NIEBLA: el silencio de Noelia

►Parte anterior

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Imagen de Pixabay

—¿Dónde está?

—¡Se ha escondido otra vez! ¡Qué cagá!

—En el baño.

—No va a salir de ahí, te lo digo yo.

—Jajaja.

—Noooeeeliaaa… ¡Noelia!

—¡Sal ya que nos vamos!

—Dale unos golpes a la puerta, a ver si se ha caído por el váter.

—No, si además de cobardica es tonta.

—Gafotas, ¿qué ocurre? ¿Te has quedado encerrada?

—Abre ya, Zanahoria.

—Jajaja.

—¿Quieres que llamemos a tu mami para que venga a buscarte?

—¡Sí, eso!

—…

—Ah, no, que no tienes. ¡Jajaja!

—Jajaja.

—A lo mejor alguno de tus papis puede buscarte. Aunque me han dicho que están muy ocupados…

—¿Cuál de los dos será la mujer?

—¿Y qué más dará? Los dos son unos maricas. ¿Lo has oído, Noelia? UNOS MARICONES.

—¿Tú también eres como ellos?

—¡Noelia la Lesbiana! ¡Noelia la Lesbiana! ¡Noelia la Lesbiana!

—A esta ninguna mujer la va a querer. Ni su madre.

—Cierto, cierto.

—Jajaja.

—Ey, mirad lo que he encontrado. ¿Qué os parece si…?

—Trae.

—…

—Gafotas, mira qué majos somos. Te estamos dando los pañuelos que hemos encontrado por ahí, por si se te ha acabado el papel.

—Toca la puerta otra vez.

—¿Sigues ahí, Bicho palo?

—No contesta.

—Ya, ya lo veo. Creía que estaba acostumbrada a no tener intimidad, como mono de feria que es.

—¡Jajaja! ¿De qué circo te has escapado, Bicho?

—Vamos, Noelia. ¡Abre ya!

—¿Qué hacéis aquí todos?

—Ah…; nada, jugando con nuestra querida Noelia.

—Sí, eso.

—¿Está dentro?

—No quiere salir, y eso que le hemos dicho que ya mismo nos vamos.

—Precisamente por eso os estaba buscando: los profes dicen que salimos en cinco minutos.

—¿Has oído, Noelita? Ya puedes despegar tu culo del váter e ir saliendo.

—¿Lleva mucho ahí metida?

—Desde que hemos bajado del bus.

—¿Qué le habéis hecho?

—Nada… solo bromeamos. Bromas entre amigos.

—Sí, eso. Jajaja…

—A ver si le ha pasado algo… Decían que tenía problemas de salud.

—Ser tonta, ¿te parece poco?

—Jajaja. ¡Y además marimacho!

—¡Y gafotas!

—¡Zanahoria!

—Y también es un bicho palo, un engendro.

—Y ese aparato que tiene en los dientes… Con esas coletas que se hace más feas…

—¡Jajaja! ¡Es verdad! Se las hace porque tiene pelo-estropajo.

—Madre mía…

—¡Noeeeliaaaaa, vamos!

—¿Y si tiramos la puerta?

—Oye… ¿habéis hecho algo? ¿Qué es este humo?…

—Eso será esta, que como es una cobarde y no quiere salir, habrá soltado una bomba fétida.

—Dejaos de bromitas. Esto no tiene gracia.

—¡Abrid una ventana o algo!

—Yo paso; me piro antes de que me echen la culpa.

—¿Dónde vas? Dios santo, no se ve nada.

—¿Pero qué mierda es esto?

—Vámonos nosotros también; seguro que esto es cosa de la Zanahoria.

—No veo ni la puerta.

—¡GAFOTAS! ¡PARA ESTO! ¡NOS VAMOS A CHIVAR!

—¡Joder, no puedo respirar!

—¡Voy a tirarle la puerta abajo!

—¿¡Qué dices!?

—…

—…

—Dónde… ¿dónde está ella?

—Pero si no ha salido en todo el rato…

—El humo también se ha ido.

—No entiendo nada. ¿Qué ha pasado?

 

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NIEBLA: el despertar de Laura

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Imagen de Pixabay

—¿Por qué vas vestida así? No sé, Laura… Yo creo que esa ropa no es apropiada.

—¿No te gusta? ¿Es que quieres que me ponga en traje de luces?

—No, no. Yo qué sé…

—¿Es por la camiseta?

—No…, bueno, sí. Es que va a parecer que eres una borracha.

—A mí también me gusta la cerveza. Cuando la vi me pareció muy cool y por eso la compré.

—Si ya, pero con esa frasecita… Tampoco creo que debas ir con shorts, aún no hace tanta calor como para ir enseñando tanta carne.

—Creía que te gustaba cómo me quedaban.

—¡Claro! Se te ve el culito muy respingón, jeje. Pero vamos a casa de mis amigos, no sé, quizás algo más normal… ¿Por qué no te cambias en un momento?

—Juan, vamos tarde. Tus amigos nos están esperando.

—No pasará nada porque esperen un poco más; no se van a mover de allí. Estarán ya pidiendo las pizzas y abriendo las cervezas. ¡Como si los estuviera viendo! … Anda, nena.

Ella pensó si sería conveniente cambiarse, pues luego las culpas por llegar tarde se las llevaría ella. Pero él, muy serio, la miró de nuevo, de arriba abajo, e hizo un movimiento con la cabeza para indicarle que fuera a la habitación. Cuando ella volvió a la entrada del piso, se lo encontró con una sonrisa cómplice mientras chateaba.

—¿Qué te parece? ¿Mejor?

—…Ah.

—Vaya. ¿Hablas con los chicos?

—…No, una amiga. Vámonos ya, que siempre tengo que esperarte.

Ahí estaba: la culpa. Salieron a la calle y una brisa fresca los recibió. La chica no insistió en lo del chat a pesar de que la sonrisa de él lo dejaba claro todo. Ambos, bajo el cielo estrellado y una tenue luz palpitante de una farola cercana, se montaron en el coche para ir a ver el partido a la casa de un amigo de él.

—Con esto estás más guapa, cari. … ¿Qué pasa? ¿Ya te has enfadado?

—No, no es eso. Es que estoy cansada.

—¿Cansada tú? ¡Pero si no haces nada en todo el día! Solo ahí sentada con tus libros… Se te va a poner el culo cuadrado, ¡jaja!

—Sí, jaja. Es la dura vida del opositor: todo el día sentado frente a una mesa sin mover ni un músculo —ironizó.

—Pues yo no sé para qué tanto estudiar. Tú no lo necesitas, me tienes a mí. Yo me encargaré de que a mi gordi no le falte de nada.

—Pero yo quiero trabajar, no quiero depender de t…

—¡Ya estamos: “la niña que quiere trabajar”! ¡Pero si tú solo sirves para cocinar! Bueno, para eso y para otras cosas, tú ya me entiendes…

—Juan, el semáforo.

—Joder, con doña estricta. A estas horas no hay nadie por la calle, no pasa nada si me lo salto. En fin…

—…

Esperando a que el semáforo volviera a verde, ella vio su triste reflejo en el espejo retrovisor del copiloto. ¿Qué era lo que estaba haciendo allí? Se retocó con los dedos un poco la zona que el maquillaje cubría. Aunque casi lo logró, todavía se podían ver muestras de los moratones. Se preocupó: seguro que los demás lo notarían.

—¿En qué piensas? —preguntó él.

—En nada —mintió.

—… Ayer un tal Miguel te llamó varias veces. ¿Quién es, un nuevo amiguito? ¿Otro friki como tú?

Semáforo en verde.

—Ya te he dicho que no tienes que hablar con otros. ¿Por qué no me haces caso?

—Es un compañero de la academia. Imagino que querrá mandarme el nuevo temario…

Guantazo.

—A mí no me vengas con esas mariconadas. Eres una puta. ¿No tienes suficiente hombre conmigo? ¿Tienes que buscar a otros? Si al menos te pagasen, podrías valer para algo…

—Juan, por favor…

—¡Ni por favor ni mierdas! —el tono subió—. ¿Por quién me tomas? A mí me tienes que respetar, tienes que hacer lo que yo diga que para eso eres mi nov… ¿Ya estás llorando? ¡Contigo no se puede!

—Es solo un compañero, de verdad…

—Me importa una mierda quién sea, como si es el muerto de tu padre. Tú no tienes que habl… ¡Madre mía, con la tía esta! Es que no sé para qué te he dicho que vengas con nosotros.

Del enfado, propinó un puñetazo al volante, sabiendo ella que las cosas se pondrían feas de nuevo cuando regresaran. La casa a la que iban estaba en uno de los barrios nuevos construidos en las afueras. Apenas había luz, sus lágrimas tampoco ayudaban, pero pudo ver un rostro amorfo en ese retrovisor. Se limpió las lágrimas con los dedos temblorosos. La reacción de estos con su piel la electrificó. El dolor de las noches pasadas seguía ahí. ¿Por cuánto más?

—¡Pero qué haces, loca…!

Se bajó del coche en marcha.

—¡Vuelve ahora mismo!

Corrió hacia el descampado que había a su lado. Él la persiguió.

—¡Laura! ¡No seas niña! ¡Vámonos!

Dejó de llorar. Había tomado una decisión; corrió con todas sus fuerzas, cosa que lo enfureció más.

Una niebla blanquecina empezó a cubrir el terreno rápidamente. No miró atrás y se adentró. Cuando él, hecho una furia, llegó a su altura, no hubo nada. Ni la niebla, ni el rastro de ella. Bajo el cielo estrellado y en absoluta soledad, él solo pudo gritar de ira.

—¡¡LAURAAA!!

«¿Cómo conseguisteis armonizar vuestra maravillosa música con el latido de mi corazón?»

The Tale of Genji

  • Título original: Murasaki Shikibu: Genji monogatarimurasaki_shikibu_genji_monogatari_the_tale_of_genji-657138489-large
  • Año: 1987
  • Duración: 110 min.
  • País: Japón
  • Dirección: Gisaburô Sugii
  • Guion: Tomomi Tsutsui (novela: Murasaki Shikibu)
  • Música: Haruomi Hosono
  • Reparto principal: Morio Kazama, Miwako Kaji, Reiko Tajima, Jun Fubuki, Megumi Yokoyama
  • Más información: IMDb, FilmAffinity

La historia cuenta la juventud de un príncipe y sus aventuras amorosas con las mujeres de la corte en las que buscará saciar su anhelo por una madre perdida.

Estamos ante una adaptación de la considerada como una de las primeras novelas modernas del mundo, aunque eso puede que sea lo poco que pueda llamar la atención de la película. Con un ritmo lento, diálogos muy líricos y unos personajes que apenas se distinguen entre ellos, el complejo sentimiento que presenta el protagonista casi pasa desapercibido (quizás con algo de complejo edípico): un abandono que despertará la lujuria incansable de un hijo que a veces olvida lo que verdaderamente ansía.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

♦♦♦


Hubo una vez un joven príncipe, hijo de una de las concubinas preferidas de un emperador, que perdió a su madre siendo apenas un infante. Sin la protección que una madre podría darle, el pequeño cayó en una maldición que lo atormentó hasta sus últimos días.

Los años pasaban lentos y sin piedad, haciendo al príncipe agonizar entre perfumes y delicias. Incluso el emperador llegó a sentir celos de su joven heredero y quiso en alguna ocasión apartarlo de su lado, procurando negarle el lugar que merecía en la nobleza.

Genji, que así se llamaba su alteza, no encontraba ninguna tranquilidad en su alma, un alma perturbada y condenada a una vida que nunca le llenaría, un alma perdida que ni las estrellas podrían iluminar su camino.

Al principio, solo eran aquellas que residían en los palacios familiares, pero más tarde, se fue extendiendo hacia otras partes, siendo así que cualquier mujer noble o plebeya del imperio podía conocer su nombre.

Un nombre que embelesaba.

Un hombre que cautivaba.

El príncipe no podía ni suspirar en soledad sin que lo persiguieran para beber de la belleza que su fallecida madre había esculpido en él. Una belleza inhumana, perfecta, sagrada. Pronto, cualquiera que pasara a su lado, caía en su fatídico hechizo de seducción y honraba a los dioses del amor. No hubo noche alguna en la que durmiera solo.

 

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(Imágenes tomadas de FilmAffinity)

Se exasperaba cuando, maestro de las artes y la música, deleitaba al emperador con sus melódicas armonías en las fiestas de palacio. Todos se arrodillaban al escucharlo, todos se maravillaban con su sonido, todos se prendaban de su sombría mirada azabache, todos se extasiaban con sus frías manos de alabastro.

Y él no hacía más que romper sus instrumentos, hastiado de tal terrible poder.

Algunos llegaron incluso a provocar enfrentamientos de poder por querer robar el corazón del príncipe Genji. Un corazón maldito incapaz de amar que sufría de algo tan profundo que ni los más sabios lograron descifrar. Entre sedas, licores y pétalos de cerezo el joven bailaba a menudo esperando que algún demonio se lo llevase.

Pero aquella que cinceló y delineó cada sombra de su existencia, no lo permitiría nunca. Fruto de su ser, protegería aquello que sus brazos jamás podrían rodear. Ella, con su propia sangre derramada, maldijo a su propio hijo, al príncipe heredero, para vengarse de aquellos que le arrebataron la luz.

Una estrella apagada por un hechizo de seducción.

Ella creó al hombre al que todos amaron.

Y él vivió solo y sin corazón.

«Yo solo vivo por el presente y te enseñaré lo terrible que puede ser»

El hombre sin pasado

  • Título original: AjeossiMV5BN2MwNDZiZjYtNjkxNi00MzQyLThhMGUtYmM0MGI4YmY0ZjcxXkEyXkFqcGdeQXVyNzI1NzMxNzM@._V1_
  • Título alternativo: The Man from Nowhere
  • Año: 2010
  • Duración: 119 min.
  • País: Corea del Sur
  • Dirección: Lee Jeong Beom
  • Guion: Lee Jeong Beom
  • Música: Shim Hyun Jeong
  • Reparto principal: Won Bin, Kim Sae Ron, Thanayong Wongtrakul, Kim Hee Won, Kim Sung Oh, Kim Tae Hun
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ALLMOVIE

La historia cuenta el rescate que lleva a cabo un solitario prestamista de una niña secuestrada por unos asuntos relacionados con las mafias de drogas y el tráfico de órganos.

El tema de rescatadores o justicieros solitarios es muy recurrente en el cine, pero sin duda, esta película no deja indiferente ni tiene nada que envidiarle a la Venganza (Taken, 2008) de Liam Neeson. Desde el halo de misterio que envuelve al protagonista  ―un prestamista de un barrio muy humilde― y su relación con una vecina, hasta la organización compleja de las mafias traficando con seres humanos y órganos, pasando por las escenas de acción y violencia tan bien coreografiadas o esa rivalidad entre el protagonista y su adversario; una historia que te mantendrá pegado a la pantalla.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

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Ya está de nuevo rondando esa niña de ojos desdichados. Me dice que no se ha bebido la leche que había en el portal con una media sonrisa pícara manchada. Subo las escaleras hasta el mísero apartamento que sirve en ocasiones de casa de empeños ―y es lo que me da de comer―. Ella, como una sombra, sigue mis pasos y entra para saciar su estómago que grita de impaciencia. Los niños de hoy en día no tienen educación.

Su madre la llama desde afuera y se la mando, soltándole el discursito de ser responsables y no colocarnos de niñeros al resto de los mortales, recordándole que esto es una casa de empeños.

Pasan unos días y, volviendo a casa tras hacer unos recados, me encuentro la cerradura del apartamento forzada. Seguramente la niña de ojos pobres se ha colado buscando algo que llevarse a la boca. Sin embargo, unos tipos desconocidos son los que me reciben. Me estaban esperando; me piden algo que desconozco. Por sus pintas, deduzco que son de algún tipo de mafia. No entiendo nada.

Me apuntan con sus armas, me gritan en otros idiomas, me empujan exigiendo que les entregue un bolso. Oh, el bolso… La madre de la niña de ojos desgraciados lo dejó hace dos días. Hay algo ahí que estos lobos desean. ¿Me dejarán vivir si les suelto dónde está?

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(Imágenes tomadas de IMDb)

El helado se derrite en las bolsas que traía conmigo. El móvil del tipo más grande suena y se oyen psicofonías de un señor que no parece estar para nada contento. Mientras el más alborotador lanza los objetos ordenados de las estanterías con suma violencia, los dos que me apuntan con sus armas visionarias susurran entre sí.

La minúscula habitación devora todo el jaleo que la situación ―un malentendido, supongo― está causando. Espero que algún vecino llame a la policía y lleguen antes de que las armas se disparen. Me armo de valor y pregunto a esos extraños intimidantes dónde están la niña de ojos indigentes y su madre. Tengo la ligera sospecha de que ya las visitaron antes que a mí.

Vuelven las afiladas miradas a posarse en mi persona. La llamada se corta. Los objetos desparramados en el suelo crujen con las pisadas. Varias gotas de sudor se deslizan por mi expresión inerte. Me rodean. Me gritan de nuevo en otro idioma. Logro entender al enorme lobo algunas palabras relacionadas de nuevo con el bolso.

―No sé… ―digo a duras penas.

Y de repente, todo lo invade el silencio. Hasta que uno de los que sujetan las armas me sonríe como ella, con una sonrisa pícara manchada de sangre.

«Entraron en un banco, ninguno de los dos tenía miedo. Llevaron armas que jamás usaron»

180 Segundos

  • Título original: 180 Segundos57150_1485_imagen__
  • Año: 2012
  • Duración: 90 min.
  • País: Colombia
  • Dirección: Alexander Giraldo
  • Guion: Alexander Giraldo
  • Música: Julio Nava, Andrés Landínez
  • Reparto principal: Manuel Sarmiento, Angélica Blandón, Alejandro Aguilar, Manuel Viveros, Luis Fernando Montoya
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ProimágenesColombia

La historia cuenta el último golpe de una banda de ladrones, así como la relación entre sus miembros y los últimos minutos en los que son sorprendidos por una unidad de policías corruptos.

El drama es constante, dejando los (pocos) momentos de acción para la trama final, ya que lo que verdaderamente importa es la relación de los miembros de la banda, sus ideales (robar a los que “se lo merecen”, atracos limpios…) y el sueño de empezar una nueva vida. Abundan los regionalismos y coloquialismos propios de la zona, factor que resulta de algún modo original al dar más naturalidad a los personajes. El planteamiento in extremis aporta un toque de suspense y nos implica para construir los porqués con la ayuda de constantes retrospecciones y flashbacks en la cinta.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Un último golpe y todo se acaba.

Esa era la idea que Zico, nuestro jefe, nos dejaba caer siempre con cada golpe. ¿Cuándo sería el último de verdad? Ese huevón con su obsesión nos maniataba a todos los demás. ¿De verdad era necesario otro más? ¿No teníamos suficiente? ¿No habíamos sufrido ya bastante?

1, 2, 3 segundos…

El edificio era más grande que el de la vez anterior: 12 plantas con una piscina en la azotea. Si nos acorralaban, tendríamos la oportunidad de un último baño antes de la cana. También estaba rodeado de pequeños negocios, y quizás alguno podría servirnos de parche para montar el equipo y esconder los aparatos.

15, 16, 17 segundos…

Cada uno sabía lo que tenía que hacer; siempre era lo mismo. Un último golpe y todo se acaba. También nos dijo eso cuando los toños se lo llevaron. ¿Y si esta vez le tocaba a otro? O peor: ¿y si nos tocaba a todos nosotros?

33, 34, 35 segundos…

Muchas veces he pensado si esto realmente está bien. Zico decía que era nuestra obligación, y  nosotros solo asentíamos dándole la razón. La ciudad nos necesitaba, ya que los choros y los gringos se juntaban para robarnos a los más necesitados.

59, 60, 61 segundos…

¿Qué somos? ¿Héroes o ladrones? Ya apenas hay tiempo para pensar en el bien o en el mal. El pana está en la tienda controlando las cámaras de seguridad; el Zico en la cuarta planta peleando con el gringo; Angy le sigue para abrir la caja. La velocidad es la clave.

98, 99, 100 segundos…

Un último golpe y todo se acaba. Pero no es suficiente: la ciudad sigue sufriendo, los pobres muriendo y los ricos…, ellos sonríen ajenos a todo. Nuestro parce fue otro chulo al que silenciaron con su oro manchado de sangre. Nunca sería suficiente, nunca se acabarían los muertos.

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(Imágenes tomadas de ProimágenesColombia)

150 segundos…

Entrar y salir; tumbar al gringo de la cuarta planta y al de la caja, nada más. Coger lo que nos pertenece y llevarlo al barrio; rápido y sin chupas, como siempre.

160 segundos…

El pana está nervioso, sabe que no queda tiempo.

170 segundos…

Varios disparos se escuchan desde la azotea.

175 segundos…

Angy grita y llora.

180 segundos…

—Ya se fregó. Han quebrao a ese cabrón.

«Cuídese sobre todo de las habladurías»

La sombra de nadie

  • Título alternativo: Nobody′s ShadowLa_sombra_de_nadie-596083733-large
  • Año: 2006
  • Duración: 97 min.
  • País: España
  • Director: Pablo Malo
  • Guion: Pablo Malo
  • Música: Aitor Amezaga
  • Reparto principal: José Luis García Pérez, Philippine Leroy-Beaulieu, Andrea Villanueva, Manuel Morón, María Jesús Valdés, Vicente Romero
  • Más información: IMDb; filmaffinity; Fotogramas

La historia se centra en tres personajes que, a raíz del fallecimiento de una niña de un internado, buscarán la manera de resolver el oscuro secreto oculto en el pueblo.

El suspense y la intriga son los pilares fuertes, ya que los sustos se quedan en esos típicos sobresaltos del género de terror, abusando de un obstinado espíritu que no te dejará dormir hasta que le ayudes a resolver sus asuntos. Desde los créditos iniciales se nos muestra una puesta en escena fantasmagórica del humedal que, junto al internado y el resto del pueblo, recrea el ambiente perfecto para ocultar una verdad en una sociedad rural donde las habladurías y el qué dirán aterrorizan más a los vecinos que los propios muertos.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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En el pueblo de Laura no había secretos. Todo se sabía, nada pasaba desapercibido. Podrías esforzarte en ocultarlo, pero tarde o temprano alguien acabaría destapando tu secreto más oscuro. Por eso, cuando el cuerpo de una niña fue hallado sin vida en el humedal, la discreción fue poca. Laura estuvo en boca del pueblo durante mucho tiempo, dándole juego a los chismorreos de los aburridos lugareños. Hasta que, poco después, los rumores sobre fantasmas en el internado donde vivía la fallecida se hicieron los protagonistas.

Unos decían que solo eran tonterías de las niñas para llamar la atención; otros, que el espíritu de la montaña estaba enfadado por la muerte de Laura; algunos, que el padre había regresado para acabar con su inocente vida; y el resto opinaba que el pueblo no había perdido gran cosa con la muerte de una criatura. Sin embargo, Mónica, su compañera de habitación, decía otras cosas. La directora del centro tuvo que llevarla a un par de profesionales porque la niña aseguraba que Laura no se había ido, que seguía en el internado.

Nadie creía en sus palabras.

Pronto, las ideas disparatadas de Mónica empezaron a asustar a las demás, pues afirmaba que habían llegado otros fantasmas de la mano de Laura, todos fallecidos en el pueblo. Las más valientes se atrevían a preguntarle las causas de sus muertes, y Mónica se regocijaba contando las historias que los muertos susurraban.

«¿Qué le enseñáis en ese colegio?» «La pobre desgraciada no ha superado la trágica muerte de su amiga; solo intenta llamar la atención». «Esta acabará igual que la otra. Cuestión de tiempo». «¿No castigáis a las niñas por esas blasfemias?» «Son cosas de críos…».

Los espectros se amontonaron.

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(Imágenes tomadas de Fantasymundo)

En el pueblo de Laura no había secretos. Todo se sabía, nada pasaba desapercibido. Podrías esforzarte en negarlo, pero la realidad se encargaría de abofetearte la cara. Puertas que se abrían, cristales que se rompían, objetos que se caían, personas que desaparecían… Mónica era la única que los veía, sonreía y hablaba con ellos; incluso podía pasarse horas jugando con esos entes. Nadie la juzgaba, nadie le prestaba atención ya.

Todos lo sabían.

Laura nunca se fue. Solo quería estar con la única persona que la creyó en vida… y maldecir al pueblo que la mató.