«Nadie ha podido vivir en ella, no quiere que la habiten»

Al final de la escalera

  • Título original: The Changeling MV5BODAwYjJhNTctYzA3Ny00YTYxLWE3YmEtM2FjNDdlNWJmMmU5XkEyXkFqcGdeQXVyMTQxNzMzNDI@._V1_SY1000_CR0,0,657,1000_AL_
  • Año: 1980
  • Duración: 107 min.
  • País: Canadá
  • Director: Peter Medak
  • Guion: William Gray, Diana Maddox
  • Música: Rick Wilkins
  • Reparto principal: George C. Scott, Trish Van Devere, Melvyn Douglas
  • Más información: IMDb; filmaffinity; ALLMOVIE

La historia tiene como protagonista a un viejo compositor que se muda a una antigua mansión que oculta un oscuro crimen del pasado que necesita ser desvelado.

Un clásico de terror que se convierte en obligado por su método para sugerirnos la tensión y el miedo sin recurrir a los típicos sustos de fantasmas. A pesar de contener los elementos propios que sirven de referente para construir historias de casas encantadas (ruidos de tuberías, pianos que suenan solos, sillas y juguetes de niños que se mueven, etc.), el misterio, la búsqueda de la verdad y la venganza se  hilvanan de tal manera que te hacen disfrutar de la atmósfera e incluso empatizar con los protagonistas. Mención aparte tiene la adaptación al español del título original de la película.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

♦♦♦


«—Busco un sitio donde instalarme que me aleje de todo aquello que me recuerde a mi familia, pues acaban de fallecer en un trágico accidente.

—Seguro que esta casa encantada no lo decepcionará; pase y vea».

La verdad es que la señora que me la vendió jamás mencionó que este antiguo edificio incluyese fantasmas, pues la cosa habría cambiado y probablemente me habría ido a vivir a un pequeño apartamento en el centro, rodeado de vecinos ruidosos y niños llorones.

La fachada ya se veía como un viejo palacete descuidado en el centro de una salvaje naturaleza. Ni los adolescentes más temerarios se atrevían a asomarse por la zona. Quizás eso fuese un punto a favor.

El interior era otra historia: grandes veladas nocturnas entre las más altas clases podrían haberse celebrado perfectamente, aunque ahora todo estuviese envuelto en polvo y recuerdos. Una buena limpieza y todo volvería a relucir.

La señora enseguida me mostró la biblioteca y la sala de música; ella ya sabía que eso me encantaría. De hecho, ni se molestó en terminar de enseñarme el resto de la casa. ¿Para qué? Muebles viejos, telarañas, polvo, soledad… Lo más hermoso de la finca, sin duda, la soledad.

A la semana de estar viviendo en la vieja casona, un estruendo horrible se escapó de entre las paredes durante varias madrugadas seguidas. El jardinero aseguraba que esos ruidos eran normales, pero el terror y la reiteración hacían que mi cabeza se obsesionase por el origen de dichos sonidos. ¿De dónde venían?

Encontré una habitación oculta en un ático, parecida a un dormitorio de un niño. Tras esto, no tardaron en aparecer los fantasmas. Un día, una ventana rota; otro, grifos abiertos; otro, una pelota que cae de las escaleras; otro, Preludio núm. 1 en do mayor, BWV 846 en un piano sin pianista… Habría salido corriendo en la primera de cambio si no fuera porque tenía la vaga esperanza de que mi hija estuviera intentando comunicarse conmigo.

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(Imágenes tomadas de IMDb)

Llamé a unos espiritistas y ellos me confirmaron las presencias. Un tal Joseph no podía descansar en paz porque había sido asesinado en la habitación oculta en el ático. ¿Por qué? ¿Por qué un padre habría matado a su propio hijo?

Demasiadas preguntas para un hombre cansado sin ganas de vivir, un viejo que acababa de perder a toda su familia, un triste sujeto que solo buscaba soledad. ¿Que qué hice?  Me mudé al centro.

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«Cuídese sobre todo de las habladurías»

La sombra de nadie

  • Título alternativo: Nobody′s ShadowLa_sombra_de_nadie-596083733-large
  • Año: 2006
  • Duración: 97 min.
  • País: España
  • Director: Pablo Malo
  • Guion: Pablo Malo
  • Música: Aitor Amezaga
  • Reparto principal: José Luis García Pérez, Philippine Leroy-Beaulieu, Andrea Villanueva, Manuel Morón, María Jesús Valdés, Vicente Romero
  • Más información: IMDb; filmaffinity; Fotogramas

La historia se centra en tres personajes que, a raíz del fallecimiento de una niña de un internado, buscarán la manera de resolver el oscuro secreto oculto en el pueblo.

El suspense y la intriga son los pilares fuertes, ya que los sustos se quedan en esos típicos sobresaltos del género de terror, abusando de un obstinado espíritu que no te dejará dormir hasta que le ayudes a resolver sus asuntos. Desde los créditos iniciales se nos muestra una puesta en escena fantasmagórica del humedal que, junto al internado y el resto del pueblo, recrea el ambiente perfecto para ocultar una verdad en una sociedad rural donde las habladurías y el qué dirán aterrorizan más a los vecinos que los propios muertos.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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En el pueblo de Laura no había secretos. Todo se sabía, nada pasaba desapercibido. Podrías esforzarte en ocultarlo, pero tarde o temprano alguien acabaría destapando tu secreto más oscuro. Por eso, cuando el cuerpo de una niña fue hallado sin vida en el humedal, la discreción fue poca. Laura estuvo en boca del pueblo durante mucho tiempo, dándole juego a los chismorreos de los aburridos lugareños. Hasta que, poco después, los rumores sobre fantasmas en el internado donde vivía la fallecida se hicieron los protagonistas.

Unos decían que solo eran tonterías de las niñas para llamar la atención; otros, que el espíritu de la montaña estaba enfadado por la muerte de Laura; algunos, que el padre había regresado para acabar con su inocente vida; y el resto opinaba que el pueblo no había perdido gran cosa con la muerte de una criatura. Sin embargo, Mónica, su compañera de habitación, decía otras cosas. La directora del centro tuvo que llevarla a un par de profesionales porque la niña aseguraba que Laura no se había ido, que seguía en el internado.

Nadie creía en sus palabras.

Pronto, las ideas disparatadas de Mónica empezaron a asustar a las demás, pues afirmaba que habían llegado otros fantasmas de la mano de Laura, todos fallecidos en el pueblo. Las más valientes se atrevían a preguntarle las causas de sus muertes, y Mónica se regocijaba contando las historias que los muertos susurraban.

«¿Qué le enseñáis en ese colegio?» «La pobre desgraciada no ha superado la trágica muerte de su amiga; solo intenta llamar la atención». «Esta acabará igual que la otra. Cuestión de tiempo». «¿No castigáis a las niñas por esas blasfemias?» «Son cosas de críos…».

Los espectros se amontonaron.

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(Imágenes tomadas de Fantasymundo)

En el pueblo de Laura no había secretos. Todo se sabía, nada pasaba desapercibido. Podrías esforzarte en negarlo, pero la realidad se encargaría de abofetearte la cara. Puertas que se abrían, cristales que se rompían, objetos que se caían, personas que desaparecían… Mónica era la única que los veía, sonreía y hablaba con ellos; incluso podía pasarse horas jugando con esos entes. Nadie la juzgaba, nadie le prestaba atención ya.

Todos lo sabían.

Laura nunca se fue. Solo quería estar con la única persona que la creyó en vida… y maldecir al pueblo que la mató.

La venganza del cuervo blanco

Las vacaciones de verano habían llegado y Margaret había decidido llevar a sus dos hijos al pueblo donde vivía su suegra, a pesar de que esta le había dicho que no quería verlos ese año. Había hecho oídos sordos, pues “son tus nietos, quieren verte, están en su derecho.” La anciana tan solo le había dicho: “tú no lo entiendes”.

A Margaret le sorprendió no ver a casi nadie por las calles del pueblo: ¿y los niños jugando en la calle? Eran las ocho de la tarde, ¿por qué los parques estaban desiertos?

—Mamá, ¿por qué no hay nadie? –preguntó Eric, su hijo mayor de siete años.

—Supongo que se habrán ido de vacaciones.

Aparcó el coche al final de calle. La madre sacó las mochilas cargadas de ropa del maletero mientras sus hijos miraban a su alrededor. Nunca habían estado en el pueblo de su abuela, esta nunca había querido que fueran. Su madre, harta por la situación, había decidido ponerle punto y final a las tonterías de esa anciana.

—Mamá, ¿por qué esa casa es negra? –preguntó Henry, el pequeño.

Margaret miró hacia donde su hijo señalaba con su pequeño dedo. Una casa oscura, con un tejado roto y dos árboles grandes, levantándose a ambos lados, cuyas ramas estaban llenas de cuervos, que los miraban fijamente.Un escalofrío recorrió su espalda. Un coche paró justo delante de ellos, bajando la ventanilla, dejando ver a un señor con el rostro pintado de preocupación.

—Señora, ¡usted no es de aquí! ¿Qué hace? ¿Por qué los ha traído? ¡Hoy es luna llena! ¡Váyase! ¡Lléveselos! ¡Póngalos a salvo!

Margaret no entendió nada. Empezaba a comprender por qué su marido había huido de ese lugar y no había querido hablar nunca más de él. Tocó varias veces a la puerta ya que no recibía respuesta alguna. Tras varios minutos de insistir, la anciana la abrió. Su rostro marcado por los estragos de la edad y sus ojos vacíos hicieron que le volviera a dar un escalofrío. Carla, la abuela, no pudo más que dejarles pasar, mirando a cada uno de sus nietos, preguntándose qué iba a ser de ellos. ¿Los dejaría en paz? Sonrió. Conocía la respuesta.

La noche llegó: la luna llena iluminaba todo el pueblo, sin dejar ver ningún rastro de estrellas. Margaret había acostado a los niños y se dispuso a dormir. Le dio las buenas noches a Carla, quien había decidido quedarse levantada viendo la televisión.

—Margaret, ¿te has despedido de ellos?

—Les he dado las buenas noches.

—Bueno, supongo que viene a ser más de lo mismo –no vio el rostro de Carla, pero volvió a sentir un escalofrío recorriendo toda su columna. Ya iban tres en el mismo día.

Eric y Henry dormían mientras que la luz de la luna los bañaba a través de la ventana. Todo parecía tranquilo hasta que un sonido en la ventana despertó al más pequeño. Se incorporó y observó lo que había al otro lado. Sonrió, sintiendo la emoción recorrer cada fibra de su cuerpo. No tardó en levantarse y salir de ese cuarto y de esa casa, sin ser visto por nadie… o eso pensaba.

Margaret, ajena a lo que su hijo había hecho, dormía plácidamente, hasta que sintió que la sacudían. Abrió los ojos, encontrándose con Eric, quien la miraba con preocupación. Le dijo que Henry había desaparecido. Alarmada, salió de la cama, sintiendo que el corazón le latía con mucha rapidez, haciendo que su pecho doliera. Al salir al pasillo, vio la puerta abierta y se temió lo peor.

—¡Carla! ¡Ayúdame a buscar a Henry! –gritó, mirando a su suegra que seguía meciéndose, con los ojos cerrados.

—Ya es tarde.

—¿A qué te refieres?

—Te despediste de él, ¿no? Si no me crees, solo ve a la casa oscura.

Sabía a lo que se refería, la había visto esa tarde.

Salió corriendo, seguida por Eric, que le pedía que lo esperase. Le había pedido que se quedase en casa pero le había dicho que tenía miedo, así que no tuvo más remedio que llevarlo con él. La verja de la casa estaba abierta. Margaret entró sin dudar, llamando a Henry, sin importarle despertar a nadie… aunque parecía que a nadie le importaba los gritos desesperados de una madre por su hijo. Fue entonces cuando la luna iluminó el suelo, dejando ver el pijama de Henry al pie de unos de los árboles.

—¿Henry? ¡¡¿¿Dónde estás??!!

—Mamá, yo también quiero jugar con ellos –dijo Eric, sonriendo, sintiendo la emoción de un nuevo juego recorrer todo su cuerpo.

Margaret no entendía lo que decía su hijo. Tan solo vio que señalaba la copa del árbol que estaba llena de cuervos que los miraban atentamente.

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—¿Qué dices?

—Mamá, Henry está ahí. –Eric señaló una rama, concretamente a un cuervo.

—Eric, ¿qué estás diciendo? ¡Tenemos que seguir buscando a tu hermano!

Donde Margaret solo veía cuervos, Eric veía a pequeños niños sobre los árboles, riendo. Fue entonces cuando el pequeño Henry lo miró, con los ojos en blanco y una sonrisa torcida.

—Eric, mañana iré a por ti.

La adrenalina llenaba cada fibra de su ser, haciendo que sonriera.

—¡Sí! ¡Juguemos mañana!

Mientras tanto, los vecinos que vivían en esa calle, miraban aliviados la escena: sus hijos no habían sido las víctimas esa noche.

Carla, desde la ventana del salón, dejó que las lágrimas salieran de sus ojos. No importaba la distancia, podía ver la figura que se erguía detrás de una de las ventanas de esa casa negra: una mujer joven, con el pelo blanco y los ojos rojos, observaba a los dos intrusos que habían entrado en su propiedad. Se llevó una de las manos llenas de sangre a los labios, lamiendo uno de sus dedos y sonriendo…

Cuenta la leyenda que una bruja consiguió escapar de la caza en un pueblo cerca de Salem y juró vengarse, maldiciendo así a todos los habitantes para que no puedan escapar. Una noche, los niños empezaron a desaparecer después de que un cuervo blanco se posase en su ventana, llamando su atención.  La cantidad de cuervos aumentaba en el pueblo y los niños desaparecían. Los vecinos se dieron cuenta de que ocurría las noches de luna llena, a las que llamaron “la noche de la venganza del cuervo blanco.”

 

 Fuente: Google Imágenes

** Este relato está inspirado en el episodio 3 de la 5º temporada del anime Yami Shibai.

 

 

«Está como muerto pero vive»

1920: Evil Returns

  • Título alternativo: 1920 Зло возвращается57232210
  • Año: 2012
  • Duración: 124 min.
  • País: India
  • Director: Bhushan Patel
  • Guion: Vikram Bhatt
  • Música: Amar Mohile, Chirantan Bhatt
  • Reparto principal: Tia Bajpai, Aftab Shivdasani, Vidya Malvade, Sharad Kelkar
  • Más información: IMDb; filmaffinity; Bollywoodhungama

El argumento gira en torno a dos amantes que, no habiéndose visto antes y siendo separados por una encerrona, se acabarán conociendo en circunstancias muy peculiares: ella con pérdida de memoria y siendo acechada por un espíritu maligno.

La primera hora, más centrada en presentarnos a los personajes y darnos los detalles básicos, tiene más bien tono de suspense y drama. A partir de la segunda ya sí se muestra lo sobrenatural y un popurrí de clichés que no faltan en las tramas de exorcismos (vómitos, levitaciones, cabezas que giran…). Impresionan los momentos en los que cantan los protagonistas, pues esto choca bastante con el contexto y recuerdan a los dramas románticos.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Fui un poeta muy reconocido que vivió anclado en una trágica historia de amor. Un 25 de octubre debí encontrarme con mi amada, con quien mantenía una relación por correspondencia, pero nunca llegó la oportunidad. Desde esa fatídica fecha, en la que con tanto dolor tuve que hacer frente a la inesperada noticia de su partida, me dediqué a beber con la esperanza de que el alcohol emborronase mis recuerdos.

Un día, una joven malherida fue encontrada en nuestras tierras. Sentí una extraña sensación en mi cuerpo, como si me advirtiese de algo importante. «Quizás sean los estragos de la bebida», pensé.  Al parecer, la joven había perdido por completo la memoria. «¿Quién sería ella?». Mi hermana, sospechosa, señalaba  que todo podía ser fingido, pero los pocos restos que quedaban de mi corazón intuían que la muchacha decía la verdad.

Las cosas se pusieron más complicadas cuando la desorientada recién llegada trajo consigo apagones repentinos, puertas que se abrían solas y la gota que colmó el vaso: clavos ensangrentados que salían de sus vómitos. Realmente parecía que estaba enferma. Mi hermana, exasperante, insistía en abandonarla a su suerte para no involucrarnos en temas tan oscuros. Mientras discutíamos, una música mágica, delicada y pasional captó mi atención. La desconocida cantaba y tocaba el piano para aliviarse. «¿Cómo podía conocer esa joven esa canción? ¿Cómo podía saber la melodía que yo compartía con la que fue mi amada confidente?».

Decidí apiadarme de la pobre desgraciada y acompañarla al hospital con la poca bondad que me quedaba. Puede que me recordarse a alguien en el fondo. Pronto, una serie de infortunios nos condujeron a unas experiencias sobrenaturales de lo más espeluznantes, pues un espíritu malvado nos atacaba una y otra vez, entorpeciendo nuestro viaje, torturando a la joven, impidiendo que ella recuperase su memoria y que yo negase la mía.

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(Imágenes tomadas de Bollywoodhungama)

Sin embargo, nada de eso puede compararse con la realidad que vivo ahora día tras día. Ya no queda alma en mi interior para el dolor, la cobardía, las lágrimas o el desamor; estoy vacío. Cuando fue poseída por aquel demonio, tal y como sugirió mi hermana semanas anteriores, la abandoné para que otra persona se ocupase. La abandoné a su suerte. Supe que intentaron exorcizarla y pereció. También supe que la extraviada mujer era en realidad mi único y verdadero amor, quien, en un intento de buscarme, fue atacada por ese infame espíritu que disfrutaba atormentándonos, alejándonos, impidiendo nuestro amor. Si hubiese tenido algo más de humanidad, la habría ayudado, y su memoria y nuestros corazones habrían acabado uniéndose. Pero ya no queda nada en mí. Ni luz, ni amor, ni esperanza. Solo aquellos viejos versos que una vez escribí y esta maldición.

Lilith

La lluvia caía sin cesar y aquella niña seguía esperando a que alguien la recogiera del colegio. No era la primera vez que se olvidaban de ella y, aún así, no podía evitar el hecho de sentirse triste. Siempre disimulaba no importarle con una sonrisa radiante, aunque por dentro lo único que hiciese fuese llorar. Al cabo de un rato, su madre apareció, recién salida de una reunión, excusa que ya había escuchado muchas veces. La niña tan solo asintió al mismo tiempo que sonreía, sentándose en el asiento de atrás. Durante todo el trayecto mantuvo la mirada fija en el paisaje, sin querer pensar en nada.

Algo llamó su atención en el contenedor de la esquina de su casa. Se bajó del coche cuando la madre fue a encerrarlo, escuchando sus quejas y preguntas… pero la niña corrió sin detenerse, expectante ante lo que había visto. Por fin una sonrisa sincera dibujó su rostro al ver la muñeca más bonita que jamás había visto. La cogió sin dudar, llevándosela al pecho, abrazándola con fuerza. La madre, reticente al principio, denominando a la muñeca como “basura”, dejó que se la quedase, consiguiendo el perdón de su hija por su retraso.

La niña limpió la muñeca, lavó su ropa y cepilló su pelo negro. No se había equivocado: aquella era la muñeca más bonita que había visto en su vida, incluso su madre le dio la razón.

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—A partir de ahora estaremos siempre juntas. Te llamarás Lilith.

Y así, la niña y Lilith se hicieron inseparables: dormían juntas, le leía libros, veían películas, se la llevaba al colegio haciendo que los retrasos de su madre no le importasen. Y es que, después de todo, Lilith se había convertido en su mejor amiga.

Pero no todo fue color de rosa en esta amistad, pues cuando la niña cumplió doce años, empezó a olvidarse poco a poco de Lilith, hasta que, tres años después acabó metiéndola en una caja, junto con más juguetes, y la llevó al húmedo y frío desván, olvidándose así de la que había sido su mejor amiga durante años, pues ya era toda una adolescente, había hecho amigas de carne y hueso y alegaba que “ya no necesitaba muñecas”.

El tiempo pasaba y apenas quedaban recuerdos de Lilith en la memoria de esta chica. Poco a poco, el miedo inundaba su mente por las noches, pues se escuchaban sonidos sordos procedentes del desván, incluso a veces llegaba a escuchar que susurraban su nombre, acompañado de llantos. Se lo había comentado a su madre y esta solo le había dicho que eran imaginaciones suyas. Había intentado convencerse de que así era, pero los ruidos no cesaban y los llantos tampoco.

Una noche se armó de valor, cogió su móvil y un paraguas para defenderse, y subió al desván, conteniendo el aliento con cada paso que daba. Su mano, temblorosa, se apoyó en el marco de la puerta que cedió de inmediato. Gracias a la luz del móvil, alumbró el lugar… pero allí no había nada, solo cajas y cajas con mucho polvo encima.

De pronto, Lilith vino a su mente. Dejó el paraguas en el suelo y se acercó a las cajas, observando cada una de ellas, buscando a su preciada muñeca… hasta que la puerta del desván se cerró de golpe, haciendo que un grito se escapase de sus labios. Empezó a temblar, sintiendo mucho frío. Cogió su móvil, dispuesta a irse de allí. Pero alguien bloqueaba la entrada. Sus ojos se abrieron, anegados de lágrimas por el terror que empezó a sentir en su interior. Empezó a caminar hacia atrás, chocando con cajas, cayendo al suelo. Delante de la puerta, estaba Lilith, pero era de carne y hueso, con la tez pálida, el pelo negro largo cayendo por su espalda como una cascada, su vestido arrugado y sus ojos sin vida. La muñeca sonrió, mostrando unos dientes blancos, y empezó a caminar hacia la pobre chica que seguía tirada en el suelo, sin poder reaccionar.

—Por fin has venido a verme. ¿Me has escuchado llorar? ¿Has escuchado mis súplicas para que vinieras a por mí? –la chica intentó retroceder, buscando algo que tuviera cerca para poder defenderse al ver que las manos de Lilith se habían convertido en garras-. No te preocupes, nunca más estaré sola, nunca más nadie me abandonará – Lilith se acuclilló delante de ella, sin dejar de sonreír en ningún momento, riéndose al ver las lágrimas de la pobre niña-.Tú lo dijiste, ¿recuerdas? A partir de ahora estaremos siempre juntas.

Un grito se escuchó por toda la casa.

Los padres se despertaron asustados. Al llegar al cuarto de su hija vieron que había desaparecido. Su madre se dio cuenta de que la puerta del desván estaba abierta. Cuando llegaron allí, lo único que vieron fue el paraguas de su hija olvidado en el suelo y, un poco más adelante, dos muñecas tiradas en el suelo, una sujetando de la mano a la otra. La madre reconoció en seguida a Lilith, cuyo rostro mostraba una sonrisa, mientras que la otra muñeca reflejaba miedo y su cara estaba bañada de lágrimas. Ambos se dieron cuenta de un pequeño detalle: esta llevaba el mismo pijama que su hija.

Fuente: Google Imágenes

«¿Me miras a mí? Pues chilla, chilla»

Déjame entrar

  • Título original: Låt den rätte komma in MV5BMjMzMjI0NDk5MF5BMl5BanBnXkFtZTgwMzQ2NjQ0MDI@._V1_SY1000_CR0,0,707,1000_AL_
  • Título alternativo: Let the Right One In
  • Año: 2008
  • Duración: 115 min.
  • País: Suecia
  • Director: Tomas Alfredson
  • Guion: John Ajvide Lindqvist
  • Música: Johan Söderqvist
  • Reparto principal: Lina Leandersson, Kåre Hedebrant, Per Ragnar
  • Más información: IMDb; ALLMOVIE; filmaffinity

La historia se centra en la relación que surge entre un niño que sufre acoso escolar y una niña recién llegada al barrio que esconde una verdad sangrienta: no es humana.

La trama puede moverse por dos vertientes: puro amor que surge de la soledad de ambos personajes, o el poder de seducción y sumisión de una de las figuras más sanguinarias de las historias de terror: los vampiros. No hay duda de que el protagonista, debido a sus circunstancias, cae bajo la influencia de este ser, pero, ¿es por un enamoramiento? ¿Le ha dado ella el empujón necesario para entrar de lleno en el crimen bajo una falsa inocencia? ¿Qué estaría dispuesto a hacer por amor? Las respuestas quizás se personifican en el compañero inicial de ella…

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n

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Mi día a día es un mar de sufrimiento. Me gusta aprender, pero esos estúpidos lunáticos me torturan sin descanso. ¿Por qué no me dejan en paz? Ya ni me gusta ir a la escuela.

El frío alimenta la desgracia y ni los días de intensa nieve pueden salvarme de sus embestidas. ¿Dónde están mis padres? No pueden ayudarme centrados en sus asuntos. ¿Qué puedo hacer?

Una niña ha llegado al barrio junto a un señor que parece ser su padre. Es extraña: no usa botas de nieve ni abrigo. El hombre también parece misterioso: está tapiando todas las ventanas. ¿Les dará miedo el sol?

Otro día más. Sus insultos retumban en mi cabeza. No puedo aguantar más. He conocido a la chica nueva; dice que no puede ser mi amiga. ¿Por qué nadie quiere serlo? ¿Qué tengo de malo?

Me he roto la nariz jugando en el recreo (eso le he dicho a mi madre). Eli dice que les devuelva el golpe. Quizás tenga razón, quizás me dejen en paz. Mañana cogeré la navaja de papá; mamá no se dará cuenta.

El director del colegio ha llamado a casa: quieren expulsarme por “meterme” en peleas. La verdad es que llevo tanto tiempo en esta situación que empiezo a creer que Eli es la única a la que le importo. Ya somos íntimos.

Los periódicos y la gente del barrio dicen que están muriendo muchos vecinos, incluso he oído que se sospecha de los recién llegados. Le preguntaré a Eli si sabe algo.

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(Imágenes tomadas de IMDb y SensaCine)

Hoy me he enterado de que los monstruos son reales, pero no tengo claro si los humanos nos diferenciamos mucho de ellos. También fui a la biblioteca y leí varias cosas. Ya no estoy a salvo. He cogido de nuevo la navaja de papá, algunos jerséis, unas monedas y mi libro favorito. Me voy de casa.

Le he dejado una nota a Eli con las direcciones de mis compañeros de clase. Espero que sus sangres sean mejores que sus almas.

«La peste trajo algo más que la muerte»

Resurrección

  • Título alternativo: Resurrectionresurrecci_n-578345548-large
  • Año: 2015
  • Duración: 100 min.
  • País: Argentina
  • Director: Gonzalo Calzada
  • Guion: Gonzalo Calzada
  • Música: Supercharango
  • Reparto principal: Patricio Contreras, Martín Slipak, Ana Fontán, Lola Ahumada
  • Más información: IMDb; filmaffinity; cinenacional

El argumento gira en torno a un joven sacerdote que, al volver a casa en la época de la fiebre amarilla,  es contagiado y se sumerge en auténticas paranoias, cuestionándose el pasado familiar, la muerte e incluso su propia fe.

Cuando una persona cae enferma y desesperada a esos niveles, se quebrantan hasta las creencias de un padre de la Iglesia, y esto lo podemos ver en ese final tan enmarañado que presenta la película. El suspense es continuo y divide la historia en dos partes: el regreso, el contagio, las dudas; la muerte, la verdad y aquello que realmente trajo la peste. La fe mueve montañas, en este caso, puede hasta «resucitar», aunque eso conlleve vivir maldito para siempre.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

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El joven Aparicio, preocupado por los rumores de una enfermedad mortal que arrasaba el norte del país, decidió regresar a la vieja mansión donde residía la poca familia que le quedaba. El viaje fue difícil, tormentoso y repleto de cadáveres y putrefacción.

Al llegar al hogar donde una vez pasó sus días más inocentes, la muerte fue la verdadera anfitriona. La enfermedad paseaba por los grandes pasillos que una vez acogieron a las familias más distinguidas. Los cuerpos sin vida se acumulaban en la casa al igual que en el camino de regreso. Los bienes más lujosos se consumían en el fuego que empleaban para defenderse del frío y la desaparición. Los rezos y súplicas solo entorpecían aún más la realidad.

Remedios, la pequeña, fue la última presa del dolor, quedando solo Aparicio, el sacerdote, el último superviviente. No pudo salvarlos. La desesperación abrazó su corazón y se preguntaba si él merecía un destino peor.

Dios los había abandonado…

…o, tal vez, no. A las pocas horas, Aparicio se encontraba de nuevo con sus seres queridos. ¿Qué clase de enfermedad era esa? Los cuerpos seguían descomponiéndose. ¿Resucitaban? Los llamaba. ¿Eran ellos? Los ojos negros y la mugre de sus caras decían no. ¿Qué pasaba? Todo difunto en la villa se levantaba; lo miraban fijamente. ¿Quiénes eran esos? Se acercaban lentamente sin más sonido que un jadeo.

El joven horrorizado corrió hacia los jardines, donde se topó con la niña. La llamó por su nombre; ella lo miró sin emoción alguna. Volvió a llamarla, acercándose rápidamente y zarandeándola con un intento pobre de volverla en sí. La pequeña solo respondió hincándole los dientes negros, devorando su alma, saboreando al vivo. La apartó de un empujón y gritó pidiendo auxilio a su hermano. O, tal vez, a Dios.

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(Imágenes tomadas de IMDb y cinenacional)

Los muertos vivientes avanzaban hacia él para terminar lo que la inocente Remedios había empezado. ¿Por qué estaba pasando eso? Olían el miedo, la sangre que desprendía la herida del sacerdote. ¿Estaban malditos? Corría asustado entre ruinas en busca de protección. Rezaba, lloraba, gemía de dolor.

Acorralado en un campanario, contagiado por la nefasta enfermedad y agotado moralmente, volvió a pedir clemencia. Antes de desmayarse, pudo contemplar a lo lejos a una mujer con vestido rojo que se abría camino entre los cadáveres resucitados a golpe de escopeta. Rezar a ella no le servía de nada.

«No he visto nada realmente bello desde que nací»

Onibaba

  • Título alternativo: The Demononibaba-427608668-large
  • Año: 1964
  • Duración: 103 min.
  • País: Japón
  • Director: Kaneto Shindô
  • Guion: Kaneto Shindô
  • Música: Hikaru Hayashi
  • Reparto principal: Nobuko Otowa, Jitsuko Yoshimura, Kei Satô
  • Más información: IMDb; ALLMOVIE; filmaffinity

La historia tiene como protagonistas a dos mujeres pobres que sobreviven a duras penas en una guerra que les devolverá un hombre que enturbiará la relación entre ambas y provocará que los demonios internos se hagan reales.

Un clásico de terror japonés que brilla por su carácter simbólico y metafórico. La guerra, la pobreza, el hambre, la muerte, la pérdida, el miedo, la ignorancia, el deseo… Todo ello desarrollado en una naturaleza enigmática e impetuosa que acompaña a los personajes en un ambiente bélico que muestra al ser humano en su más esencia primitiva. Sin duda, lo que más he disfrutado es el final oscuro que nos muestra la máscara endemoniada: pura fealdad humana.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

♦♦♦


Un día, cuando mi hijo se lanzó a una lucha que no era suya, supe que jamás volvería a verlo. La esperanza se fue con él y mi fe murió en su último aliento. Quise alejarme de aquel violento espacio, pero mis años me pasaban factura y me tuve que quedar en aquellos campos de sueños rotos, ilusiones caídas y futuro sombrío. La que iba a ser esposa de mi hijo me acompañaba día tras día en la pobreza, en el hambre, en el asfixiante verano, en el humo y viento de guerra. ¿De qué viviríamos?

No fue hasta que vi mis manos envueltas en sangre cuando me percaté de que mi vida había caído en lo más bajo: estábamos en el mismo infierno. Matábamos a los soldados heridos y desorientados para vender sus armaduras a cambio de un poco de arroz. ¿Por supervivencia? Quizás.

Pero quizás purgábamos la culpa de la pérdida a través de los cadáveres de esos hombres fundados en sus trajes y espadas, corrompidos por el poder, el odio. Ladrones que arrebataban hijos, hermanos, padres, maridos, amigos a sus seres queridos. ¡Demonios, eso es lo que eran; demonios disfrazados de humanidad! Mi hijo no volvería pero, mientras me quedase un aliento de vida, me esforzaría por destruir a cada uno de esos seres que me habían arrebatado al fruto de mis entrañas.

Sin embargo, mi vejez me pesaba cada día más y la muchacha empezaba a temer lo peor. ¿Cuántos años tenía por aquel entonces? No lo recuerdo. El hedor de muerte manchaba mis carnes y por cada vida que quitaba, yo me hacía un año más vieja. Me miraba en el reflejo del agua y no podía reconocer a la persona que yacía ahí plantada. Pálida, flacucha, sucia, deforme, repugnante, horripilante, engendro. ¿Quién era esa que allí estaba? Yo…, yo me había convertido en un monstruo al igual que ellos, en un demonio. El mismo infierno se atrevió a castigarme por matar a los hombres que me arrebataron al que yo más apreciaba.

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(Imágenes tomadas de IMDb)

— ¿Se convirtió en demonio, abuela? ¿En un demonio malo?

— ¿Es que hay demonios buenos, pequeño?

— Abuela, ¿por qué le cuenta esas historias de miedo inventadas? Acabará creyendo en ellas… Debe contarle la verdad: que usted huyó con su hijo y conmigo al otro lado del país cuando comenzó la guerra.

— Es cierto. Pero una parte de mí se quedó en nuestra granja, aquella granja… Esa es la que se endemonió y sigue aún devorando hombres sin saciar su alma.

«Nos inventamos una historia de miedo para no aceptar que nuestro padre era un asesino»

Oculus: el espejo del malmv5bmze1nzm4mjeynv5bml5banbnxkftztgwmjyzmjmzmte-_v1_sy1000_cr006741000_al_

  • Título original: Oculus
  • Año: 2013
  • Duración: 104 min.
  • País: Estados Unidos
  • Director: Mike Flanagan
  • Guion: Mike Flanagan, Jeff Howard
  • Música: The Newton Brothers
  • Reparto principal: Karen Gillan, Brenton Thwaites, Annalise Basso, Garrett Ryan
  • Más información: IMDb; ALLMOVIE; filmaffinity

El argumento gira en torno a dos hermanos, un pasado oscuro relacionado con un espejo maldito y un presente con un objetivo: ella va a demostrar a toda costa que dicho espejo es el verdadero culpable del crimen en el que se vio envuelta toda su familia.

El tema del espejo (uno de mis favoritos) es un mar de posibilidades, y esta historia ha aportado su granito de arena. El ritmo, el misterio y los constantes cambios temporales te enganchan inevitablemente. ¿Qué es real y qué no? ¿Pasado o presente? La realidad y el tiempo nunca han estado tan difusos. Es, en definitiva, esta atmósfera la que envuelve al espejo y probablemente en la que te quedes después de ver la película, tanto por su desenlace como por los porqués que quedan sin respuesta.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n (1 snitch dorada de 3, pasable…)

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

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Después de once años encerrado en un loquero, por fin hoy soy libre. Mi hermana me espera radiante en la salida. La echaba de menos… al igual que echaba de menos su poca gracia para las bienvenidas.

Lo he encontrado, me susurra. He tardado un año en conseguirlo. Vamos a matarlo.

¿Cómo? ¿Acabo de superar el trauma que me llevó de cabeza al loquero y mi hermana quiere que me enfrente a él? Me doy media vuelta y les digo a los de seguridad que se les ha escapado una loca: ella sí que necesita terapia.

Y de este modo, debería seguir disfrutando de mi libertad sin percances hasta el final de los tiempos, preguntándome por qué fui el único que acabó encerrado allí.

Aunque no me creáis, nadie de la familia se podría salvar de la demencia. ¿Quién en su sano juicio habría comprado para una casa nueva un espejo que ya no solo es feo de narices, sino que lleva grabado en el cristal que es satánico?  Si mi padre hubiera tenido dos dedos de frente, habría pasado de largo cuando vio el horripilante espejo que solo de mirarlo incita al suicidio. Y jamás habría llegado a casa, ni se habría colocado en el estudio. Tampoco se habría abierto la puerta al mismísimo infierno y ningún ser vivo de los alrededores habría muerto misteriosamente. Mi madre no habría sido poseída, ni los demonios de mi padre se la habrían cargado, ni yo habría matado a este en defensa propia. No me habrían condenado, no estaría saliendo de este loquero; estaría celebrando con mi familia mi mayoría de edad. Quizás incluso me hubiesen comprado un coche…

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(Imágenes tomadas de IMDb)

… pero no. Aquí estoy, como en un tedioso déjà vu, junto a la chiflada de mi hermana, frente a frente del maldito espejo que devora almas sin piedad. Su plan: romper una maldición (¿acaso es eso posible?). ¿Romper un espejo? Me da escalofríos pensar en más años de mala suerte…

Ya el jardín empieza a morir. Ya empezamos a perdernos en alucinaciones. Ya el espejo viene a por nosotros.

Mi plan: salir corriendo, dejarlo atrás. Intento convencer a mi hermana, mas se niega (no sé si por obsesión o por estupidez). La quiero, pero la locura lleva demasiado tiempo atormentándome: quiero ser libre.

Never More

The sky was dark grey. From time to time, some deafening noises could be heard, followed by a sudden blinding light provoked by the lightnings. Heavy rain battered against his body, so his clothes weighted more, making his purpose of fleeing more difficult. The path was bordered by trees, whose branches were naked, whose roots came from the floor and invaded it. His heartbeats echoed in his ears. He could even feel his pulse.

«You promised».

His feet were numb and he fell on the floor. A moan let out his lips. He could not help starting to cry, mixing his tears with the rain. He could feel how the rain soaked his clothes, how mud stuck to his body, how the wet soil penetrated into his nostrils. He felt his throat burning due to the lack of air. He put his hand on his chest, feeling the pounding of his heart out of control due to hear that voice again. He wanted to get up while he looked around, trying to focus beyond the rain, trying to look for the person who had talked.

The sound of something metallic being dragged on the ground sending shivers down his spine. He felt cold. And he knew that it was not because of the rain. Little by little, he turned back. At the beginning, he did not see anything until, after a lightning, he could distinguish a figure in the distance that was dressed with a black tunic and his face was hidden.

It was in that moment when he heard a caw. He looked ahead again, looking that raven that was just in front of him, looking at him with its black eyes. He was paralyzed and his throat was dry. For some moments, he felt like if those black eyes had hypnotized him, until the sound of that metal being dragged could be heard closer. The raven cawed again and then, flew, leaving him all alone while the sound of death could be heard over the sound of the rain.

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«Why do you flee?»

The fear invaded his soul, so he stood up and started to run. He did not want to look back, he did not want to see what that thing, that followed him, was. He ran looking ahead, realizing that a fine mist started to appear, obscuring the horizon. He stopped and put his hands over his head, falling on the floor again, in front of the lake’s edge that put an end to the path. He could see how the water was dark grey.

For a moment, he retained his breathing, waiting to hear that sound, waiting to feel the same cold freezing his body. However, he just listened to the sound of the rain. He closed his eyes, crying in silence. What happened? What did that monster mean?

He opened his eyes, being aware of his own reflection in the lake. He moved closer, seeing his dry hair that was on his forehead, his gaunt face, the blood’s trail on his cheek, more blood in his mouth… Blood? He opened his eyes, his body started to tremble. He put his trembling fingers in the surface of water, to the exact point where his face was and, he realized that his hands were stained with blood. He gasped when he saw both hands stained of the scarlet liquid. His eyes looked around, looking for an answer, but he only saw darkness in that stormy day.

«Remember».

His entire body trembled. The tears fell from his cheeks while his heart beat faster. He tried to shout, but no sound left his mouth. He tried to run, but his legs did not respond. A lightning lighted up the place and, some images about a lifeless body, stained of blood, came to his mind. He saw something metallic stuck in that body, he could even smell the blood and the stench of death.

No!

He started to feel short of breath when he looked at the lake again, while his eyes focused on his reflection. A reflection that gave an image that he did not know: since when had he had those marks that looked like scratches under his eyes? Since when were his eyes so dark that looked like black? Since when did he smile, licking his lips for savouring the blood?

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He shouted. He let that the heartbreaking pain that he felt deep inside escaped through his throat. He let that the pain and the confusion took the control over him. He did not understand. Was it real? He listened to the raven’s caw again. He could see in the reflection how there was a cycle of ravens flying over his head. Then, he knew it. He knew that the only monster was him.

«Finally you realised».

He turned back, watching the figure with the black hood just in front of him. He could not see the face, but he could see indeed that his hands were pale and that, in one of his hands, took a rusted axe. As he could, he stepped back, trying to escape from that laugh so familiar, getting into the lake.

«You cannot run away from me».

And, that was the moment when something grabbed him, he slipped on his back in the lake and he was dragged inside the lake. He tried to escape, but he couldn’t. He could only see how the surface of the water was farer, how darkness devoured him deep inside and his lungs burned due to oxygen deficiency. He felt arms around him and, the last thing that he saw was that black hood, which mixed itself to the darkness that surrounded him.

«Remember that you said that we’ll always be together».

And he remembered. He remembered being cuddled by those same arms many times. He remembered happiness and laughs. He remembered his broken heart as well. He remembered an axe. He remembered seeing the body of the only person that he loved lying on the floor.

«I’ve come to take you with me».

He felt that his conscious abandoned him while the air escaped from his lungs turning into bubbles. Would he be able to be free from the torment that he felt deep inside when death used its scythe?

«Never more».