Si volvieras

Quiero dedicarte este poema

porque sé que no vas a leerlo

y soy demasiado cobarde para mostrártelo.

Te escribo desde las alturas,

en un lugar donde siendo noviembre

es casi verano

y donde el ron apenas me hace daño.

Tú estarás soportando la lluvia

que te cae en Berlín,

aquella ciudad de la que hablabas en sueños

sin recordarme a mí.

Buscando otras lunas

para hacer desaparecer el frío.

Yo sigo abrasándome.

Me pregunto si recuerdas todas las veces

que morí por ti.

Las habitaciones que dejamos cerradas,

la distancia que nos absorbía.

 Y aquella soledad.

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Supongo que no.

Ni siquiera ahora.

Ahora que es pronto todavía para olvidarnos,

pero nunca vuelves.

Ojalá volvieras.

Te esperaría.

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«Ozymandias», Percy Bysshe Shelley

Conocí a un viajero de una tierra antigua
quien dijo: «dos enormes piernas pétreas, sin su tronco
se yerguen en el desierto. A su lado, en la arena,
semihundido, yace un rostro hecho pedazos, cuyo ceño
y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
las cuales aún sobreviven, grabadas en estos inertes objetos,
a las manos que las tallaron y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Contemplad mis obras, poderosos, y desesperad!”
Nada queda a su lado. Alrededor de la decadencia
de estas colosales ruinas, infinitas y desnudas
se extienden, a lo lejos, las solitarias y llanas arenas»

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Poema en inglés;

I met a traveller from an antique land
Who said: Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them, on the sand,
Half sunk, a shattered visage lies, whose frown,
And wrinkled lip, and sneer of cold command,
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamped on these lifeless things,
The hand that mocked them and the heart that fed.
And on the pedestal these words appear:
“My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye Mighty, and despair!”
Nothing beside remains. Round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare
The lone and level sands stretch far away

 

Os dejo este vídeo donde el actor Bryan Cranston (Breaking Bad) lo lee.

Fuente: Google Imágenes

Eclipse

Escribí tu nombre con los labios

mientras chocaban y colisionaban

nuestros cuerpos, encapuchados en piel.

               .

La nacarada superficie lunar

se veía desde la ventana,

y tus ojos eran dos eclipses solares

que me buscaban en la oscuridad.

.

Tú dijiste luego, yo dije ahora,

y mientras tu cabello

formaba madejas de oro,

yo lo amasaba

como si me fuera la vida en ello.

.

Entre los verbos amar y desear

te mantuve en mi cama,

como si estuvieses hecha de sueños,

y aunque en la aurora te desvaneciste,

me hiciste temblar de sed de amor,

y morí amándote.

 

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Abrasivo

Haces difícil estar contigo,

y es como si masticara cristales

y amaneciera con la boca llena de sangre.

.

Eres insoportable

y la bilis se me sube a la garganta

cuando te enfureces.

.

Mi corazón te abate, cansado,

y mi cuerpo convulsiona de rabia,

desquiciado.

.

A veces eres viento

y me escueces en la piel,

hiriéndome con puñaladas de dolor.

.

A veces rememoro la muerte contigo

y veo a los fantasmas de la inmensidad.

Me hace vomitar.

.

Otras veces eres tan áspero

como una palabra de lija

y duelen tus labios.

.

Te oigo retumbar en mis oídos,

detrás de mi espalda,

y es como si me faltara el aire.

.

Me abrasas,

me haces hervir,

y me conviertes en fuego.

.

Me arrancas años de vida,

se desvanece mi alma perdida

y desparezco.

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Limerencia

Crees que he olvidado el tacto de tu piel,

tus frías manos

y el viejo tango de los pliegues de tus ojos.

Sospechas que te revivo cada noche,

buscándote descalza entre mis sueños

fingiendo que tu pelo es de terciopelo.

Si supieras la de noches

 que he contaminado tu presencia,

            maldiciéndote,

ansiándote,

luchando contra la muerte y la sangre…

Y ahora estás aquí; a mis pies.

Me miras con láminas de azabache

y siento el amanecer.

Tu cuello sabe a iceberg

y la punta de tus labios a rosas malditas.

Te evoco de la única forma que sé;

te amaso y te amoldo con mis manos.

Te respiro y me atosigas con tu carmesí,

con el intenso aroma de tu cuerpo.

Despierto entre sudores,

clamo tu nombre.

Te has marchado.

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El único chico despierto

El chico de la mirada azul

miraba hacia la triste tarde

buscando el mar entre las nubes.

Lucía pecas como balas de guerra

y poseía varias lunas en el costado

simulando acuarelas naranjas.

Era demasiado joven para amar el cielo,

ni siquiera le gustaba la lluvia

y usaba un vaso transparente como telescopio.

Hacía cien noches que no dormía,

se abrigaba contra el sueño

y soñaba entre algodón y cristal.

El chico había sobrevivido

a la mirada del invierno

por ver un costado de azul naufragar.

Usaba una vieja linterna desgastada,

la cual lo acariciaba con su luz

y creaba constelaciones de las sombras

y castillos de polvo estelar.

Una noche, un cometa colisionó contra su ventana,

incendiándose en miles de fuegos

con los colores de la tierra.

Bajó de su guarida hecha de sueños

abrazado al espíritu de las estrellas.

El único chico despierto vio la inmensidad;

las cenizas, el paisaje alado,

la desolación,

y comprobó la soledad

de ser el único ser vivo.