Equilibrium

You jump into the void.

That is what you have done your whole life, but you are tired.

You are tired that everything goes wrong while you are walking in zigzag on a thin spider web. If you take a step too soon, everything falls. If the thin thread breaks, everything falls. . Still, you cling to it, believing that it is more a memory than a reality, wondering what your destination is.

Then, you stop and look around. You do not see anything. You are alone. Because, while you were trying to keep your direction, everything has been destabilized. And it leaps into the void before you, like pieces of broken ice becoming into a downpour.

You walk further, but your legs tremble. In that huge void surrounded by silence and darkness, you wonder when you listened to your last heartbeat. And what about the first one? You never realized it when you were alive. You never thought that it could stop. You just keep your way without thinking in nothing else.

Now, it rains. It rains everywhere. But you do not know how to remember the sound of the water. And it falls, with everything that you are, with everything that you were and with what you will never be.

You immerse yourself in the gold rain, you look up and two swords pierce your eyes: the reality. It wakes you up, scratches your face and burns you. You stand there, bleeding and in silence. You are burning; the water burns you and drowns you. The smoke fills your lunges, you breath the dust that is in the air.

You lose yourself within it. It buries you. And you finish even when you have not yet started.

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Blanco y negro

Una diminuta luz azul flotó en el aire.

Los ojos del rey la siguieron embelesados hasta que se perdió en la densa e infinita penumbra que lo envolvía. En un segundo, el resplandor azul había aparecido. En otro, se había esfumado. Y, en el siguiente, el rey volvió la mirada a aquel niño desafiante que amenazaba con matarlo.

Se deslizó por las baldosas blancas y negras, pero solo pudo avanzar un paso. El niño dibujó una amenazante sonrisa mientras avanzaba otro paso más. Su túnica blanca estaba hecha de la sangre y los huesos de su frágil cuerpo, que apenas se alzaba medio metro del suelo. Pero sus ojos estaban hechos de fuego y furia, quemando su alma y despertando sus miedos.

El rey avanzó, tembloroso. El niño lo imitó, triunfante.

El suelo blanco y negro era punzante. Las baldosas se rompían en dardos puntiagudos que atravesaban sus pies. Con cada paso, las agujas crecían y la sonrisa del niño se hacía más grande. La túnica negra del rey empezó a rasgarse también; los jirones de ropa ondeaban a su alrededor, como pequeñas banderas que anunciaban la victoria del pequeño.

El rey continuó. El niño no retrocedió.

Una diminuta luz roja cayó al suelo.

Se extendió en un rápido escalofrío y desapareció en un lento parpadeo. Un baño de sangre gélida cayó sobre su cabeza anunciando lo inevitable y lo imposible. Una baldosa negra, una baldosa blanca. Sabía lo que ocurriría al siguiente paso. Y también sabía que debía darlo.

El rey cayó de rodillas. El niño rió complacido.

Los últimos restos de la túnica negra se desprendieron de su cuerpo adhiriéndose al largo camino que había dejado atrás. Ya no ondeaban. Ya no anunciaban la victoria del niño. Ahora conmemoraban su derrota, inmóviles y desterrados en el suelo. Era él quien vestía huesos, sangre y una batalla perdida.

Los ojos del niño se incendiaron mientras los suyos se sumergían en un mar ardiente. Las baldosas se convirtieron en cristales, aún blancos y negros, que atravesaron sus brazos, sus piernas, su cuello y su lengua. Pero no pudo moverse. No podía avanzar, ni retroceder.

El niño tocó su rostro. El rey se estremeció.

Una diminuta luz blanca se interpuso entre ellos.

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Reseña: «Cuando me veas», de Laura Gallego

Título: Cuando me veasportada_cuando-me-veas_laura-gallego_201612201657

Autora: Laura Gallego

Año: 2017

Género: literatura juvenil, fantasía (presuntamente)

 

 

Acostumbrados a la fantasía épica de Laura Gallego, al manejo y desarrollo de personajes complejos y de historias sorprendentes en universos desconocidos, Cuando me veas llama la atención por el cambio de registro y la simpleza de un argumento desarrollado en un mundo real con cierto matiz fantástico que crea una mezcla poco aprovechada en el conjunto de la obra. Pasamos a desglosar, siempre desde una perspectiva personal y subjetiva, los cuatro puntos principales que convierten a esta novela en un resultado que no termina de convencer.

  1. La sinopsis

En la amplia campaña de marketing que ha recibido esta obra, son pocas las pistas que se nos han ofrecido de lo que podíamos encontrar en ella. En la contraportada del libro, se nos vende una historia de misteriosos hechos paranormales que no tienen explicación, posiblemente debidos a que el fantasma del chico muerto en el instituto ha regresado.

Sin embargo, en la primera página de la novela, estos «hechos paranormales» se nos resuelven sin posibilidad de crear el suspense anunciado, pues es la propia protagonista la que se vuelve invisible y usa ese poder para abusar de los abusadores del instituto sin ser vista. Algo que, por otro lado, se nos muestra como un acto de justicia y nobleza por parte de Valentina; aunque si eso está bien o mal, lo dejaremos para la reflexión individual.

  1. El argumento

Es difícil hablar del argumento de esta novela, sobre todo si tenemos en cuenta que no se vislumbra hasta pasados dos tercios de la misma. A pesar del elemento fantástico de la invisibilidad de la protagonista, como decíamos, la trama se desarrolla en el mundo real; en un mundo demasiado real, con abuso escolar, discriminación, racismo, bandas callejeras, suicidios y violaciones.

Son temas tabú frecuentemente en la literatura juvenil, y hay que destacar y aplaudir la inclusión de estos en una novela dirigida al público más joven. Sin embargo, como se suele decir, quien mucho abarca, poco aprieta. Es indudable la buena intención de la autora al intentar hablar de todos esos temas de los que Valentina es testigo mientras nadie la observa, pero no se llega a profundizar en ninguno de ellos con la fuerza que sería requerida, solo son elementos entorpecedores del argumento real, que sirven para aumentar el número de páginas del libro y confundir un poco más al lector, que aún cerca de la página 200 sigue preguntándose de qué trata la novela.

La novela trata de peleas de bandas callejeras por la autoridad del espacio del narcotráfico. Aprovechando su habilidad de hacerse invisible, la protagonista sigue a los cabecillas de estas bandas y va desentramando los entresijos que se traen entre manos. ¿Que cómo llega Valentina a estar inmersa en algo así? Porque se enamora ridículamente de Rodrigo, alguien que, según ella, trató de ayudarla cuando tenía nueve años (aunque dejó que el matón que la perseguía siguiera persiguiéndola) y con el que intercambia palabras unas tres o cuatro veces a lo largo de toda la historia.

  1. Los personajes

Y así llegamos al tercer punto, en el que tenemos que hablar de los protagonistas. Una vez establecido el argumento, que podría no estar mal del todo aún tratándose de Laura Gallego, hay que tener en cuenta que la protagonista tiene catorce años, pero es capaz de desentramar toda una red de narcotráfico en la que, incluso, estaba salpicada la policía.

Valentina se nos muestra como una chica tímida y reprimida por una madre que, pese a ser odiosa, es uno de los personajes más interesantes. Se vuelve valiente con su don de ser invisible, repentinamente se transforma en una justiciera y hasta es capaz de mantener una discusión de adultos con su madre, quizás demasiado madura para la breve evolución de su personaje. El problema de Valentina es que no hay una verdadera transición visible que la haga diferente de lo que era antes y de lo que es después.

Salima y Rodrigo, los otros dos protagonistas, son alabados por los lectores (especialmente la primera), pero resultan en ocasiones demasiado pedantes. Sus conversaciones parecen formar parte de un debate político (si estos fueran como debieran ser) y Salima hasta sabe de memoria los informes de la ONU sobre el efecto del alcohol en los jóvenes. Introducen temas interesantes, por supuesto, pero puestos en boca de personajes de su edad (y de la forma en que son puestos) resultan un tanto chirriantes.

  1. El final

Sin querer dar muchos spoilers, diremos que el final es melodramático sin necesidad, pues resulta bastante previsible (rasgo que caracteriza a Laura Gallego, por cierto). La intención emotiva de un final impulsivo que no llega a producir realmente nada porque los personajes no terminan de calar en el lector.

Pero no todo es malo en esta novela.

Hay que destacar la diversidad cultural que se da en ella; pese a lo mencionado anteriormente, Salima, la mejor amiga musulmana de Valentina, introduce una visión de su religión breve e interesante, que otorga matices importantes en el entorno que la desconoce. Por otra parte, las bandas callejeras nacen por la necesidad de jóvenes extranjeros por sentirse parte de una nación distinta a la que viven, donde no sean diferentes ni objeto de discriminación, poniendo de manifiesto superficialmente las dificultades de adaptación en el ámbito escolar.

Es una lectura ágil y ligera, pese a no ser especialmente atrapante, una novela para pasar el rato que no parece tener término medio: o te gusta o no te gusta.

 

El ángel

Cuando el mundo se redujo a cenizas, los últimos alientos buscaron un refugio. Los humanos flotaban suspendidos sobre una densa capa de polvo, víctimas de una violenta lluvia de estrellas. El cielo se sumió en una penumbra infinita. Y el silencio reinó durante tantos años que las palabras se olvidaron. Balbuceos, alaridos y llantos. Y manos a tientas buscando una salida.

Con los ojos fuera de sus cuencas, las venas abiertas y los labios carcomidos, alguien (un niño, dijeron después) vio una luz. Una figura vestida de blanco y reluciente se alzaba de pie entre los escombros. No tenía las piernas amputadas, ni llevaba sangre de siglos pasados en su ropa. Dibujaba una sonrisa. ¡Una sonrisa!, cuando ninguno recordaba sus dientes.

El niño aprendió a hablar. O lo recordó. Porque el tiempo se había extinguido y el mundo se había paralizado en el miedo y el pánico. Era mejor dejar de vivir que morir, dijeron. Así que se enterraron con vida bajo los restos del sol. Pero el niño volvió a hablar. Gritó alegre, con una exclamación de júbilo que erizó las pieles desgarradas y perdidas en el suelo.

¡Un ángel!, escucharon algunos.

¡Es Dios!, repitieron otros.

Y las ruinas se movieron. Mientras el rumor de las voces se extendía a través del subsuelo, los cuerpos se elevaban de sus tumbas improvisadas. El tiempo volvió a transcurrir y la oscuridad ya no era un problema para encaminar sus pasos. Buscaban el aire desesperados, rescatando sus últimos alientos. Los convirtieron en los primeros y dijeron: vamos a vivir de nuevo.

Nadie supo quién era el niño, no volvió a escucharse su voz, ni su risa. Nadie más vio esa figura luminosa, pero todos hablaban de él. A veces iba de blanco, a veces tenía alas desplegadas, a veces sonreía, a veces lloraba de pena.

Pero siempre repetían una misma historia, un mismo detalle: el niño tenía los ojos arrancados.

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One more light

 

Para Chester Bennington

Eras el hombre invisible

tras una voz desgarradora

que rozaba el cielo con su garganta.

Una grieta en el castillo de cristal, ensangrentado y envenenado, que se agranda y se expande en una pesadilla laberíntica, que nunca termina. Viajas entre acordes y notas perfectas lanzadas al cielo, y rompes esquemas, dibujas las paredes con sueños y escondes lamentos en un grito infinito que nadie escucha.

Mares enteros de frío cristal

te acompañaban

en tus largas horas de insomnio

y oscura soledad.

Luchaste contra viento y marea

para ganar tu libertad,

peleando con las uñas agrias

por gritar en silencio.

Por liberarte.

Querías ser tú y no ese demonio que te carcomía por dentro. Esperabas una oportunidad para volver a sentirte vivo, para volver a ser libre, para cumplir las promesas que una vez hiciste, para olvidar todo el dolor que has sentido, pero al final la luz se apaga, el dolor perdura y no eres capaz de encontrar el lugar al que perteneces.

Si en tus versos pudiese flotar

iría a rescatarte.

Te salvaría por última vez

de la verdad de cientos de mentiras.

Y te enjugaría la sal de tus lágrimas.

Alejaría tus tinieblas

para que no existiesen motivos para sangrar.

Extirparía tu miedo a respirar.

Te traería de vuelta a casa.

Asciendes en un parpadeo infinito, de una luz tintineante que brilla entre la inmensidad de estrellas y penumbra. Allí, entre ellas, brillas más que ninguna, cegadora como una puesta de sol, que se esconde por ti. Y entre los susurros del aire, tu voz sigue vibrando, estremeciendo pieles y corazones con los sentimientos de un alma rota y eterna.

Millones de luces te buscan en la oscuridad,

eres un ángel disfrazado de humano.

La memoria del mundo

te rememorará para siempre

en tu trono de estrellas.

Tú estás aquí, imposiblemente solo.

 

 

«Merodeadoras noctámbulas»: ¡entrevista exclusiva!

Nombre y departamento que dirige en el Ministerio:

Mavichan, Mil y una noches, un espacio de relatos breves para amenizar la espera del autobús o la impuntualidad de un amigo.

¿De dónde viene Merodeadoras noctámbulas?

El nombre Merodeadoras noctámbulas llega de un viaje infinito hacia un mundo donde la fantasía y la magia se hacen realidad, donde los hechizos solucionan los pequeños problemas de la vida y los buenos siempre ganan. En resumen, viene de unir a cinco frikis apasionadas de Harry Potter.

Nombre y departamento que dirige en el Ministerio:

Celeste, Bibliosía, el rincón dedicado a reseñar y recomendar algunos libros de la gran biblioteca mundial.

¿Escribir es seducir?

Introduciendo nuestro blog, hemos tomado una cita especial de Luis García Montero, de su novela Alguien dice tu nombre. Resume el sentido de nuestro blog y otra de las grandes pasiones de sus colaboradoras: la literatura.

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Rivaëlen, El Rincón del Cuervo, una sección dedicada al relato corto basado en paranoias mentales que dicha servidora tiene antes de dormir.

¿Quiénes hay detrás del blog?

Somos cinco chicas unidas por la filología, hispánica o inglés, el idioma no importa, que se juntaron para crear un nuevo torneo de magos basado en la literatura. ¿Cómo nos conocimos? Tan simple como tres palabras: amigas de amigas. Si quieres saber más sobre nosotras pásate por el apartado de Revelio.

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Lunella, Inexperiencias lunáticas, una sección que ofrece una mirada hipotética del camino que siguen (o podrían seguir) los protagonistas de algunas películas.

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Un grupo de enanos de las Montañas Grises nos chivan las ideas. ¿No se refiere a eso la pegunta? Bueno, cada semana se publica una nueva entrada (a no ser que nos pille una Guerra Mágica o Errol se retrase con el correo…), procurando siempre que no salgan seguidas dos secciones iguales.

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