«La miseria suena a burla para aquellos que tienen un estómago lleno»

El niño y el mundo

  • Título original: O menino e o mundoMV5BMjM0NjQ1NzUyN15BMl5BanBnXkFtZTgwMzcwNjMyMjE@._V1_SY1000_CR0,0,669,1000_AL_
  • Título alternativo: The Boy and the World
  • Año: 2013
  • Duración: 80 min.
  • País: Brasil
  • Dirección: Alê Abreu
  • Guion: Alê Abreu
  • Música: Ruben Feffer, Gustavo Kurlat
  • Reparto principal: Vinicius Garcia, Felipe Zilse, Alê Abreu, Lu Horta
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ALLMOVIE

Un crío de una familia pobre se escapa de casa para ir en busca de su padre, quien se ha marchado por trabajo, y acaba viviendo una aventura “mágica” donde descubre las realidades del mundo moderno.

Una animación curiosa que, junto a la (casi) inexistencia de diálogos, consigue que parezca que se está viendo un libro de cuentos infantiles. Bajo la mirada inocente de un niño se van a tratar temas como la desigualdad, la industria, el mundo laboral, la contaminación, la militarización, el contraste de la vida en el campo y la ciudad… Los colores, las formas y una repetitiva canción de flauta nos trasladan a una historia que está tratada con mucho mimo y con la que pueden disfrutar tanto niños como mayores.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

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Gente, carro, vento, arma, roupa, poste; aos olhos de uma criança.

Sus ojos solo ven inocencia y colores que bailan al son del amanecer. Todo lo baña el aire fresco que traen los árboles frutales. Los insectos hacen carreras para ver quién es el más veloz. El humo de un tren a vapor saluda a sus recién llegados: alguien importante se marcha.

Los renacuajos se esconden bajo las plantas del arroyo. Las burbujas musicales se desvanecen en el cielo. La tierra se vuelve oscura y fea. El humo del tren se hace cada vez más pequeño. Alguien importante se ha marchado.

El corazón empieza a apoderarse de todo el cuerpo. La adrenalina cosquillea cada parte de su ser. En la mente solo una idea: correr. Un vacío de soledad le da un empujón y la pequeña criatura echa a volar. Los aleteos de los insectos lo ayudan a coger velocidad. Pero el humo del tren ya es invisible.

La respiración entrecortada le advierte de un peligro mayor: un bosque de asfalto que ha aniquilado a los colores. Los rayos de sol le dicen que tiene que estar en la ciudad de sombras afligidas. Suspira.

Mente, sarro, alento, calma, moça, sorte; aos olhos de uma criança.

Sus recuerdos de diversión juntos parece que lo orientan. El hambre de las calles lo zarandea a cada paso. Los animales ahí son salvajes y muestran sus retorcidos y ennegrecidos dientes. El tráfico engulle poco a poco su deseo de encontrarlo.

¿Dónde está la música que todo lo revive? ¿Y ese verde que puede alimentar cualquier sueño mágico? ¿Y las estrellas que te embarcan a otros mundos? ¿Acaso las hadas aquí están muertas?

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(Imágenes tomadas de SensaCine)

 É certo, é coração, é causa, é danação, é sonho, é ilusão.

Miradas de desprecio lo empequeñecen aún más. Por cada paso, una hora. La noche le grita la cruda realidad; las puertas cerrándose tras de sí le arrojan la insoportable verdad. Alguien importante se había marchado. Para siempre.

El corazón no quiere admitirlo y sigue latiendo con fuerza. Sus ojos llorosos buscan aquel cabello colorido. El sueño conspira con el cansancio para hacerse con el control. Las sirenas en ese lugar suenan más frías.

É fome, é fé, é os home, é medo; é fúria, é ser da noite, é segredo, é choro de boca calada.

Más criaturas como él se le acercan. Sus pequeños rostros están dibujados por la desesperación. Ningún sonido, ni una palabra. Asienten: jamás volverán a verlo. Ahora están solos, perdidos, sin color.

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«Entraron en un banco, ninguno de los dos tenía miedo. Llevaron armas que jamás usaron»

180 Segundos

  • Título original: 180 Segundos57150_1485_imagen__
  • Año: 2012
  • Duración: 90 min.
  • País: Colombia
  • Dirección: Alexander Giraldo
  • Guion: Alexander Giraldo
  • Música: Julio Nava, Andrés Landínez
  • Reparto principal: Manuel Sarmiento, Angélica Blandón, Alejandro Aguilar, Manuel Viveros, Luis Fernando Montoya
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ProimágenesColombia

La historia cuenta el último golpe de una banda de ladrones, así como la relación entre sus miembros y los últimos minutos en los que son sorprendidos por una unidad de policías corruptos.

El drama es constante, dejando los (pocos) momentos de acción para la trama final, ya que lo que verdaderamente importa es la relación de los miembros de la banda, sus ideales (robar a los que “se lo merecen”, atracos limpios…) y el sueño de empezar una nueva vida. Abundan los regionalismos y coloquialismos propios de la zona, factor que resulta de algún modo original al dar más naturalidad a los personajes. El planteamiento in extremis aporta un toque de suspense y nos implica para construir los porqués con la ayuda de constantes retrospecciones y flashbacks en la cinta.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Un último golpe y todo se acaba.

Esa era la idea que Zico, nuestro jefe, nos dejaba caer siempre con cada golpe. ¿Cuándo sería el último de verdad? Ese huevón con su obsesión nos maniataba a todos los demás. ¿De verdad era necesario otro más? ¿No teníamos suficiente? ¿No habíamos sufrido ya bastante?

1, 2, 3 segundos…

El edificio era más grande que el de la vez anterior: 12 plantas con una piscina en la azotea. Si nos acorralaban, tendríamos la oportunidad de un último baño antes de la cana. También estaba rodeado de pequeños negocios, y quizás alguno podría servirnos de parche para montar el equipo y esconder los aparatos.

15, 16, 17 segundos…

Cada uno sabía lo que tenía que hacer; siempre era lo mismo. Un último golpe y todo se acaba. También nos dijo eso cuando los toños se lo llevaron. ¿Y si esta vez le tocaba a otro? O peor: ¿y si nos tocaba a todos nosotros?

33, 34, 35 segundos…

Muchas veces he pensado si esto realmente está bien. Zico decía que era nuestra obligación, y  nosotros solo asentíamos dándole la razón. La ciudad nos necesitaba, ya que los choros y los gringos se juntaban para robarnos a los más necesitados.

59, 60, 61 segundos…

¿Qué somos? ¿Héroes o ladrones? Ya apenas hay tiempo para pensar en el bien o en el mal. El pana está en la tienda controlando las cámaras de seguridad; el Zico en la cuarta planta peleando con el gringo; Angy le sigue para abrir la caja. La velocidad es la clave.

98, 99, 100 segundos…

Un último golpe y todo se acaba. Pero no es suficiente: la ciudad sigue sufriendo, los pobres muriendo y los ricos…, ellos sonríen ajenos a todo. Nuestro parce fue otro chulo al que silenciaron con su oro manchado de sangre. Nunca sería suficiente, nunca se acabarían los muertos.

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(Imágenes tomadas de ProimágenesColombia)

150 segundos…

Entrar y salir; tumbar al gringo de la cuarta planta y al de la caja, nada más. Coger lo que nos pertenece y llevarlo al barrio; rápido y sin chupas, como siempre.

160 segundos…

El pana está nervioso, sabe que no queda tiempo.

170 segundos…

Varios disparos se escuchan desde la azotea.

175 segundos…

Angy grita y llora.

180 segundos…

—Ya se fregó. Han quebrao a ese cabrón.

Para mi amigo fiel: nos volveremos a ver

Me siento en el tranco del patio. Cierro los ojos y te imagino corriendo, ladrando, jugando, durmiendo en tu canasto al sol, o simplemente escucho tus pisadas acercándote a mí, sentándote a mi lado, como muchas veces has hecho, apontocando la cabeza en mi pierna. Sin embargo, al abrirlos, lo único que encuentro es la soledad y un espacio vacío, sin nada de vida. Es entonces cuando clavo mis ojos en ese arriate que tengo justo enfrente y, sin poder evitarlo, caen dos lágrimas por mis mejillas mientras me tiemblan los labios. Pronuncio tu nombre, como si de un mantra se tratase, cada vez con más desesperación, rompiéndome con cada sílaba más por dentro… pero el silencio es mi única respuesta. Y pregunto de nuevo por qué, por qué a ti, por qué tan de repente, y empiezo a gritar internamente, tapándome la cara. Jamás pensé que llegaría este momento. Me maldigo una y mil veces por no haber pasado más tiempo contigo. Siento como si estos dieciséis años hubiesen sido un sueño del cual me hubiesen despertado de repente, volviendo a un infierno de soledad y silencio.

Mis dedos se mueven y, sin quererlo, mis ojos se vuelven a clavar en ese arriate y susurro tu nombre. Es en ese momento es cuando escucho un ladrido desde el fondo de mi mente. Aparto las manos y me pongo en pie, manteniendo la mirada fija en el mismo punto.

—¿Me esperarás? –pregunto, conteniendo el aliento.

Y es entonces cuando te veo. Estás parado en frente y me miras, moviendo el rabo me ladras, me das la espalda y empiezas a correr, alejándote, dejando un camino de color café con leche y luego más blanco delante de mis ojos, esperando que algún día yo lo recorra.

Sin embargo, esa ilusión se esfuma, y vuelvo a ver ese arriate donde antes estabas posado. Me vuelvo a romper por dentro, sintiendo un dolor que recorre cada fibra de mi piel y se instala para siempre. La cadena que aflige mi corazón se aprieta un poco más, pero esta vez, sonrío, mientras rompo a llorar de nuevo.

—Nos volveremos a ver.

«Nadie ha podido vivir en ella, no quiere que la habiten»

Al final de la escalera

  • Título original: The Changeling MV5BODAwYjJhNTctYzA3Ny00YTYxLWE3YmEtM2FjNDdlNWJmMmU5XkEyXkFqcGdeQXVyMTQxNzMzNDI@._V1_SY1000_CR0,0,657,1000_AL_
  • Año: 1980
  • Duración: 107 min.
  • País: Canadá
  • Director: Peter Medak
  • Guion: William Gray, Diana Maddox
  • Música: Rick Wilkins
  • Reparto principal: George C. Scott, Trish Van Devere, Melvyn Douglas
  • Más información: IMDb; filmaffinity; ALLMOVIE

La historia tiene como protagonista a un viejo compositor que se muda a una antigua mansión que oculta un oscuro crimen del pasado que necesita ser desvelado.

Un clásico de terror que se convierte en obligado por su método para sugerirnos la tensión y el miedo sin recurrir a los típicos sustos de fantasmas. A pesar de contener los elementos propios que sirven de referente para construir historias de casas encantadas (ruidos de tuberías, pianos que suenan solos, sillas y juguetes de niños que se mueven, etc.), el misterio, la búsqueda de la verdad y la venganza se  hilvanan de tal manera que te hacen disfrutar de la atmósfera e incluso empatizar con los protagonistas. Mención aparte tiene la adaptación al español del título original de la película.

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A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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«—Busco un sitio donde instalarme que me aleje de todo aquello que me recuerde a mi familia, pues acaban de fallecer en un trágico accidente.

—Seguro que esta casa encantada no lo decepcionará; pase y vea».

La verdad es que la señora que me la vendió jamás mencionó que este antiguo edificio incluyese fantasmas, pues la cosa habría cambiado y probablemente me habría ido a vivir a un pequeño apartamento en el centro, rodeado de vecinos ruidosos y niños llorones.

La fachada ya se veía como un viejo palacete descuidado en el centro de una salvaje naturaleza. Ni los adolescentes más temerarios se atrevían a asomarse por la zona. Quizás eso fuese un punto a favor.

El interior era otra historia: grandes veladas nocturnas entre las más altas clases podrían haberse celebrado perfectamente, aunque ahora todo estuviese envuelto en polvo y recuerdos. Una buena limpieza y todo volvería a relucir.

La señora enseguida me mostró la biblioteca y la sala de música; ella ya sabía que eso me encantaría. De hecho, ni se molestó en terminar de enseñarme el resto de la casa. ¿Para qué? Muebles viejos, telarañas, polvo, soledad… Lo más hermoso de la finca, sin duda, la soledad.

A la semana de estar viviendo en la vieja casona, un estruendo horrible se escapó de entre las paredes durante varias madrugadas seguidas. El jardinero aseguraba que esos ruidos eran normales, pero el terror y la reiteración hacían que mi cabeza se obsesionase por el origen de dichos sonidos. ¿De dónde venían?

Encontré una habitación oculta en un ático, parecida a un dormitorio de un niño. Tras esto, no tardaron en aparecer los fantasmas. Un día, una ventana rota; otro, grifos abiertos; otro, una pelota que cae de las escaleras; otro, Preludio núm. 1 en do mayor, BWV 846 en un piano sin pianista… Habría salido corriendo en la primera de cambio si no fuera porque tenía la vaga esperanza de que mi hija estuviera intentando comunicarse conmigo.

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(Imágenes tomadas de IMDb)

Llamé a unos espiritistas y ellos me confirmaron las presencias. Un tal Joseph no podía descansar en paz porque había sido asesinado en la habitación oculta en el ático. ¿Por qué? ¿Por qué un padre habría matado a su propio hijo?

Demasiadas preguntas para un hombre cansado sin ganas de vivir, un viejo que acababa de perder a toda su familia, un triste sujeto que solo buscaba soledad. ¿Que qué hice?  Me mudé al centro.

«Cuídese sobre todo de las habladurías»

La sombra de nadie

  • Título alternativo: Nobody′s ShadowLa_sombra_de_nadie-596083733-large
  • Año: 2006
  • Duración: 97 min.
  • País: España
  • Director: Pablo Malo
  • Guion: Pablo Malo
  • Música: Aitor Amezaga
  • Reparto principal: José Luis García Pérez, Philippine Leroy-Beaulieu, Andrea Villanueva, Manuel Morón, María Jesús Valdés, Vicente Romero
  • Más información: IMDb; filmaffinity; Fotogramas

La historia se centra en tres personajes que, a raíz del fallecimiento de una niña de un internado, buscarán la manera de resolver el oscuro secreto oculto en el pueblo.

El suspense y la intriga son los pilares fuertes, ya que los sustos se quedan en esos típicos sobresaltos del género de terror, abusando de un obstinado espíritu que no te dejará dormir hasta que le ayudes a resolver sus asuntos. Desde los créditos iniciales se nos muestra una puesta en escena fantasmagórica del humedal que, junto al internado y el resto del pueblo, recrea el ambiente perfecto para ocultar una verdad en una sociedad rural donde las habladurías y el qué dirán aterrorizan más a los vecinos que los propios muertos.

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A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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En el pueblo de Laura no había secretos. Todo se sabía, nada pasaba desapercibido. Podrías esforzarte en ocultarlo, pero tarde o temprano alguien acabaría destapando tu secreto más oscuro. Por eso, cuando el cuerpo de una niña fue hallado sin vida en el humedal, la discreción fue poca. Laura estuvo en boca del pueblo durante mucho tiempo, dándole juego a los chismorreos de los aburridos lugareños. Hasta que, poco después, los rumores sobre fantasmas en el internado donde vivía la fallecida se hicieron los protagonistas.

Unos decían que solo eran tonterías de las niñas para llamar la atención; otros, que el espíritu de la montaña estaba enfadado por la muerte de Laura; algunos, que el padre había regresado para acabar con su inocente vida; y el resto opinaba que el pueblo no había perdido gran cosa con la muerte de una criatura. Sin embargo, Mónica, su compañera de habitación, decía otras cosas. La directora del centro tuvo que llevarla a un par de profesionales porque la niña aseguraba que Laura no se había ido, que seguía en el internado.

Nadie creía en sus palabras.

Pronto, las ideas disparatadas de Mónica empezaron a asustar a las demás, pues afirmaba que habían llegado otros fantasmas de la mano de Laura, todos fallecidos en el pueblo. Las más valientes se atrevían a preguntarle las causas de sus muertes, y Mónica se regocijaba contando las historias que los muertos susurraban.

«¿Qué le enseñáis en ese colegio?» «La pobre desgraciada no ha superado la trágica muerte de su amiga; solo intenta llamar la atención». «Esta acabará igual que la otra. Cuestión de tiempo». «¿No castigáis a las niñas por esas blasfemias?» «Son cosas de críos…».

Los espectros se amontonaron.

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(Imágenes tomadas de Fantasymundo)

En el pueblo de Laura no había secretos. Todo se sabía, nada pasaba desapercibido. Podrías esforzarte en negarlo, pero la realidad se encargaría de abofetearte la cara. Puertas que se abrían, cristales que se rompían, objetos que se caían, personas que desaparecían… Mónica era la única que los veía, sonreía y hablaba con ellos; incluso podía pasarse horas jugando con esos entes. Nadie la juzgaba, nadie le prestaba atención ya.

Todos lo sabían.

Laura nunca se fue. Solo quería estar con la única persona que la creyó en vida… y maldecir al pueblo que la mató.

«La peste trajo algo más que la muerte»

Resurrección

  • Título alternativo: Resurrectionresurrecci_n-578345548-large
  • Año: 2015
  • Duración: 100 min.
  • País: Argentina
  • Director: Gonzalo Calzada
  • Guion: Gonzalo Calzada
  • Música: Supercharango
  • Reparto principal: Patricio Contreras, Martín Slipak, Ana Fontán, Lola Ahumada
  • Más información: IMDb; filmaffinity; cinenacional

El argumento gira en torno a un joven sacerdote que, al volver a casa en la época de la fiebre amarilla,  es contagiado y se sumerge en auténticas paranoias, cuestionándose el pasado familiar, la muerte e incluso su propia fe.

Cuando una persona cae enferma y desesperada a esos niveles, se quebrantan hasta las creencias de un padre de la Iglesia, y esto lo podemos ver en ese final tan enmarañado que presenta la película. El suspense es continuo y divide la historia en dos partes: el regreso, el contagio, las dudas; la muerte, la verdad y aquello que realmente trajo la peste. La fe mueve montañas, en este caso, puede hasta «resucitar», aunque eso conlleve vivir maldito para siempre.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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El joven Aparicio, preocupado por los rumores de una enfermedad mortal que arrasaba el norte del país, decidió regresar a la vieja mansión donde residía la poca familia que le quedaba. El viaje fue difícil, tormentoso y repleto de cadáveres y putrefacción.

Al llegar al hogar donde una vez pasó sus días más inocentes, la muerte fue la verdadera anfitriona. La enfermedad paseaba por los grandes pasillos que una vez acogieron a las familias más distinguidas. Los cuerpos sin vida se acumulaban en la casa al igual que en el camino de regreso. Los bienes más lujosos se consumían en el fuego que empleaban para defenderse del frío y la desaparición. Los rezos y súplicas solo entorpecían aún más la realidad.

Remedios, la pequeña, fue la última presa del dolor, quedando solo Aparicio, el sacerdote, el último superviviente. No pudo salvarlos. La desesperación abrazó su corazón y se preguntaba si él merecía un destino peor.

Dios los había abandonado…

…o, tal vez, no. A las pocas horas, Aparicio se encontraba de nuevo con sus seres queridos. ¿Qué clase de enfermedad era esa? Los cuerpos seguían descomponiéndose. ¿Resucitaban? Los llamaba. ¿Eran ellos? Los ojos negros y la mugre de sus caras decían no. ¿Qué pasaba? Todo difunto en la villa se levantaba; lo miraban fijamente. ¿Quiénes eran esos? Se acercaban lentamente sin más sonido que un jadeo.

El joven horrorizado corrió hacia los jardines, donde se topó con la niña. La llamó por su nombre; ella lo miró sin emoción alguna. Volvió a llamarla, acercándose rápidamente y zarandeándola con un intento pobre de volverla en sí. La pequeña solo respondió hincándole los dientes negros, devorando su alma, saboreando al vivo. La apartó de un empujón y gritó pidiendo auxilio a su hermano. O, tal vez, a Dios.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

(Imágenes tomadas de IMDb y cinenacional)

Los muertos vivientes avanzaban hacia él para terminar lo que la inocente Remedios había empezado. ¿Por qué estaba pasando eso? Olían el miedo, la sangre que desprendía la herida del sacerdote. ¿Estaban malditos? Corría asustado entre ruinas en busca de protección. Rezaba, lloraba, gemía de dolor.

Acorralado en un campanario, contagiado por la nefasta enfermedad y agotado moralmente, volvió a pedir clemencia. Antes de desmayarse, pudo contemplar a lo lejos a una mujer con vestido rojo que se abría camino entre los cadáveres resucitados a golpe de escopeta. Rezar a ella no le servía de nada.