«Existencia lujosa», Jorge Riechmann

Puesto que –se ha corrido la voz– la poesía

ya no importa nada,

vamos a permitirnos ser tábanos.

Vamos a permitirnos ser raíces destempladas

de las que a veces estallan roncamente en el cerebro.

Vamos a permitirnos ser honestos

(sin renunciar por ello al honesto placer

de disfrazarnos de vez en cuando).

Vamos a darnos el gustazo

de no ser para todos los gustos.

Vamos a permitirnos riesgos inauditos:

contra-decir

y hasta contradecirnos.

Vamos a permitirnos querer ser

esa palabra que mancha:

con toda la modestia y todo el duelo del mundo

revolucionarios.

Puesto que somos –hay consenso– superfluos,

vamos a permitirnos el lujo de ser

acaso necesarios.

 

Noruega

Este poema son pequeños trozos de hielo desprendidos de un glaciar. Se rompen si los tocas.

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Llenos mis brazos de la nostalgia de no tenerte

en esta ruda habitación

sin fuego en las entrañas para calentarme.

.

Noruega sin ti no sabe a nada

más que a hielo

y serpentean las aguas marinas

sin tus ojos.

.

Solo te pronuncias en mis sueños;

vistes deshecho,

sin esa melancolía fija en tu mirada

ni esa mandíbula de lobo.

.

En mi sueño eres distante

pero lúcido

y tu boca me arroja a la violencia.

.

Tu aliento me reclama

y no hay un abril que muera al alba

como yo cuando te miro

y me deshago.

.

Noruega tiembla

y nadan mis deseos por recorrerte

y hacerte de piel.

.

Después despierto,

con un 20% de luz,

con la misma humedad en el pelo,

 la misma soledad glacial entre mis uñas

y la misma puesta de sol de medianoche en Noruega.

 

Sílfide

En 2014 asistí a un taller de escritura creativa en el cual solo podíamos usar el diccionario y un prospecto o manual de instrucciones para crear un poema. El resultado, algo surrealista y experimental, está basado en las influencias hispanoamericanas como el creacionismo (Vicente Huidobro) o la antipoesía (Nicanor Parra):

 

‘Conserve este prospecto ya que puede tener que volver a leerlo.’

El oxígeno color tierra tuerta de ciénaga

huele al aceite para engrasar puertas del aula 12.

El color pardo de los ojos o la barbada utopía

resuena como las huellas dactilares de unos tacones

 de luna que murmuran océanos.

Nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, ozono,

gases nobles, dióxido de carbono, hidrógeno.

Quiero ver la noche desde los ojos de esa sílfide

esquelética que resurge de la espuma del mar

y rebota en el cielo asmático

pulverizándose en un campo de mariposas.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

Silencio.

‘Informe a su médico o farmacéutico si está utilizando o ha utilizado recientemente cualquier otro medicamento’.

Silencio.

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Fuente: Google Imágenes

Violento resplandor

Ojos de serpiente que derramas sobre mí,
tan ojerosos como lascivos.

Tus párpados se tornan cansados
y el frío ha pasado por tu sien.

Ya no sonríes,
cuelgan huellas de ron en tus comisuras.

No queda nada de tu altura
ni de tu figura.

Las sombras palidecen
y te ensombrecen.

Me miras como si nunca hubieses muerto
y estuvieras esperándome.

E intentas rozarme con los dedos,
pero me traspasas.

Oigo gritos a tu alrededor,
el infierno te calienta la espalda.

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Desvías la mirada
y entreabres la boca en una cortina de sangre.

Susurras muy despacio mi nombre.
Hace años que no lo repites.

Es como si…
como si aún me quisieras.

«Biografía», Gabriel Celaya

No cojas la cuchara con la mano izquierda.

No pongas los codos en la mesa.

Dobla bien la servilleta.

Eso, para empezar.

.

Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trecientos trece.

¿Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?

Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero.

Eso, para seguir.

.

¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?

La cultura es un adorno y el negocio es el negocio.

Si sigues con esa chica te cerraremos las puertas.

Eso, para vivir.

.

No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.

No bebas. No fumes. No tosas. No respires.

¡Ay, sí, no respirar! Dar el no a todos los nos.

Y descansar: morir.

«Soneto de la Guirnalda de rosas», Federico García Lorca

¡Esa guirnalda! ¡pronto! ¡que me muero!

¡Teje deprisa! ¡canta! ¡gime! ¡canta!

que la sombra me enturbia la garganta

y otra vez y mil la luz de enero.

.

Entre lo que me quieres y te quiero,

aire de estrellas y temblor de planta,

espesura de anémonas levanta

con oscuro gemir un año entero.

.

Goza el fresco paisaje de mi herida,

quiebra juncos y arroyos delicados.

Bebe en muslo de miel sangre vertida.

.

Pero ¡pronto! Que unidos, enlazados,

boca rota de amor y alma mordida,

el tiempo nos encuentre destrozados.

El embarazo de una estrella

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Valquirias de terciopelo con larga cabellera,

estrecha cintura y ojos prietos azul agua.

Guerreras afiladas como águilas

y truenos que atornillan sus labios.

.

Guerreros iluminados por el oro solar,

recubiertos de pechos de acero.

Dioses curtidos en batallas lunares.

Impíos, calcinaban a sus enemigos.

.

Vírgenes hasta el desfloramiento

de los guerreros de fuego de Odín

que surcan universos por rozarlas.

.

Esta es la historia de Gardelia y Marmo.

La primera, nacida de los truenos,

el segundo, de las cenizas de la muerte.

.

Gardelia era fuerte como una roca,

insalvable y salvaje como una rosa,

valiente y hermosa como un tigre.

.

Marmo, de mirada imperial,

 consumía montañas,

atracaba tempestades

y lideraba los infiernos.

.

Las estrellas tejieron e hicieron crecer

el fulgor del amor carnal y violento

en sus vientres.

.

Gardelia, orgullosa como una pantera.

Marmo sediento por devorarla.

.

Se perseguían.

.

Cada encuentro suponía el fuego eterno

entre desesperados gritos vikingos.

Los nueve mundos se destruían ante ellos.

.

Marmo la poseía con fuerza sobrehumana.

Se postraba ante ella.

Gardelia se retorcía entre la miel

que caía de sus senos.

.

Se sometieron.

.

Se amaron frente a los dioses.

.

Se pertenecían.

.

Fueron engañados.

en forma de lengua de plata.

.

Devastaron barcos,

libraron batallas de sangre.

.

Los dioses los abandonaron.

.

Fueron desterrados

y condenados a una vida mortal.

.

Fruto de su amor sobrehumano

nació una estrella,

condenada a ser la más bella

del firmamento.

.

De ojos oscuros casi etéreos,

violáceos sus labios,

como un espectro de fuego

sus cabellos.

.

La envidia maldijo a la belleza.

.

Desobedecieron a las maldiciones.

.

Alzaron la tormenta, el trueno

y la cólera del halcón.

.

El cielo se volvió

del color de la violencia.

.

Marmo perdió un brazo,

le entregó su corazón a Gardelia

mientras agonizaba.

.

Gardelia suplicó clemencia a los dioses.

.

No fue escuchada.

.

Marmo, con amor en los labios,

 sucumbió con su nombre en la garganta.

.

Gardelia le entregó su vida.

 Se postró ante él.

.

Su unión permanece

en la bóveda celeste,

brillando con una intensidad que ciega,

protegiendo a los amantes devotos

que su vida entregan.

 

Fuente: Youtube

La sonrisa más bella del mundo

Su sonrisa desprendía tanta magia

como el misterio de sus ojos verdes.

Esa luz de diciembre que nació dos veces

y que me vio respirar por primera vez.

Tú has encendido tantas noches

con tu lámpara de los deseos,

has sostenido todo un universo,

perfumado los recuerdos

y afilado el mundo con tus cuentos.

Tú que has luchado contra cientos de ejércitos

y dragones volantes

sin ninguna herida.

Y has remendado noches de desvelo

para calmar mi miedo.

Tú, que te has partido las entrañas

por verme sonreír.

Yo, que he nacido para quererte.

Que das tu vida por mí

y el aliento.

Y me abarcas en abrazos indescriptibles

que salvan y alimentan.

Yo doy mi existencia por ti

y cuento las vidas donde seguirás siendo mi mitad.

Donde tu luz brille con intensidad

y sigas existiendo en cualquiera

que te recuerde:

como el hombre con la sonrisa más bella del mundo.

Tu sonrisa debe durar mil años,

mil años siendo mi padre.

Mil años siendo eterno.

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El recuerdo dormido

A Antonio Machado 

Quizá he visto el reflejo de mi niñez

atravesando tu ventana charolada

en botas de goma y luces de lluvia

que masticaron tantas veces el invierno.

Quizá la nieve escudriñó a nuestro ejército

en la alfombra y cosió botones rotos

a la costura de las trincheras del salón de juegos.

Quizá los árboles ondearan saboreando

cada gramo de verano desnudo que anidaba en tu cama

y el viento acunara tu garganta.

Quizá, solo quizá, te quise,

entre los besos empañados

y los tipos de vértigo

que salvaguardaban la distancia

entre tus huesos y los míos.

Buscando la calidez humana en aquel hueco

abuhardillado donde solíamos existir y exigir

que el mundo era nuestro, solo nuestro.

Sobre todo tuyo.

Aquella niñez ya no existe, permanece dormida,

como todas las puestas de sol

y las meriendas centinelas de los campos.

Pasamos del rojo de nuestras mejillas

a las heridas del futuro.

De buscar entre colchones

el pulso de los besos repartidos

y las esperanzas rotas, y que eso

de que el tiempo hace el olvido

es una farsa que se escapa

y se marchita.

Guardaré el sabor en mi boca

de cada diciembre

como quien corta una flor

y se impregna de su olor en los dedos.

Sobre todo de ti.

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El reto de las 3 frases: día 1

Nuestro amigo Fabio nos ha invitado a compartir un reto muy especial y queremos agradecer todo su apoyo. Os animamos a participar y continuar con esta idea tan enriquecedora: ¡podemos aprender unos de otros!

¿En qué consiste?

  1. Publicar una frase cada día durante tres días, puede ser de un libro, una canción, una película…
  2. Nominar a tres blogueros en cada entrada para retarlos.

Tras mucho debatir, hemos escogido el último verso de un conocido soneto de este magnífico poeta del Siglo de Oro que es Luis de Góngora (1582):

En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Con estas palabras queremos hacer homenaje a un querido profesor que recientemente nos ha dejado. Sus enseñanzas quedarán en nuestra memoria como esta gran verdad que queda expuesta en el poema.

(Imágenes tomadas del BVMC)

Nuestros nominados son:

  1. Laura 🔺
  2. Andrés Cifuentes
  3. _Elegías

Gracias a todos.