«Y si no puedes decir sí, tampoco digas no, di luego»

critica-libro-llamame-por-tu-nombre-andre-aciman-1Título: Llámame por tu nombre (Call me by your name)

Año: 2007

Autor: André Aciman

Editorial: Alfaguara

 

 

 

Como en tantos otros casos, Llámame por tu nombre es una novela que se conoce, sobre todo, por su reciente adaptación cinematográfica, ganadora de un Óscar en la última entrega de los premios de la Academia. Y si bien su película ha dado mucho de qué hablar, la novela en la que se basa no podía quedarse atrás.

A grandes rasgos, el argumento podría quedar reducido a un amor de verano entre Elio, un adolescente de diecisiete años, y Oliver, un estudiante de postgrado que llega a su casa como parte de un programa de acogida que su familia otorga a estudiantes en sus últimos años de investigación. Sin embargo, simplificar la novela a una simple historia de amor sería olvidar e ignorar todos los matices que se entremezclan en ella.

Más que amor, la palabra clave de la novela sería deseo. Un deseo pasional y carnal que lleva a Elio, narrador en primera persona de la historia, a rozar los límites de la locura y de la desesperación. Es una atracción tan intensa que cualquier parte de su cuerpo enciende los rincones de su imaginación. Pero también se vislumbra un deseo emocional, que hace que el viaje a lo largo de toda la historia sea una montaña rusa sin frenos. Porque lo que más le atrae de Oliver es su inteligencia, quién es, cómo habla, qué hace. Hay casi una obsesión latente por saber dónde está Oliver, con quién, qué estará haciendo… pero no desde una perspectiva de celos, sino desde la necesidad de saber más, de acercarse de alguna forma a él.

El deseo, tanto cuando es irrealizable como cuando finalmente se satisface, lleva consigo un período de descubrimiento de la persona que es, de lo que cree ser y de lo que quiere ser Elio. Sentimientos a menudo contradictorios, de vergüenza y de culpa y, al mismo tiempo, de querer más, de no poder dejarlo ir, del miedo a que las vacaciones terminen y Oliver tenga que marcharse.  Sentimientos, a fin de cuentas, humanos, reales, casi palpables que convierten a Elio en algo más que el protagonista de una novela de ficción.

Y todo ese descubrimiento íntimo y personal del protagonista, su evolución, sus contradicciones, sus deseos y sus miedos, se plasman a través de una prosa magnética, hipnótica que, al mismo tiempo, resulta caótica en ocasiones, desesperada y urgente, como los mismos sentimientos de Elio. La narración no da un momento de respiro. Los hechos se plasman sin orden cronológico, porque es Elio quien lo cuenta y los recuerdos en su cabeza están tan confusos y desordenados como sus emociones lo estuvieron en aquel verano. Pese a ello, hay un lugar entre las páginas para recorrer Italia en bicicleta con sus protagonistas, con un imaginario detallado y una vida de vacaciones de verano en el norte de Italia que se desarrolla con calma, en contraposición con la batalla interna a la que se enfrenta el protagonista.

Esta batalla, en cambio, no tiene nada que ver con que el objeto de su deseo sea otro hombre. Es decir, no es una historia de amor homosexual. No hay un conflicto generado por la atracción de un hombre hacia otro hombre. Es imposible reprimir absolutamente todas las alusiones a las posibles consecuencias de este idilio romántico, pero no hay una voz secundaria que se oponga a él.

En definitiva, sí, Llámame por tu nombre, es un amor de verano, pero pese a lo cliché que puede resultar esa idea, la novela escapa de todo ello de una forma mucho más elegante, con un viaje introspectivo y un protagonista inquieto que te mantendrá alerta hasta al final.

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Flor y espina

Se miró en el reflejo que le mostraban esas aguas bañadas por la luz de la luna. Allí estaba ella; con su tez pálida, sus ojos azules, su pelo blanco y sus labios de color rojo. Colocó la yema de su dedo encima de la superficie, provocando una onda que se propagó por todo el lugar. Sonrió de manera triunfante. Lo había conseguido.

¿Acaso no lo sabes?

Por supuesto que lo sabía. Sabía que las flores tienen espinas, y ella se había deshecho de todas, ya que siempre le habían dicho que era una flor. Aún recordaba la mirada de un pobre ratón que le pedía piedad o que simplemente acabase con su vida, pero ella había decidido jugar un poco más con él. Recordó cómo después lloró desconsoladamente porque había muerto y yacía en sus manos.

Lo sabes, ¿entonces?

Era lo mejor. No quería vivir con más espinas.

espinas

Sangre. Muerte.

Sonrió ante el eco de esas palabras en su mente. Ya todo había terminado. Lo supo en cuanto esa mañana vio aquel cuchillo encima de la encimera. Tenía que deshacerse de todas las espinas que tenía, ¿por qué no empezar por su propio corazón corrompido?

Y así, desde donde estaba pudo ver cómo su cuerpo se hundía en las aguas del lago, engullido más y más por la oscuridad. Lo último que vio fue el destello del cuchillo clavado en su pecho.

¿Paraíso o Infierno?

Se dio la vuelta, dándose cuenta de que estaba el mismo ratón que había matado hacía unos meses. Lo siguió, adentrándose en el bosque, dejando atrás su gran espina.

 

Fuente: Google Imágenes

 

«No estaba contento con sentirse como los demás. Era como si fingiera ser alguien que no era»

Título: El increíble caso de Barnaby Brocketel-increible-caso-de-barnaby-brocket-john-boyne-dhl-D_NQ_NP_3561-MLM4368585781_052013-F

Autor: John Boyne

Género: Fantástico

Editorial: Nube de tinta

Año: 2012

 

 

 

Una vez más, John Boyne nos presenta un tema de adultos a través de la mirada infantil de un niño, cuando las cosas son más sencillas y los problemas de los mayores no tienen mucho sentido. En este caso, el tema de Barnaby Brocket no es otro que la tolerancia, dispuesto de una forma tan irónica que lo normal termina siendo lo absolutamente extraño.

Barnaby es el hijo menor de los Brocket, una familia normal, sin una sola extravagancia que les haga destacar entre todos los demás, porque eso no es lo que hacen las personas normales. Sin embargo, desde el momento en que nuestro protagonista nace, sale flotando hacia el techo, pues no responde a las leyes de la gravedad y no puede sostenerse en el suelo sin ayuda. Esto resulta ser una auténtica desgracia para sus padres, que han luchado toda su vida por no llamar la atención y que ahora no saben qué hacer con su vergonzoso hijo pequeño.

El elemento fantástico que envuelve a Barnaby globaliza su situación, pudiendo extenderse a cualquier ámbito de discriminación que, mientras la novela avanza, va ejemplificándose en una espléndida variedad de personajes que han sufrido algún tipo de injusticia a manos de su familia y de la sociedad. La ironía, como se mencionaba anteriormente, es el otro elemento que dinamiza esta historia. Todo lo extremadamente la normal, la obsesión de los padres del protagonista por ser tan normales como sea posible, es ridiculizado hasta alcanzar un tono humorístico que se contrapone al verdadero propósito de denuncia de la obra.

A los ojos de Barnaby, todas las situaciones injustas que suceden a su alrededor, no tienen sentido pero sí una solución sencilla. Ese es el encanto de esta obra, de esa mirada infantil que al autor le viene tan bien: mientras que los ideales sociales categorizan en normal y extraño y discriminan lo diferente, la inocencia de un niño no es capaz de entender por qué tiene que ser así.

Aunque no hay una trama definida, más bien sigue el formato de la novela de aventuras, el ritmo es rápido a través de las diferentes historias que se entrecruzan en el camino de Barnaby. Todos los personajes que aparecen tienen algo que contar y un gran mensaje que lanzar para que llegue en todas sus versiones y de todas las maneras posibles.

Podríamos definirla como una novela para adultos con una moraleja que nos ofrece la visión limpia e incorrupta de un niño: lo más normal es ser uno mismo.

 

Dolor

Sabía que estaba cerca. Se tumbó en la cama, encogiéndose sobre sí misma, abrazándose. Cerró los ojos, esperando que todo fuese mentira y que aquel círculo  rojo que había visto en el almanaque fuese solo un producto de su imaginación. Un escalofrío le confirmó que no, que era su triste realidad.

Intentó evadirse de la realidad, centrándose en el sonido de la lluvia, los crujidos de la madera o en su propia respiración, algo alterada. Cerró los ojos con tanta fuerza que empezó a ver motas de distintos colores. Suspiró, llevándose las manos a la cara, deseando que el tiempo se hubiese parado hacía años. Aún recordaba aquellos días en los que tenía una sonrisa infantil en su rostro, una mirada limpia y muchas ganas de vivir. Sin embargo, todo eso quedó en un pasado que parecía muy lejano. Y, sin saber cómo, acabó quedándose dormida navegando en esos recuerdos.

Cuando despertó, lo supo. Había llegado. Estaba allí. Se escondió entre las sábanas, conteniendo el aliento. Cerró los ojos, volviendo a desear que todo fuese una pesadilla, pero el dolor en su interior le decía que no. Escuchó pasos acercándose, más y más cerca. Quería llorar, quería gritar, quería huir de allí, quería volver a esos recuerdos que la habían atormentado, pero era incapaz de hacer nada, pues el dolor en su interior iba a más. Sintió cómo la cama se hundía a los pies y algo se arrastraba, llegando a la altura de su oído derecho.

—He vuelto –le susurró una voz fría sin emoción al oído.

Y esta vez, gritó, aunque no pudo zafarse de las garras de aquella figura totalmente de rojo que la acabó engullendo una vez más.

Top 5 Personajes secundarios femeninos (libros)

Llega la segunda parte de esos personajes que ocupan un segundo plano para dejar brillar a los protagonistas, pero que se cruzan en su camino para ayudarles o impedirles a conseguir su merecido final feliz. Esta vez, en versión femenina. No te olvides de pasarte por la primera parte para recordar el top cinco de personajes masculinos. Top cinco de personajes masculinos (libros)

 

a3982421dfab3abcc4fedbc722fbb2d6Inej Ghafa

Libro: Seis de cuervos y Reino de ladrones

Autora: Leigh Bardugo

Separada de su familia y de la cuerda floja, y convertida en El Espectro de los Despojos, no hay ningún secreto a salvo de Inej, quien puede moverse como si fuera una sombra, caminar por los tejados y atacar rápidamente con sus preciados cuchillos en el improbable caso de que alguien la descubra.

 

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Hermione Granger

Libro: Saga Harry Potter

Autora: J.K. Rowling

Sin tener en cuenta a la sobrevalorada Hermione de las películas, la mejor amiga de Harry siempre es fiel a su confianza en los libros, a la razón frente a la acción y a proteger y ayudar a sus amigos de cualquier peligro.

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Teresa Agnes

Libro: Saga El corredor del laberinto

Autor: James Dashner

Considerada por muchos como una traidora, Teresa forma parte de los malos que en realidad no son tan malos. Con una personalidad guerrera, sus acciones van siempre de la mano con sus principios, por los que lucha incluso enfrentándose a aquellos que más quiere.

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Devi

Libro: Saga Crónica del asesino de reyes

Autor: Patrick Rothfuss

Tras ser expulsada de la Universidad, Devi se dedica a hacer préstamos ilegales. Su fuerte personalidad la hace una de las mejores en su campo, con altos intereses, precios peligrosos y fianzas que se pagan, literalmente, con la misma sangre.

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Isabelle Lightwood

Libro: Cazadores de sombras

Autora: Cassandra Clare

Isabelle es uno de esos personajes que destacan aun cuando la historia no lo hace demasiado. Una cazadora fuerte, habilidosa y segura de sí misma tanto en la vida como en el campo de batalla. Una especie de mujer fatal que arrasa con todo allá por donde va y que, además, es plenamente consciente de ello.

La sirena verde

Estoy muriendo. Lo noto en los labios. Lo noto en mis sienes. Lo siento. Dentro de mí. Me he despertado con unas ganas irrefrenables de vomitar, pero no lo he hecho. Si muriese ahora sería demasiado joven. Demasiado joven para amar. Demasiado joven para desprenderme de la vida. Hasta demasiado joven para respirar. Mi madre dice que la semana que viene cumpliré 18 veranos. Y yo sigo aquí, al sol. Mis ojos, tan limpios como la brisa, han perdido su brillo, mis mejillas han abandonado el color de los melocotones. La vitrina del cielo se desploma frente a mis manos y proyecta la sombra despeinada de mi cabello envejecido de azul. Ni siquiera quedan restos de los productos químicos ni puedo palpar su toxicidad, al menos el agua de la piscina no lo ha vuelto de color verde, como las sirenas de las profundidades. Escucho Nirvana y se repite en mi cabeza la voz de Kurt Cobain susurrándome “¿Dónde has dormido esta noche?”. Quiero ser su chica. Nuestros hijos tendrían los ojos azules y serían rubios como el trigo y la cebada; tendrían su pelo despeinado y mis hoyuelos, su rabia y mi apatía. Kurt me abandonó antes de nacer, pero estoy segura de que se habría enamorado de mí si me hubiese mirado a los ojos y hubiese comprendido que la soledad y la destrucción del mundo está en mis pupilas, marrones como la roca caliza. Busco la oscuridad de mi habitación con viejos posters de su melena, viejas glorias de los vinilos desgastados y un helado derritiéndose en la colcha de la cama. Quiero morir por ti, Kurt, dejarme caer a tu abismo; dejar de soñar contigo. A los 27 acabaré con mi vida, tal como hiciste tú hace 24 años atrás, escupiendo a la pistola que te partió la sien. Y seré canción con tus melodías. Recuerdo cuando estaba en el útero de mi madre; me ahogaba. Yo nunca fui una chica normal. Ni corriente. Ni nada que se le parezca. Soy como tú, Kurt, y es por ello que debo planear mi muerte. Soy demasiado cobarde para las cuerdas, demasiado cobarde para las armas de fuego, demasiado cobarde para romper mis venas. Pero tal vez sí estoy preparada para las pastillas o tal vez estoy preparada para morir de soledad, como tú. El aire caliente entra por mi ventana y me abrasa la piel. Odio el verano y estoy empapada. ¿Dónde estás, Kurt? Eres un ángel vestido con cazadora. Abrázame. Soy demasiado joven para amar, pero te elegí a ti.

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