Dios es una mujer

A Cristina Peri Rossi

 

No poseo un reino en la tierra

ni creé el mundo en siete días,

pero sí tengo el temperamento

de un dragón enfurecido.

Me despierto cada mañana despeinada

y con sed en la boca.

A veces,

con manchas del juego del amor.

Otras tantas, luzco desabrigada

y bajan por mí ángeles enfurecidos.

Mi belleza es casi mística

y las palabras fluyen de mis labios

como aguijones que se te clavan en el pecho.

No puedo multiplicar peces

ni convertir el agua en vino,

pero sé combatir.

No me seducen las amapolas

ni mis piernas pertenecen al infierno.

En mi pecho está bordada la libertad

y el fuego candente del paraíso.

.

Dios es una mujer,

pero diosas somos todas.

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(Collage de Mary Beth Edelson)

 

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La caza del tesoro

¿Eres un soñador nato? ¿Te interesan los misterios y los retos? ¿La historia y la cultura? ¿Tienes como afición inventar lenguajes secretos? ¡Esta es tu oportunidad como explorador! Sigue leyendo y conoce la historia de la «tablilla indescifrable» y ayúdanos a descifrarla.

Al-Ándalus, Península Ibérica, siglo VIII

Cuenta la leyenda que allá donde los ojos no ven y el fuego es una ola de mar, se alza un castillo encantado donde reside el alma de un príncipe. Las nubes, fieles centinelas, guardan el imperio y la sangre de una civilización olvidada que perdura entre polvo y tierra. Su localización era un completo misterio, así como su procedencia. Hasta ahora.

Al igual que el joven Jim Hawkins se convirtió en un bucanero con la ambición de encontrar el tesoro del Capitán Flint, así es el protagonista de nuestra historia. Esta joven promesa de la arqueología, ensimismado por su obsesión ciega por el pasado y por recorrer laberintos en ruinas, fantaseaba con la idea de encontrar un tesoro imposible. Su entusiasmo lo llevaba hasta los confines de la tierra, hasta el calor de los volcanes e incluso hasta el fondo de aguas profundas y oscuras.

Tras años de incesante búsqueda, exhausto y con sed de encantamiento,   encontró el castillo hechizado entre una bruma secreta y misterios de hiedra y, bajo su influjo, desenterró una pieza única en el mundo. Esta reliquia estaba intacta, rozada por la intemperie del tiempo y con un fuerte olor a historia. Pero su misterio no residía en su localización, sino en una de sus caras.

En el anverso se alzaba el imponente rastro de los árabes con claridad, como se puede observar en esta fotografía, ya que sus rasgos coinciden con su alifato. Esta civilización invadió España y se quedó por  muchos siglos, dejando un importante legado y una cultura incipiente,  sobre todo en Andalucía, la cuna de su imperio.

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Cara 1

Sin embargo, el misterio de esta tablilla no reside ahí, sino en su otra cara, la cual está trazada con símbolos confusos e inexplicables jamás visto antes ni por filólogos ni por historiadores. Su peculiaridad está conformada por formas geométricas y un extraño lenguaje imposibles de identificar. Estos símbolos no se parecen a ningún alfabeto conocido y va más allá del entendimiento. Además, la piedra está sujeta a una argolla que podría haber formado parte de un medallón, de algún mapa o posiblemente una llave secreta  que lleve hacia los tesoros perdidos de la Alhambra.

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Cara 2

En la Antigüedad todo lo que quería preservarse era grabado en piedra para que perdurara en el tiempo, o lo que es más conocido como glíptica. Este medallón podría no ser la excepción. Desgraciadamente, ni expertos en árabe ni catedráticos especializados han mostrado interés por este hallazgo ni han sabido desentrañar los enigmas de este tesoro.

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¡Juzgad vosotros mismos! ¿Será alguien capaz de ayudarnos a resolver este misterio indescifrable?

La luna llena de las espinas

Cuenta la leyenda del fuego más antiguo

que una ninfa ciega salvó a un lobo,

y él, transformándose en humano,

la salvó de la destrucción del trueno.

.

Liberia estaba hecha de llamas

y del rencor forjado de las flores.

Era descendiente de la tormenta

y siempre estaba acompañada

de un lobo estepario de pelaje gris.

.

Había perdido la visión hacía decenios

debido a un desamor,

pero sus ojos denotaban la poca luz

que los suspiros podían rogar al viento.

.

El lobo, cuyo nombre era el de Asbatt,

le guardaba pleitesía inmortal,

pero sus instintos animales deseaban

surcar los océanos de su cuerpo

y volver a su forma real.

.

Cada luna llena su voz ondeaba

por los precipicios de la antigua civilización

de los Utitis; hombres con poderes mágicos

capaces de volver el tiempo atrás,

y les rogaba por volver a ser mortal.

.

Amaba tanto a ese duende feérico

que estaba dispuesto a dar su alma.

A ponerse de rodillas.

.

Liberia lo había salvado de una ventisca

y había curado sus heridas.

Había visto a través de su piel

y lo había acogido como suyo.

.

Asbatt la amaba cada noche,

agazapado a su figura,

emanando un calor celestial

y salvándola en sus sueños.

.

Una noche al mes

se encontraban en la ensoñación,

Asbatt podía abrazarla

y palparla como humano,

Liberia lo reclamaba en su lecho de espinas

y se amaban entre oro y lavanda.

.

El lobo de presuntuosos ojos castaños

siempre era interrumpido

por la oscura y triste mañana,

cuando Liberia lloraba

porque su amor no era real.

.

Asbatt se consumía sin poder reclamarla.

.

Una noche de tormenta,

 la sirena alada

sentía el viento de las frescas costas meridianas

desde su torreón.

.

Un sabor a sal la atravesaba

y el dolor machacaba su corazón.

.

Asbatt sentía su angustia,

pero solo podía mirar a la luna,

seducido por su influjo.

.

Liberia, con descuido y agotamiento,

subió los peldaños de la ventana

y se arrojó al mar.

.

El sonido que hicieron sus huesos

en el agua fue aterrador.

Asbatt corrió detrás de ella,

pero ambos se rompieron en el mar.

.

La buscó entre las olas negras

y luchó contra la marea que arrastraba su cuerpo.

.

La halló en las profundidades,

consumida y esperando a la muerte.

.

La subió hacia arriba,

devolviéndole el favor de la vida.

Liberia escupió el agua en la orilla.

.

Asbatt dejó de respirar,

su alma iba hacia el reino de los muertos,

pero fue rechazada por la luz.

.

Su maldición se había roto.

Había dado su vida por un ser inocente

y había enmendado el error

de un pasado incierto y lejano.

.

Cuando abrió los ojos lo único que vio

fueron los ojos llorosos de su amada ciega.

.

Sintió sus cálidas manos en su carne

y notó la profundidad de sus besos.

.

Asbatt se había convertido en humano

y le había entregado su alma para siempre

a las espinas.

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Noruega

Este poema son pequeños trozos de hielo desprendidos de un glaciar. Se rompen si los tocas.

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Llenos mis brazos de la nostalgia de no tenerte

en esta ruda habitación

sin fuego en las entrañas para calentarme.

.

Noruega sin ti no sabe a nada

más que a hielo

y serpentean las aguas marinas

sin tus ojos.

.

Solo te pronuncias en mis sueños;

vistes deshecho,

sin esa melancolía fija en tu mirada

ni esa mandíbula de lobo.

.

En mi sueño eres distante

pero lúcido

y tu boca me arroja a la violencia.

.

Tu aliento me reclama

y no hay un abril que muera al alba

como yo cuando te miro

y me deshago.

.

Noruega tiembla

y nadan mis deseos por recorrerte

y hacerte de piel.

.

Después despierto,

con un 20% de luz,

con la misma humedad en el pelo,

 la misma soledad glacial entre mis uñas

y la misma puesta de sol de medianoche en Noruega.

 

Sílfide

En 2014 asistí a un taller de escritura creativa en el cual solo podíamos usar el diccionario y un prospecto o manual de instrucciones para crear un poema. El resultado, algo surrealista y experimental, está basado en las influencias hispanoamericanas como el creacionismo (Vicente Huidobro) o la antipoesía (Nicanor Parra):

 

‘Conserve este prospecto ya que puede tener que volver a leerlo.’

El oxígeno color tierra tuerta de ciénaga

huele al aceite para engrasar puertas del aula 12.

El color pardo de los ojos o la barbada utopía

resuena como las huellas dactilares de unos tacones

 de luna que murmuran océanos.

Nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, ozono,

gases nobles, dióxido de carbono, hidrógeno.

Quiero ver la noche desde los ojos de esa sílfide

esquelética que resurge de la espuma del mar

y rebota en el cielo asmático

pulverizándose en un campo de mariposas.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

‘Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando o ha utilizado recientemente cualquier otro medicamento’.

Silencio.

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Fuente: Google Imágenes

Violento resplandor

Ojos de serpiente que derramas sobre mí,
tan ojerosos como lascivos.

Tus párpados se tornan cansados
y el frío ha pasado por tu sien.

Ya no sonríes,
cuelgan huellas de ron en tus comisuras.

No queda nada de tu altura
ni de tu figura.

Las sombras palidecen
y te ensombrecen.

Me miras como si nunca hubieses muerto
y estuvieras esperándome.

E intentas rozarme con los dedos,
pero me traspasas.

Oigo gritos a tu alrededor,
el infierno te calienta la espalda.

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Desvías la mirada
y entreabres la boca en una cortina de sangre.

Susurras muy despacio mi nombre.
Hace años que no lo repites.

Es como si…
como si aún me quisieras.