerdas? ¿O es también algo inventado? ¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué fue lo que quisimos que pasara? Tú no lo sabes distinguir; yo nunca quise descubrirlo.

Mis labios se sellan, y tú te escondes en el silencio. Tu aliento se mezcla en un aire ausente; mis pestañas se humedecen. De repente, te calmas, y mi respiración se aleja. Tu alma flota en el interior de un pozo de agua salada mientras mi corazón descansa, inmóvil, sobre tu espalda.

Y otro día llega más a su fin. Como el anterior, como el siguiente.

Tú y yo descansamos en la orilla, observando la puesta de sol frente a un mar enrojecido por tu sangre y la mía entremezcladas.

puesta de sol

«Está como muerto pero vive»

1920: Evil Returns

  • Título alternativo: 1920 Зло возвращается57232210
  • Año: 2012
  • Duración: 124 min.
  • País: India
  • Director: Bhushan Patel
  • Guion: Vikram Bhatt
  • Música: Amar Mohile, Chirantan Bhatt
  • Reparto principal: Tia Bajpai, Aftab Shivdasani, Vidya Malvade, Sharad Kelkar
  • Más información: IMDb; filmaffinity; Bollywoodhungama

El argumento gira en torno a dos amantes que, no habiéndose visto antes y siendo separados por una encerrona, se acabarán conociendo en circunstancias muy peculiares: ella con pérdida de memoria y siendo acechada por un espíritu maligno.

La primera hora, más centrada en presentarnos a los personajes y darnos los detalles básicos, tiene más bien tono de suspense y drama. A partir de la segunda ya sí se muestra lo sobrenatural y un popurrí de clichés que no faltan en las tramas de exorcismos (vómitos, levitaciones, cabezas que giran…). Impresionan los momentos en los que cantan los protagonistas, pues esto choca bastante con el contexto y recuerdan a los dramas románticos.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Fui un poeta muy reconocido que vivió anclado en una trágica historia de amor. Un 25 de octubre debí encontrarme con mi amada, con quien mantenía una relación por correspondencia, pero nunca llegó la oportunidad. Desde esa fatídica fecha, en la que con tanto dolor tuve que hacer frente a la inesperada noticia de su partida, me dediqué a beber con la esperanza de que el alcohol emborronase mis recuerdos.

Un día, una joven malherida fue encontrada en nuestras tierras. Sentí una extraña sensación en mi cuerpo, como si me advirtiese de algo importante. «Quizás sean los estragos de la bebida», pensé.  Al parecer, la joven había perdido por completo la memoria. «¿Quién sería ella?». Mi hermana, sospechosa, señalaba  que todo podía ser fingido, pero los pocos restos que quedaban de mi corazón intuían que la muchacha decía la verdad.

Las cosas se pusieron más complicadas cuando la desorientada recién llegada trajo consigo apagones repentinos, puertas que se abrían solas y la gota que colmó el vaso: clavos ensangrentados que salían de sus vómitos. Realmente parecía que estaba enferma. Mi hermana, exasperante, insistía en abandonarla a su suerte para no involucrarnos en temas tan oscuros. Mientras discutíamos, una música mágica, delicada y pasional captó mi atención. La desconocida cantaba y tocaba el piano para aliviarse. «¿Cómo podía conocer esa joven esa canción? ¿Cómo podía saber la melodía que yo compartía con la que fue mi amada confidente?».

Decidí apiadarme de la pobre desgraciada y acompañarla al hospital con la poca bondad que me quedaba. Puede que me recordarse a alguien en el fondo. Pronto, una serie de infortunios nos condujeron a unas experiencias sobrenaturales de lo más espeluznantes, pues un espíritu malvado nos atacaba una y otra vez, entorpeciendo nuestro viaje, torturando a la joven, impidiendo que ella recuperase su memoria y que yo negase la mía.

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(Imágenes tomadas de Bollywoodhungama)

Sin embargo, nada de eso puede compararse con la realidad que vivo ahora día tras día. Ya no queda alma en mi interior para el dolor, la cobardía, las lágrimas o el desamor; estoy vacío. Cuando fue poseída por aquel demonio, tal y como sugirió mi hermana semanas anteriores, la abandoné para que otra persona se ocupase. La abandoné a su suerte. Supe que intentaron exorcizarla y pereció. También supe que la extraviada mujer era en realidad mi único y verdadero amor, quien, en un intento de buscarme, fue atacada por ese infame espíritu que disfrutaba atormentándonos, alejándonos, impidiendo nuestro amor. Si hubiese tenido algo más de humanidad, la habría ayudado, y su memoria y nuestros corazones habrían acabado uniéndose. Pero ya no queda nada en mí. Ni luz, ni amor, ni esperanza. Solo aquellos viejos versos que una vez escribí y esta maldición.

Violento resplandor

Ojos de serpiente que derramas sobre mí,
tan ojerosos como lascivos.

Tus párpados se tornan cansados
y el frío ha pasado por tu sien.

Ya no sonríes,
cuelgan huellas de ron en tus comisuras.

No queda nada de tu altura
ni de tu figura.

Las sombras palidecen
y te ensombrecen.

Me miras como si nunca hubieses muerto
y estuvieras esperándome.

E intentas rozarme con los dedos,
pero me traspasas.

Oigo gritos a tu alrededor,
el infierno te calienta la espalda.

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Desvías la mirada
y entreabres la boca en una cortina de sangre.

Susurras muy despacio mi nombre.
Hace años que no lo repites.

Es como si…
como si aún me quisieras.

«¿Me miras a mí? Pues chilla, chilla»

Déjame entrar

  • Título original: Låt den rätte komma in MV5BMjMzMjI0NDk5MF5BMl5BanBnXkFtZTgwMzQ2NjQ0MDI@._V1_SY1000_CR0,0,707,1000_AL_
  • Título alternativo: Let the Right One In
  • Año: 2008
  • Duración: 115 min.
  • País: Suecia
  • Director: Tomas Alfredson
  • Guion: John Ajvide Lindqvist
  • Música: Johan Söderqvist
  • Reparto principal: Lina Leandersson, Kåre Hedebrant, Per Ragnar
  • Más información: IMDb; ALLMOVIE; filmaffinity

La historia se centra en la relación que surge entre un niño que sufre acoso escolar y una niña recién llegada al barrio que esconde una verdad sangrienta: no es humana.

La trama puede moverse por dos vertientes: puro amor que surge de la soledad de ambos personajes, o el poder de seducción y sumisión de una de las figuras más sanguinarias de las historias de terror: los vampiros. No hay duda de que el protagonista, debido a sus circunstancias, cae bajo la influencia de este ser, pero, ¿es por un enamoramiento? ¿Le ha dado ella el empujón necesario para entrar de lleno en el crimen bajo una falsa inocencia? ¿Qué estaría dispuesto a hacer por amor? Las respuestas quizás se personifican en el compañero inicial de ella…

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Mi día a día es un mar de sufrimiento. Me gusta aprender, pero esos estúpidos lunáticos me torturan sin descanso. ¿Por qué no me dejan en paz? Ya ni me gusta ir a la escuela.

El frío alimenta la desgracia y ni los días de intensa nieve pueden salvarme de sus embestidas. ¿Dónde están mis padres? No pueden ayudarme centrados en sus asuntos. ¿Qué puedo hacer?

Una niña ha llegado al barrio junto a un señor que parece ser su padre. Es extraña: no usa botas de nieve ni abrigo. El hombre también parece misterioso: está tapiando todas las ventanas. ¿Les dará miedo el sol?

Otro día más. Sus insultos retumban en mi cabeza. No puedo aguantar más. He conocido a la chica nueva; dice que no puede ser mi amiga. ¿Por qué nadie quiere serlo? ¿Qué tengo de malo?

Me he roto la nariz jugando en el recreo (eso le he dicho a mi madre). Eli dice que les devuelva el golpe. Quizás tenga razón, quizás me dejen en paz. Mañana cogeré la navaja de papá; mamá no se dará cuenta.

El director del colegio ha llamado a casa: quieren expulsarme por “meterme” en peleas. La verdad es que llevo tanto tiempo en esta situación que empiezo a creer que Eli es la única a la que le importo. Ya somos íntimos.

Los periódicos y la gente del barrio dicen que están muriendo muchos vecinos, incluso he oído que se sospecha de los recién llegados. Le preguntaré a Eli si sabe algo.

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(Imágenes tomadas de IMDb y SensaCine)

Hoy me he enterado de que los monstruos son reales, pero no tengo claro si los humanos nos diferenciamos mucho de ellos. También fui a la biblioteca y leí varias cosas. Ya no estoy a salvo. He cogido de nuevo la navaja de papá, algunos jerséis, unas monedas y mi libro favorito. Me voy de casa.

Le he dejado una nota a Eli con las direcciones de mis compañeros de clase. Espero que sus sangres sean mejores que sus almas.