NIEBLA: el silencio de Noelia

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Imagen de Pixabay

—¿Dónde está?

—¡Se ha escondido otra vez! ¡Qué cagá!

—En el baño.

—No va a salir de ahí, te lo digo yo.

—Jajaja.

—Noooeeeliaaa… ¡Noelia!

—¡Sal ya que nos vamos!

—Dale unos golpes a la puerta, a ver si se ha caído por el váter.

—No, si además de cobardica es tonta.

—Gafotas, ¿qué ocurre? ¿Te has quedado encerrada?

—Abre ya, Zanahoria.

—Jajaja.

—¿Quieres que llamemos a tu mami para que venga a buscarte?

—¡Sí, eso!

—…

—Ah, no, que no tienes. ¡Jajaja!

—Jajaja.

—A lo mejor alguno de tus papis puede buscarte. Aunque me han dicho que están muy ocupados…

—¿Cuál de los dos será la mujer?

—¿Y qué más dará? Los dos son unos maricas. ¿Lo has oído, Noelia? UNOS MARICONES.

—¿Tú también eres como ellos?

—¡Noelia la Lesbiana! ¡Noelia la Lesbiana! ¡Noelia la Lesbiana!

—A esta ninguna mujer la va a querer. Ni su madre.

—Cierto, cierto.

—Jajaja.

—Ey, mirad lo que he encontrado. ¿Qué os parece si…?

—Trae.

—…

—Gafotas, mira qué majos somos. Te estamos dando los pañuelos que hemos encontrado por ahí, por si se te ha acabado el papel.

—Toca la puerta otra vez.

—¿Sigues ahí, Bicho palo?

—No contesta.

—Ya, ya lo veo. Creía que estaba acostumbrada a no tener intimidad, como mono de feria que es.

—¡Jajaja! ¿De qué circo te has escapado, Bicho?

—Vamos, Noelia. ¡Abre ya!

—¿Qué hacéis aquí todos?

—Ah…; nada, jugando con nuestra querida Noelia.

—Sí, eso.

—¿Está dentro?

—No quiere salir, y eso que le hemos dicho que ya mismo nos vamos.

—Precisamente por eso os estaba buscando: los profes dicen que salimos en cinco minutos.

—¿Has oído, Noelita? Ya puedes despegar tu culo del váter e ir saliendo.

—¿Lleva mucho ahí metida?

—Desde que hemos bajado del bus.

—¿Qué le habéis hecho?

—Nada… solo bromeamos. Bromas entre amigos.

—Sí, eso. Jajaja…

—A ver si le ha pasado algo… Decían que tenía problemas de salud.

—Ser tonta, ¿te parece poco?

—Jajaja. ¡Y además marimacho!

—¡Y gafotas!

—¡Zanahoria!

—Y también es un bicho palo, un engendro.

—Y ese aparato que tiene en los dientes… Con esas coletas que se hace más feas…

—¡Jajaja! ¡Es verdad! Se las hace porque tiene pelo-estropajo.

—Madre mía…

—¡Noeeeliaaaaa, vamos!

—¿Y si tiramos la puerta?

—Oye… ¿habéis hecho algo? ¿Qué es este humo?…

—Eso será esta, que como es una cobarde y no quiere salir, habrá soltado una bomba fétida.

—Dejaos de bromitas. Esto no tiene gracia.

—¡Abrid una ventana o algo!

—Yo paso; me piro antes de que me echen la culpa.

—¿Dónde vas? Dios santo, no se ve nada.

—¿Pero qué mierda es esto?

—Vámonos nosotros también; seguro que esto es cosa de la Zanahoria.

—No veo ni la puerta.

—¡GAFOTAS! ¡PARA ESTO! ¡NOS VAMOS A CHIVAR!

—¡Joder, no puedo respirar!

—¡Voy a tirarle la puerta abajo!

—¿¡Qué dices!?

—…

—…

—Dónde… ¿dónde está ella?

—Pero si no ha salido en todo el rato…

—El humo también se ha ido.

—No entiendo nada. ¿Qué ha pasado?

 

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NIEBLA: el despertar de Laura

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Imagen de Pixabay

—¿Por qué vas vestida así? No sé, Laura… Yo creo que esa ropa no es apropiada.

—¿No te gusta? ¿Es que quieres que me ponga en traje de luces?

—No, no. Yo qué sé…

—¿Es por la camiseta?

—No…, bueno, sí. Es que va a parecer que eres una borracha.

—A mí también me gusta la cerveza. Cuando la vi me pareció muy cool y por eso la compré.

—Si ya, pero con esa frasecita… Tampoco creo que debas ir con shorts, aún no hace tanta calor como para ir enseñando tanta carne.

—Creía que te gustaba cómo me quedaban.

—¡Claro! Se te ve el culito muy respingón, jeje. Pero vamos a casa de mis amigos, no sé, quizás algo más normal… ¿Por qué no te cambias en un momento?

—Juan, vamos tarde. Tus amigos nos están esperando.

—No pasará nada porque esperen un poco más; no se van a mover de allí. Estarán ya pidiendo las pizzas y abriendo las cervezas. ¡Como si los estuviera viendo! … Anda, nena.

Ella pensó si sería conveniente cambiarse, pues luego las culpas por llegar tarde se las llevaría ella. Pero él, muy serio, la miró de nuevo, de arriba abajo, e hizo un movimiento con la cabeza para indicarle que fuera a la habitación. Cuando ella volvió a la entrada del piso, se lo encontró con una sonrisa cómplice mientras chateaba.

—¿Qué te parece? ¿Mejor?

—…Ah.

—Vaya. ¿Hablas con los chicos?

—…No, una amiga. Vámonos ya, que siempre tengo que esperarte.

Ahí estaba: la culpa. Salieron a la calle y una brisa fresca los recibió. La chica no insistió en lo del chat a pesar de que la sonrisa de él lo dejaba claro todo. Ambos, bajo el cielo estrellado y una tenue luz palpitante de una farola cercana, se montaron en el coche para ir a ver el partido a la casa de un amigo de él.

—Con esto estás más guapa, cari. … ¿Qué pasa? ¿Ya te has enfadado?

—No, no es eso. Es que estoy cansada.

—¿Cansada tú? ¡Pero si no haces nada en todo el día! Solo ahí sentada con tus libros… Se te va a poner el culo cuadrado, ¡jaja!

—Sí, jaja. Es la dura vida del opositor: todo el día sentado frente a una mesa sin mover ni un músculo —ironizó.

—Pues yo no sé para qué tanto estudiar. Tú no lo necesitas, me tienes a mí. Yo me encargaré de que a mi gordi no le falte de nada.

—Pero yo quiero trabajar, no quiero depender de t…

—¡Ya estamos: “la niña que quiere trabajar”! ¡Pero si tú solo sirves para cocinar! Bueno, para eso y para otras cosas, tú ya me entiendes…

—Juan, el semáforo.

—Joder, con doña estricta. A estas horas no hay nadie por la calle, no pasa nada si me lo salto. En fin…

—…

Esperando a que el semáforo volviera a verde, ella vio su triste reflejo en el espejo retrovisor del copiloto. ¿Qué era lo que estaba haciendo allí? Se retocó con los dedos un poco la zona que el maquillaje cubría. Aunque casi lo logró, todavía se podían ver muestras de los moratones. Se preocupó: seguro que los demás lo notarían.

—¿En qué piensas? —preguntó él.

—En nada —mintió.

—… Ayer un tal Miguel te llamó varias veces. ¿Quién es, un nuevo amiguito? ¿Otro friki como tú?

Semáforo en verde.

—Ya te he dicho que no tienes que hablar con otros. ¿Por qué no me haces caso?

—Es un compañero de la academia. Imagino que querrá mandarme el nuevo temario…

Guantazo.

—A mí no me vengas con esas mariconadas. Eres una puta. ¿No tienes suficiente hombre conmigo? ¿Tienes que buscar a otros? Si al menos te pagasen, podrías valer para algo…

—Juan, por favor…

—¡Ni por favor ni mierdas! —el tono subió—. ¿Por quién me tomas? A mí me tienes que respetar, tienes que hacer lo que yo diga que para eso eres mi nov… ¿Ya estás llorando? ¡Contigo no se puede!

—Es solo un compañero, de verdad…

—Me importa una mierda quién sea, como si es el muerto de tu padre. Tú no tienes que habl… ¡Madre mía, con la tía esta! Es que no sé para qué te he dicho que vengas con nosotros.

Del enfado, propinó un puñetazo al volante, sabiendo ella que las cosas se pondrían feas de nuevo cuando regresaran. La casa a la que iban estaba en uno de los barrios nuevos construidos en las afueras. Apenas había luz, sus lágrimas tampoco ayudaban, pero pudo ver un rostro amorfo en ese retrovisor. Se limpió las lágrimas con los dedos temblorosos. La reacción de estos con su piel la electrificó. El dolor de las noches pasadas seguía ahí. ¿Por cuánto más?

—¡Pero qué haces, loca…!

Se bajó del coche en marcha.

—¡Vuelve ahora mismo!

Corrió hacia el descampado que había a su lado. Él la persiguió.

—¡Laura! ¡No seas niña! ¡Vámonos!

Dejó de llorar. Había tomado una decisión; corrió con todas sus fuerzas, cosa que lo enfureció más.

Una niebla blanquecina empezó a cubrir el terreno rápidamente. No miró atrás y se adentró. Cuando él, hecho una furia, llegó a su altura, no hubo nada. Ni la niebla, ni el rastro de ella. Bajo el cielo estrellado y en absoluta soledad, él solo pudo gritar de ira.

—¡¡LAURAAA!!

«Disfrutas con la venganza, ¿verdad?»

Lady Dragon

  • Título original: Lady Dragonlady_dragon-372315659-large
  • Año: 1992
  • Duración: 97 min.
  • País: Indonesia
  • Dirección: David Worth
  • Guion: Clifford Mohr, David Worth
  • Música: Jim West
  • Reparto principal: Cynthia Rothrock, Richard Norton, Bella Esperance, Diaz Tangkilisan, Piet Burnama
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ALLMOVIE.

La protagonista es una experta en artes marciales que decide vengarse del tipo que mató a su marido en el mismísimo día de su boda.

El argumento es tan simple que ni se molesta en profundizar en los motivos por los que el “antagonista” manda matar al marido de la protagonista (digamos que intuimos por ciertos diálogos que andaba investigando los negocios —sucios— del tipo y este lo quitó del medio), o qué es en lo que está metido (¿mafias, drogas, armas ilegales, prostitución…?). Prácticamente, es al final cuando se nos menciona que está relacionado con gas venenoso (¿pero es él quien lo fabrica? ¿En qué laboratorio? ¿O solo lo distribuye?). La historia podría haber dado juego pero acaba siendo un cúmulo de clichés de patadas y coreografías imposibles (aquí el “peloguantazo” de Natasha Romanoff se queda corto), sonidos del Street Fighter y música ochentera, coches saltando por los aires y gente disparando sin ton ni son —mención aparte los efectos especiales.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

♦♦♦


—Ya conté todo lo que sé. No hay más, maldita sea.

—¿Por qué no empieza desde el principio?

—¿Otra vez? Esto es absurdo, una total pérdida de tiempo. Todavía hay mucho que hacer…

—¿Qué le parece si empieza contando a qué vino su amigo a la ciudad?

—¡¿Mi amigo?! ¡Era mi esposo! ¡Y por vuestra culpa está muerto!

—Tenemos que aclarar este asunto ya, así que o empieza a hablar o jamás saldrá de aquí. Usted verá.

—¿Quieren saber por qué John murió? Le mandaron investigar a un pez gordo neoyorkino que había instalado sus sucios negocios en esta ciudad de mierda. ¿Y sabéis lo que le hicieron sus propios jefazos cuando las cosas se pusieron feas? ¡Lo abandonaron! ¡Como a un animal! Cuando se descubrió que ese canalla controlaba media ciudad, le dijeron que se retirase. Pero mi John no podía, ya estaba demasiado metido en esto.

»Ni una advertencia siquiera. Directamente ese capullo de Ludvik mandó a sus matones en el día de nuestra boda. Murió desangrado entre mis brazos, a los pies de la escalera de la iglesia, ¿saben? Una no puede olvidar una cosa así tan fácilmente.

—Tengo entendido que ha pasado un año de eso.

—… ¿Qué intenta decirme con eso? ¿Que he tenido tiempo suficiente para superar el trauma? ¿La depresión? ¿Pretende que después de esa tragedia siga con mi vida como si nada?

—No era mi intención decir eso…

—Pues lo ha dicho. Y espero que por su bien no tenga que vivirlo. Porque no, eso NUNCA se supera.

—¿Qué llegó a descubrir su marid…John?

—Nada del otro mundo, ni la punta del iceberg. Algunas conexiones con otros cargos de poder de la ciudad, influencias y relaciones con países extranjeros, viajes de incógnito, drogas y prostitutas, trampas y asesinatos encubiertos… Pero no era suficiente para pillarlo; no basta. Aún hay mucho por hacer y trapos sucios que destapar.

»Tan ingenuo fue… Ni se percató de que su “fiel” compañero le estaba traicionando y vendiendo al mismísimo diablo.

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(Imágenes tomadas de IMDb)

—¿Por eso los mató? ¿Por venganza?

—¿Venganza? Los maté porque ese era el trabajo de mi marido. Alguien tenía que hacerlo o John no podría descansar donde quiera que ahora esté. Yo, que lo había perdido todo, que todas las noches me despertaba con los estruendos de aquel fatídico día, con la visión de mi marido muriéndose entre mis brazos, acorralé a ese cretino pretencioso al que todos respetaban.

»Sin ayuda de nadie logré infiltrarme en esa compañía infectada por ratas.

—¿Qué vio?

—La inmundicia humana.

»Y os voy a contar algo que puede que nadie supiera, ni siquiera mi difunto esposo: ese hombre…, Ludvik no era humano. Quiero decir, que su espíritu se había corrompido tanto que ya no quedaba nada de su naturaleza humana. Era un ser oscuro y maligno, y yo lo quemé.

Lo quemé todo.

«¿Cómo conseguisteis armonizar vuestra maravillosa música con el latido de mi corazón?»

The Tale of Genji

  • Título original: Murasaki Shikibu: Genji monogatarimurasaki_shikibu_genji_monogatari_the_tale_of_genji-657138489-large
  • Año: 1987
  • Duración: 110 min.
  • País: Japón
  • Dirección: Gisaburô Sugii
  • Guion: Tomomi Tsutsui (novela: Murasaki Shikibu)
  • Música: Haruomi Hosono
  • Reparto principal: Morio Kazama, Miwako Kaji, Reiko Tajima, Jun Fubuki, Megumi Yokoyama
  • Más información: IMDb, FilmAffinity

La historia cuenta la juventud de un príncipe y sus aventuras amorosas con las mujeres de la corte en las que buscará saciar su anhelo por una madre perdida.

Estamos ante una adaptación de la considerada como una de las primeras novelas modernas del mundo, aunque eso puede que sea lo poco que pueda llamar la atención de la película. Con un ritmo lento, diálogos muy líricos y unos personajes que apenas se distinguen entre ellos, el complejo sentimiento que presenta el protagonista casi pasa desapercibido (quizás con algo de complejo edípico): un abandono que despertará la lujuria incansable de un hijo que a veces olvida lo que verdaderamente ansía.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

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Hubo una vez un joven príncipe, hijo de una de las concubinas preferidas de un emperador, que perdió a su madre siendo apenas un infante. Sin la protección que una madre podría darle, el pequeño cayó en una maldición que lo atormentó hasta sus últimos días.

Los años pasaban lentos y sin piedad, haciendo al príncipe agonizar entre perfumes y delicias. Incluso el emperador llegó a sentir celos de su joven heredero y quiso en alguna ocasión apartarlo de su lado, procurando negarle el lugar que merecía en la nobleza.

Genji, que así se llamaba su alteza, no encontraba ninguna tranquilidad en su alma, un alma perturbada y condenada a una vida que nunca le llenaría, un alma perdida que ni las estrellas podrían iluminar su camino.

Al principio, solo eran aquellas que residían en los palacios familiares, pero más tarde, se fue extendiendo hacia otras partes, siendo así que cualquier mujer noble o plebeya del imperio podía conocer su nombre.

Un nombre que embelesaba.

Un hombre que cautivaba.

El príncipe no podía ni suspirar en soledad sin que lo persiguieran para beber de la belleza que su fallecida madre había esculpido en él. Una belleza inhumana, perfecta, sagrada. Pronto, cualquiera que pasara a su lado, caía en su fatídico hechizo de seducción y honraba a los dioses del amor. No hubo noche alguna en la que durmiera solo.

 

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(Imágenes tomadas de FilmAffinity)

Se exasperaba cuando, maestro de las artes y la música, deleitaba al emperador con sus melódicas armonías en las fiestas de palacio. Todos se arrodillaban al escucharlo, todos se maravillaban con su sonido, todos se prendaban de su sombría mirada azabache, todos se extasiaban con sus frías manos de alabastro.

Y él no hacía más que romper sus instrumentos, hastiado de tal terrible poder.

Algunos llegaron incluso a provocar enfrentamientos de poder por querer robar el corazón del príncipe Genji. Un corazón maldito incapaz de amar que sufría de algo tan profundo que ni los más sabios lograron descifrar. Entre sedas, licores y pétalos de cerezo el joven bailaba a menudo esperando que algún demonio se lo llevase.

Pero aquella que cinceló y delineó cada sombra de su existencia, no lo permitiría nunca. Fruto de su ser, protegería aquello que sus brazos jamás podrían rodear. Ella, con su propia sangre derramada, maldijo a su propio hijo, al príncipe heredero, para vengarse de aquellos que le arrebataron la luz.

Una estrella apagada por un hechizo de seducción.

Ella creó al hombre al que todos amaron.

Y él vivió solo y sin corazón.

«Tu sitio está aquí. Somos una familia»

La propuesta

  • Título original: The Proposition562116_theproposition_key_1536x2048_v201111181103
  • Año: 2005
  • Duración: 104 min.
  • País: Australia
  • Dirección: John Hillcoat
  • Guion: Nick Cave
  • Música: Nick Cave, Warren Ellis
  • Reparto principal: Guy Pearce, Ray Winstone, Emily Watson, Richard Wilson, Danny Huston
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ALLMOVIE

Dos hermanos, que pertenecían a una banda de criminales, son capturados por un agente de la ley que busca a un tercero y que propondrá a estos dos la liberación de uno de ellos a cambio de que el otro le traiga al que no ha logrado capturar.

Lo que se plantea es un chantaje o una extorsión, más que una propuesta, ya que el hermano mediano está moralmente presionado a elegir salvar a uno de sus hermanos a cambio del otro. Así pues, tanto el drama como el dilema ético marca la historia profundamente, una historia que recalca los valores de la familia y la lealtad (¿de verdad el protagonista será capaz de traicionar a alguno?). El ambiente, la Australia del siglo XIX, se recrea con unos paisajes y una dureza casi poética, donde los (pocos) momentos de acción cumplen con su objetivo sin ser exorbitantes como en otros wésterns.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

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Mike era un inocente adolescente que apenas sabía del mundo. Ni sabía leer bien ni había conocido el amor; era un chico libre. Tampoco tenía padres que pudieran amarrarlo al mundo. Sin embargo, como en otras familias del pueblo, los hermanos mayores ocupaban el lugar de los progenitores, cuidando y mostrando a los más pequeños el sentido de la vida.

Desgraciadamente, Mike no había tenido mucha suerte con sus hermanos, pues Arthur y Charlie eran delincuentes que estaban más ocupados en saquear y robar que en saber si su hermano menor había dormido bien o se las había arreglado con el almuerzo. A veces pasaban tantos días fuera que Mike casi los olvidaba.

Pero eso solo fue hasta que cumplió los catorce, pues Arthur, el mayor de los tres, comenzó a decir que ya tenía edad para entrar en el negocio familiar. Hubo algún que otro desacuerdo: Charlie opinaba que el chico era demasiado inocente. Mike solo quería seguir siendo libre, pero eso no importaba.

Los hermanos se distanciaron por las disputas: Arthur siguió saqueando, robando y matando a familias enteras; Charlie, por otro lado, se llevó a Mike lejos de esa barbarie para meterlo en el mundo del alcohol, las apuestas y los burdeles. Hermanos que solo querían imponerle a Mike sus modos de ver la vida.

Un mal día, en una de esas alocadas y sucias fiestas a las que Charlie llevaba al adolescente, se toparon con el capitán Stanley. Fue una sentencia de muerte. El capitán tenía la misión de dar caza al hermano que disfrutaba con la sangre y la destrucción; pero él no estaba allí. El señor Stanley creyó que tomaba ventaja si obligaba a uno de los hermanos a traer a Arthur, el mayor, ante él. La propuesta consistía, así pues, en condenar a un hermano por la libertad del otro.

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(Imágenes tomadas de SensaCine e IMDb)

Charlie fue en busca del asesino, prometiendo a Mike que volvería a por él; el joven, entonces, quedó en manos del capitán Stanley, aferrándose a la palabra de su hermano. Y así el menor de los tres volvió a saborear la soledad mientras se pudría en la cárcel, pagando los crímenes de otros.

Muchos fueron los aldeanos que habían perdido sus riquezas por sus hermanos, o incluso seres queridos a manos de Arthur. El odio se palpaba en la celda, en el poco aire que entraba en la comisaría, en las miradas de los agentes. Mike lloraba y rezaba por sus hermanos. Para que volvieran. Y los días pasaban y solo el rencor crecía en las personas. Palizas por las noches, ninguna comida, insultos, amenazas, odio y más odio. Incluso el capitán Stanley maldijo el momento en el que hizo esa propuesta. Ninguno de los hermanos iba a volver.

El inocente niño también lo sabía: sus hermanos lo venderían sin arrepentimiento alguno para poder seguir disfrutando de sus libertades. La suya no importaba.

«Todo el mundo es tonto o moderno»

Acción mutante

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  • Año: 1993
  • Duración: 94 min.
  • País: España
  • Dirección: Álex de la Iglesia
  • Guion: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
  • Música: Juan Carlos Cuello
  • Reparto principal: Antonio Resines, Alex Angulo, Frédérique Feder, Felipe García Vélez, Juan Viadas, Karra Elejalde
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ALLMOVIE

Los protagonistas son un grupo de minusválidos que forman parte de una “organización” terrorista, cuyo último trabajo consistirá en secuestrar a la hija de un pez gordo.

Una historia irónica y extravagante que no tiene desperdicio de principio a fin. ¿Los objetivos de esta banda terrorista? La gente rica (y guapa, claro). El toque de ciencia ficción con los policías-robots, las naves espaciales, el planeta Asturias, así como otros tópicos, no le hacen perder calidad. Sin embargo, detrás de todo ese humor se deja entrever críticas sociales (baste, por ejemplo, el discurso de Ramón al grupo sobre quiénes son y qué es lo que no quieren de la sociedad). Los giros argumentales (en el rescate), la mezcla de géneros y la sátira cobran un papel primordial en la cinta, convertida ya en película de culto.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

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¿Has oído hablar alguna vez de la banda de los mutantes? Mi vecino del tercero dice que una vez se encontró a uno de ellos en mitad de la noche; probablemente estaría haciendo algún “trabajo” por la zona. ¿Cuántos eran al principio? ¿Seis? Bueno, siete si contamos a los siameses como dos… Carlitos cree que ahora solo quedan tres o cuatro de ellos, que se mataron entre unos y otros. A mí, la verdad, no me extrañaría, son muy raros, y más si contamos ese pasado oscuro que guardan. ¿No lo sabes? ¡Pero si todo el mundo habla de ello! ¡Terroristas, Paco, terroristas! Quién iba a pensar que esos seis, bueno, siete, pertenecieron a una célula terrorista…

En el Cuatro Esquinas cuentan que Ramón, el líder de la banda, secuestró un día a la hija de un alto cargo, vamos, un mandamás, y esta se murió antes de resolver el rescate. Un ataque de pánico al parecer. Desde entonces el fantasma de la pobre chiquilla los atormentaba día y noche. ¿Que cómo lo sé? Verás, la persona que me lo ha dicho tiene sus contactos… Yo pienso que los contrató para un “trabajito”; a fin de cuentas, se rumorea que son más baratos que el grupo de frikis con el perro.

Como decía, la muchacha fue secuestrada en el mismísimo día de su boda y, además, no todo quedó ahí, pues al novio, un tolai que solo la quería por su fortuna, se lo cargaron allí en el altar. ¡Virgen de la Macarena! ¡Un auténtico trauma para la niña! Y desde que se murió, las lenguas cuentan que su fantasma se les aparecía tanto porque no podría descansar en paz si no encontraba otro novio para casarse en el otro lado. El sordomudo (¿Alex? No, no; era M.A.) le cogió cariño a la joven y quiso cortejarla, pero ella se encaprichó de uno de los siameses, lo que hizo que estos se matasen unos a otros por los celos y las diferencias de intereses.

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(Imágenes tomadas de IMDb)

¿Un cojo? ¡Ah, sí, ya sé! Sí, también había uno en la banda. De hecho, María del Pilar, la abogada, supo que fue idea del cojo montar el negocio. Al parecer lo del espíritu de la novia le dio qué pensar. ¿…que si tengo el número de ellos? ¿Qué pasa? ¿Tienes tú también un fantasma que te atormenta, Paquito? ¡Anda, no digas tonterías! ¡Eso son solo cuentos!

Bueno, ahora que lo mencionas, los perros de mi señora a veces se despiertan en la noche y le ladran a la nada. Tal vez tenga que llamar yo también a Ramón para que los dome, porque con esos trajes que me llevan parecen más bien payasos del circo, ¡y a lo mejor hasta se los quiere quedar para que los acompañen en sus cazas!

Compadre, si de verdad tienes problemas de fantasmas, ¿a quién vas a llamar?