«Está como muerto pero vive»

1920: Evil Returns

  • Título alternativo: 1920 Зло возвращается57232210
  • Año: 2012
  • Duración: 124 min.
  • País: India
  • Director: Bhushan Patel
  • Guion: Vikram Bhatt
  • Música: Amar Mohile, Chirantan Bhatt
  • Reparto principal: Tia Bajpai, Aftab Shivdasani, Vidya Malvade, Sharad Kelkar
  • Más información: IMDb; filmaffinity; Bollywoodhungama

El argumento gira en torno a dos amantes que, no habiéndose visto antes y siendo separados por una encerrona, se acabarán conociendo en circunstancias muy peculiares: ella con pérdida de memoria y siendo acechada por un espíritu maligno.

La primera hora, más centrada en presentarnos a los personajes y darnos los detalles básicos, tiene más bien tono de suspense y drama. A partir de la segunda ya sí se muestra lo sobrenatural y un popurrí de clichés que no faltan en las tramas de exorcismos (vómitos, levitaciones, cabezas que giran…). Impresionan los momentos en los que cantan los protagonistas, pues esto choca bastante con el contexto y recuerdan a los dramas románticos.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Fui un poeta muy reconocido que vivió anclado en una trágica historia de amor. Un 25 de octubre debí encontrarme con mi amada, con quien mantenía una relación por correspondencia, pero nunca llegó la oportunidad. Desde esa fatídica fecha, en la que con tanto dolor tuve que hacer frente a la inesperada noticia de su partida, me dediqué a beber con la esperanza de que el alcohol emborronase mis recuerdos.

Un día, una joven malherida fue encontrada en nuestras tierras. Sentí una extraña sensación en mi cuerpo, como si me advirtiese de algo importante. «Quizás sean los estragos de la bebida», pensé.  Al parecer, la joven había perdido por completo la memoria. «¿Quién sería ella?». Mi hermana, sospechosa, señalaba  que todo podía ser fingido, pero los pocos restos que quedaban de mi corazón intuían que la muchacha decía la verdad.

Las cosas se pusieron más complicadas cuando la desorientada recién llegada trajo consigo apagones repentinos, puertas que se abrían solas y la gota que colmó el vaso: clavos ensangrentados que salían de sus vómitos. Realmente parecía que estaba enferma. Mi hermana, exasperante, insistía en abandonarla a su suerte para no involucrarnos en temas tan oscuros. Mientras discutíamos, una música mágica, delicada y pasional captó mi atención. La desconocida cantaba y tocaba el piano para aliviarse. «¿Cómo podía conocer esa joven esa canción? ¿Cómo podía saber la melodía que yo compartía con la que fue mi amada confidente?».

Decidí apiadarme de la pobre desgraciada y acompañarla al hospital con la poca bondad que me quedaba. Puede que me recordarse a alguien en el fondo. Pronto, una serie de infortunios nos condujeron a unas experiencias sobrenaturales de lo más espeluznantes, pues un espíritu malvado nos atacaba una y otra vez, entorpeciendo nuestro viaje, torturando a la joven, impidiendo que ella recuperase su memoria y que yo negase la mía.

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(Imágenes tomadas de Bollywoodhungama)

Sin embargo, nada de eso puede compararse con la realidad que vivo ahora día tras día. Ya no queda alma en mi interior para el dolor, la cobardía, las lágrimas o el desamor; estoy vacío. Cuando fue poseída por aquel demonio, tal y como sugirió mi hermana semanas anteriores, la abandoné para que otra persona se ocupase. La abandoné a su suerte. Supe que intentaron exorcizarla y pereció. También supe que la extraviada mujer era en realidad mi único y verdadero amor, quien, en un intento de buscarme, fue atacada por ese infame espíritu que disfrutaba atormentándonos, alejándonos, impidiendo nuestro amor. Si hubiese tenido algo más de humanidad, la habría ayudado, y su memoria y nuestros corazones habrían acabado uniéndose. Pero ya no queda nada en mí. Ni luz, ni amor, ni esperanza. Solo aquellos viejos versos que una vez escribí y esta maldición.

«Algunas veces los espíritus echan de menos a sus seres queridos»

Shutter: el fotógrafo

  • Título original: Shuttershutter-475394551-large
  • Año: 2004
  • Duración: 97 min.
  • País: Tailandia
  • Director: Banjong Pisanthanakun, Parkpoom Wongpoom
  • Guion: Banjong Pisanthanakun, Sopon Sukdapisit, Parkpoom Wongpoom
  • Música: Chartchai Pongprapapan
  • Reparto principal: Ananda Everingham, Natthaweeranuch Thongmee, Achita Sikamana
  • Más información: IMDb; ALLMOVIE; filmaffinity.

La historia se centra en un guaperas con un pasado oscuro que, a raíz de un accidente de coche, vuelve a resurgir con fenómenos paranormales constantes (relacionados con fotografías) y tensión desquiciante.

¿Por qué abro mi sección con esta película? Una de mis favoritas de terror. Es cierto que no encuentras grandes sustos o potentes efectos especiales (¡vaya fantasma!), pero el hilo de la historia te mantiene siempre alerta para concluir con un final bastante llamativo. El empleo de las fotografías como medio para interactuar con los espíritus es, además, uno de los puntos más interesantes de la película a mi modo de ver.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n (3 snitchs doradas de 3, ¡muy buena!)

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Era la boda de mi mejor amigo; lo recuerdo con todo lujo de detalles porque fui la única persona a la que no le permitieron acercarse al alcohol, pues me tocaba conducir después. Claro que, en realidad, tampoco me importaba: no bebía desde hacía mucho tiempo. Camino largo, noche oscura… Probablemente todos los hostales y taxis de la zona estaban ocupados y esa es la razón por la que aquella noche, tras la fiesta, decidimos mi acompañante y yo volver a casa en coche. Quién iba a imaginar que una joven sin chaleco reflectante ni luz alguna se cruzaría por mitad de aquella carretera a esas altas horas de la noche. El accidente, a pesar de que su piel irradiaba más luz que la luna llena, fue inevitable: camino solitario, noche oscura, joven suicida, irresponsables conductores que no ponen la mirada al frente…

¿Y entonces qué? ¿Llamar a una ambulancia? ¿A la policía? ¿Huir? Parece que la solución más acorde para construir esta historia fue la de huir, porque llamar a emergencias es de valientes.

En los días siguientes se sucedieron acontecimientos bastantes peculiares que, resultado de una conciencia no muy tranquila, nos hacían delirar y ver sombras tenebrosas en fotografías. Lo verdaderamente preocupante fue cuando, un día cualquiera, mientras trabajaba en mi estudio, entró una figura que creí que era mi compañera. Sonó el teléfono y… ¡Sorpresa! Mi compañera me llamaba desde la otra punta de la ciudad…  Entonces… ¿quién era la mujer que había estado en el estudio conmigo?

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No llegué nunca a averiguarlo porque quemé la casa, el coche, las cámaras y las fotos; me mudé a otro país, me cambié el nombre y empecé una nueva vida. Ahora, tras unos años sin percances, recuerdo que en la época del instituto fui un auténtico imbécil y que todos aquellos sucesos extraños podrían ser obra de una joven Blancanieves, despeinada y locamente enamorada, que vuelve de entre los muertos para vengarse y no separarse de mi persona.

Llevándome un triste cigarrillo a los labios, contemplo un rostro abatido a través del reflejo de la ventana. Yo ya no era aquel joven imbécil del instituto; había cambiado. ¿Por qué ella volvió?

Quizás se trate de un amor eterno, de una fotografía mal tomada.