Opinión de los animes de la temporada de invierno

El invierno ha terminado, y con él, los animes de la temporada. Creo que ha sido mucho mejor que la del verano del año pasado, pero tampoco creo que haya sido para tirar cohetes, o al menos esa es la percepción que tengo una vez que ha terminado. Sin más, os dejo con mis recomendaciones sobre los animes que sí que he disfrutado.

Dororo
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Género: acción, aventura, histórico, sobrenatarual, shounen

Episodios vistos: 12/24

Estudio: MAPPA y Tezuka Productions

Más información: MyAnimeList, tráiler

Aún en emisión, pero sin duda es uno de los animes que más entusiasmo está generando entre los fans de este medio. ¿De qué va? Un chico mata a los demonios para volver a recuperar su cuerpo que le fue arrebatado cuando era un recién nacido. Entramados familiares, violencia y monstruos, un cóctel que está funcionando muy bien y que puede tocar más de una fibra sensible.

Kaguya-sama wa kokurasetai: Tabsai-tachi no Renai Zunousen

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Género: comedia, psicológico, romance, escolar

Episodios: 12

Estudio: A-1 Pictures

Más información: MyAnimeList, tráiler

El lema principal de este anime es: en el amor, el primero que se declara pierde. Con esto en mente, se nos presentan unos personajes que, a pesar de que se gustan mutuamente, ninguno da su brazo a torcer, dando lugar a situaciones con personajes secundarios un tanto cómicas. Si buscas pasar el rato y reírte, sin duda este puede ser un buen anime. Esperemos que se anuncie una segunda temporada.

Mob Psycho 100 II (segunda temporada)

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Género: acción, slice of life, comedia, sobrenatural

Episodios: 12

Estudio: Bones

Más información: MyAnimeList, tráiler

¡Mob ha vuelto, y por todo lo alto! Segunda temporada de unos de los animes más queridos por los fans. Tenía muchísimas expectativas con esta temporada y las ha superado. Sí, hay de nuevo batallas espectaculares. Sí, aparecen nuevos psíquicos con poderes alucinantes. Pero, sin duda, lo que más me ha gustado es que se hayan centrado en el crecimiento de los personajes de Mob y, sobre todo, de Reigen.  ¿Aún no has visto esa serie? ¡Mucho estás tardando en ponerte a ello!

Tate no Yuusha no Nariagari

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Género: acción, aventura, drama, fantasía

Episodios vistos: 13/25

Estudio:

Más información: MyAnimeList, trailer

Primer isekai que me está gustando (aunque temo que haya harem). El protagonista, junto con otros tres chicos, viaja a un mundo en el que son llamados héroes. Hasta aquí, todo bien, pero el protagonista es el héroe del escudo, quien es odiado por todo el mundo sin motivo alguno. No sé cómo se seguirá desarrollando la historia, pero por ahora no está nada mal.

The Promised Neverland

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Género: horror, psicológico, suspense, misterio, shounen

Episodios: 12

Estudio: Cloverworks

Más información: MyAnimeList, tráiler

Muchos lo han amado, pero los lectores del manga solemos coincidir que el manga de este es mucho mejor que su anime. Si bien es cierto que tanto el primer capítulo como los dos últimos han estado muy bien adaptados, han dejado a un lado escenas importantes o no han sabido darle el potencial que tenía la hermana Krone, por ejemplo. A pesar de ello, cabe destacar su gran banda sonora, despuntando en momentos clave y erizándote el vello. Por cierto, ¡ya se ha anunciado una segunda temporada para el próximo año! Pero, si os ha gustado el anime, leed el manga.

 

**También he visto más animes como Kakegurui xx (segunda temporada), que en general ha estado bastante bien, con más apuestas y muchos más personajes que buscan quitar a la presidenta del Consejo estudiantil de su puesto, y Fukigen no Mononokean Tsuzuki (segunda temporada) que también ha estado bastante bien, pero si tenía que escoger para recomendar, me quedo con los animes previamente comentados.

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Banana Fish, el anime del 2018

Puede que hable mi lado subjetivo, pero sin duda alguna Banana Fish ha sido uno de los mejores animes del año pasado. No sé si con esta review conseguiré hacerle justicia o hacer que los que la leáis queráis darle una oportunidad. Sin embargo, me sentía en la necesidad de sentarme y hablar de esta historia… aunque no sepa ni qué decir, pues ha pasado un mes desde que finalizó y sigo sintiendo el mismo vacío que sentí cuando terminó.

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Banana Fish nos cuenta la vida de Ash Lynx, un chico de 17 años que vive en Nueva York y cuya vida no ha sido nada fácil. Envuelto en un mundo cruel donde predominan los abusos, las drogas, la prostitución y la sangre para sobrevivir, Ash intenta ser libre, aunque para ello tendrá que desenmascarar todo ese mundo en el que se ha visto obligado a vivir. Para ello, contará con la ayuda de un chico japonés, Eiji, que será quien le de esperanza en esa pesadilla.

 

 

Crítica

Este anime llamó mi atención desde el primer momento en el que vi el tráiler, al igual que también lo hizo su nombre. Lo que no esperaba es que se fuese a convertir en uno de mis animes favoritos de todos los tiempos. Cuando se emitió el primer episodio, quedé maravillada por la animación, sin duda, espectacular, además de poseer una banda sonora que es una delicia para el oído. Pero, los puntos realmente fuertes de esta obra son su historia y sus personajes.


Si no has visto el anime y no quieres spoilearte, es mejor que dejes de leer aquí, pues a partir de aquí hay spoilers.


Puntos buenos

Historia: si por algo destacó este anime a lo largo de las dos temporada (verano-otoño) es por la historia original que nos ha presentado. ¿Original? Dejadme que os diga que sí. Banana Fish ha destacado por su historia “realista”. ¿Acaso no hay gobiernos corruptos? ¿Acaso no vivimos en un mundo en el que hay trata de personas? Sin embargo, mucha gente utilizó el beso que Ash le da a Eiji en el capítulo tres para criticar al anime, diciendo que se trataba de un simple yaoi, algo que personalmente no me gustó ya el anime no pertenece a esta demografía. El beso está más que justificado, pues es el método que usa Ash para pasarle la información a Eiji –y aunque no lo estuviera, no me hubiese importado-, pero esto desembocó en muchas falacias, alegando que si el éxito que estaba teniendo el anime se debía a su séquito de fans amantes del yaoi. Y esto no es así. El hecho de que Banana Fish haya tenido esta gran acogida se debe a su historia llena de misterio, acción y al reflejo de la oscuridad del mundo en el que vivimos.

Personajes: hay una gran variedad de personajes, desde los que quieres proteger con tu propia vida, hasta los que cogerías tú mismo una pistola y los quitarías de en medio. Ash, como protagonista, me parece un gran acierto. Un muchacho que se ha visto obligado a vivir en esa oscuridad, prostituyéndose, matando a gente para sobrevivir, y que a pesar de eso, se agarra a la vida y a la esperanza que le brinda Eiji, a quien no duda en proteger, aun si ello conlleva su propia muerte, porque es su oasis. Y hablando de Eiji, su desarrollo es brillante, cómo pasa de tener miedo a disparar a estar dispuesto a dar su vida para proteger a Ash, aun si para hacerlo tiene que manchar sus manos de sangre. La relación que se establece de confianza, amistad y amor natural entre estos personajes es sublime, es una balanza equilibrada donde aprenden cada uno del otro.

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Pero, hay muchos más personajes, como Shorter (a día de hoy me sigue doliendo lo que te pasó), Max (sin duda, uno de los mejores de la historia), Dino, el gran antagonista de la historia, Sing, Yut Lung, Blanca o Foxx, entre otros. Podría hablar de ellos en profundidad, pero quizás sea mejor que los juzguéis vosotros mismos y veáis la gran cantidad que hay y lo bien escritos y llevados que están.

Banda sonora: Banana Fish tiene dos de los mejores openings y endings que he escuchado. No solo eso, su banda sonora brilla por sí sola con piezas que suenan en el momento idóneo y que hacen que o se te pongan los pelos de punta o que algo dentro de ti se remueva.

Animación: hay muchas escenas de acción que fluyen con una animación espectacular. Es cierto que hay veces que flaquea, pero como en todo anime cuando son escenas de personajes a la distancia y que no hacen los trazos tan definidos, pero a nivel general, no puedo parar de alabarla.

El final: el final del anime es abierto. No soy especialmente muy fan de este tipo de finales, pero en este caso lo agradezco. La directora del anime dijo en una entrevista que dejaba a la imaginación de la gente lo que pasaba, algo que se agradece y nos da un respiro de esperanza a todos los seguidores del anime que no estábamos conformes con el final de Ash, ya que muchos pensamos que es uno de esos personajes que merece ser feliz.

Puntos malos

Y aquí probablemente hable mi subjetividad, ya que no tengo nada malo que decir. A pesar de esto, sí que voy a decir una cosa que una amiga me dijo tras haber visto el anime.

Repetitivo: el hecho de que Dino esté obsesionado con tener a Ash a su lado hace que se repita el patrón de secuestrar a Ash en varias ocasiones.

Muertes: ni siquiera es un punto malo, es simplemente una apreciación mía. Hubiese preferido que fuese el propio Ash quien matase a Dino y a Foxx, simplemente por ¿justicia? Llamadlo como queráis, pero si Yoshida, la creadora de esta obra, ya tenía sentenciado a Ash por ser un asesino, qué menos que hubiese sido él el que matase a esas dos escorias.

El final: pero, ¿no era esto un punto bueno? Sí y no. El del anime como ya he explicado sí que me parece acertado, pero el del manga no. Si seguimos con la línea del manga, no encuentro el sentido a que Ash muera por un navajazo que ni siquiera le ha dado en un órgano vital y que, después de 18 tomos de manga en el que lucha con uñas y dientes por vivir, en el 19 decida que es mejor morir… y que encima no haya ni un rastro de sangre en el suelo cuando está en la biblioteca. Yoshida, había otras formas de matar a un personaje, aunque de nuevo, Ash no merece ese final en el manga.

Y sé que me dejo muchas cosas, pero si podéis y queréis, dadle una oportunidad a Banana Fish, es simplemente una obra maestra que no te va a dejar indiferente. Yo por mi parte, solo puedo decir que amo Banana Fish y que mi alma siempre estará contigo.

«No hay nada tan liberador, sanador y reconfortante como ser uno mismo»

Títul51+DMDE3mVLo: El club de los martes

Autor: Mario Escobar

Año: 2017

Género: suspense, policial

 

 

 

Con referencias a Agatha Christie desde el mismísimo título, se podría decir que esta novela solo sirve para destriparte Los diez negritos, obra de la autora. Pero, si eso es lo que quieres, puedes leer nuestra reseña de dicha novela para ahorrarte tiempo y conseguir el mismo objetivo.

El argumento está pobremente planteado desde el principio. Tenemos a Wilda, una agente del FBI, que, como no tiene ni idea de cómo investigar un probable caso de asesinatos en serie, decide contárselo a sus amigas del club de lectura para que la ayuden. Porque, por supuesto, que a sus amigas les gusten las novelas de intriga y resuelvan los casos ficticios de las novelas que leen son motivos suficientes para creer que puede compartir con ellas un caso confidencial del FBI.

Bueno, vale, si nos tragamos eso y seguimos leyendo, nos encontramos con que todas las protagonistas (demasiadas, cabe destacar) empiezan a preocuparse por ese caso y a no pensar en otra cosa, aunque a veces nos cuentan una vida en la que no se profundiza porque, como decía, son demasiadas. Y empiezan a morir o a desaparecer una tras una, qué sorpresa.

Antes de que las protagonistas se conviertan en víctimas ha habido más asesinatos, pero esos también se olvidan a lo largo de la historia porque no cuadran con el esquema de Los diez negritos que el autor quiere plantear, quizás uno de los detalles más rescatables de la obra, pero que también falla en el conjunto. Y, bien, la intriga de quién es el asesino no te lleva por un camino trepidante en el que no tienes muy claro quién es (porque llegados a cierto punto es bastante previsible), pero podría haber sido pasable sin ese final de telefilm de sobremesa.

Sin embargo, no es el argumento, al que le faltan muchas cosas por pulir, lo que más chirría en la novela. Personalmente, lo que hace pobre a esta obra es la falta de humanidad y de sentimientos en sus personajes. El autor ha intentado crear a cinco protagonistas femeninas con su vida, sus problemas, su familia y su pasado, e independientemente del resultado que haya tenido en ese intento, no se atisba nada de lo que sienten mientras ocurre en la novela. Al final de la misma, por ejemplo (atención: spoiler), nos encontramos con que Alexandra se entera de que ha sido madre y lo había olvidado, así que busca a su hija y la encuentra, no en las mejores circunstancias. Pero no sabemos qué siente ante ello, pese a toda la historia que envuelve a su personaje, Alexandra es totalmente plana en el presente. Los personajes simplemente actúan, quizás en un intento de otorgarle agilidad a la obra.

Y sí, la novela es ágil, la trama empieza pronto, no se pierde con frecuencia y va directa al grano, con algunas cosas innecesarias y otras que faltan, pero, pese a ello, los dos días que puedes pasar leyéndola puedes invertirlos en algo mucho más productivo.

«Y si no puedes decir sí, tampoco digas no, di luego»

critica-libro-llamame-por-tu-nombre-andre-aciman-1Título: Llámame por tu nombre (Call me by your name)

Año: 2007

Autor: André Aciman

Editorial: Alfaguara

 

 

 

Como en tantos otros casos, Llámame por tu nombre es una novela que se conoce, sobre todo, por su reciente adaptación cinematográfica, ganadora de un Óscar en la última entrega de los premios de la Academia. Y si bien su película ha dado mucho de qué hablar, la novela en la que se basa no podía quedarse atrás.

A grandes rasgos, el argumento podría quedar reducido a un amor de verano entre Elio, un adolescente de diecisiete años, y Oliver, un estudiante de postgrado que llega a su casa como parte de un programa de acogida que su familia otorga a estudiantes en sus últimos años de investigación. Sin embargo, simplificar la novela a una simple historia de amor sería olvidar e ignorar todos los matices que se entremezclan en ella.

Más que amor, la palabra clave de la novela sería deseo. Un deseo pasional y carnal que lleva a Elio, narrador en primera persona de la historia, a rozar los límites de la locura y de la desesperación. Es una atracción tan intensa que cualquier parte de su cuerpo enciende los rincones de su imaginación. Pero también se vislumbra un deseo emocional, que hace que el viaje a lo largo de toda la historia sea una montaña rusa sin frenos. Porque lo que más le atrae de Oliver es su inteligencia, quién es, cómo habla, qué hace. Hay casi una obsesión latente por saber dónde está Oliver, con quién, qué estará haciendo… pero no desde una perspectiva de celos, sino desde la necesidad de saber más, de acercarse de alguna forma a él.

El deseo, tanto cuando es irrealizable como cuando finalmente se satisface, lleva consigo un período de descubrimiento de la persona que es, de lo que cree ser y de lo que quiere ser Elio. Sentimientos a menudo contradictorios, de vergüenza y de culpa y, al mismo tiempo, de querer más, de no poder dejarlo ir, del miedo a que las vacaciones terminen y Oliver tenga que marcharse.  Sentimientos, a fin de cuentas, humanos, reales, casi palpables que convierten a Elio en algo más que el protagonista de una novela de ficción.

Y todo ese descubrimiento íntimo y personal del protagonista, su evolución, sus contradicciones, sus deseos y sus miedos, se plasman a través de una prosa magnética, hipnótica que, al mismo tiempo, resulta caótica en ocasiones, desesperada y urgente, como los mismos sentimientos de Elio. La narración no da un momento de respiro. Los hechos se plasman sin orden cronológico, porque es Elio quien lo cuenta y los recuerdos en su cabeza están tan confusos y desordenados como sus emociones lo estuvieron en aquel verano. Pese a ello, hay un lugar entre las páginas para recorrer Italia en bicicleta con sus protagonistas, con un imaginario detallado y una vida de vacaciones de verano en el norte de Italia que se desarrolla con calma, en contraposición con la batalla interna a la que se enfrenta el protagonista.

Esta batalla, en cambio, no tiene nada que ver con que el objeto de su deseo sea otro hombre. Es decir, no es una historia de amor homosexual. No hay un conflicto generado por la atracción de un hombre hacia otro hombre. Es imposible reprimir absolutamente todas las alusiones a las posibles consecuencias de este idilio romántico, pero no hay una voz secundaria que se oponga a él.

En definitiva, sí, Llámame por tu nombre, es un amor de verano, pero pese a lo cliché que puede resultar esa idea, la novela escapa de todo ello de una forma mucho más elegante, con un viaje introspectivo y un protagonista inquieto que te mantendrá alerta hasta al final.

«No estaba contento con sentirse como los demás. Era como si fingiera ser alguien que no era»

Título: El increíble caso de Barnaby Brocketel-increible-caso-de-barnaby-brocket-john-boyne-dhl-D_NQ_NP_3561-MLM4368585781_052013-F

Autor: John Boyne

Género: Fantástico

Editorial: Nube de tinta

Año: 2012

 

 

 

Una vez más, John Boyne nos presenta un tema de adultos a través de la mirada infantil de un niño, cuando las cosas son más sencillas y los problemas de los mayores no tienen mucho sentido. En este caso, el tema de Barnaby Brocket no es otro que la tolerancia, dispuesto de una forma tan irónica que lo normal termina siendo lo absolutamente extraño.

Barnaby es el hijo menor de los Brocket, una familia normal, sin una sola extravagancia que les haga destacar entre todos los demás, porque eso no es lo que hacen las personas normales. Sin embargo, desde el momento en que nuestro protagonista nace, sale flotando hacia el techo, pues no responde a las leyes de la gravedad y no puede sostenerse en el suelo sin ayuda. Esto resulta ser una auténtica desgracia para sus padres, que han luchado toda su vida por no llamar la atención y que ahora no saben qué hacer con su vergonzoso hijo pequeño.

El elemento fantástico que envuelve a Barnaby globaliza su situación, pudiendo extenderse a cualquier ámbito de discriminación que, mientras la novela avanza, va ejemplificándose en una espléndida variedad de personajes que han sufrido algún tipo de injusticia a manos de su familia y de la sociedad. La ironía, como se mencionaba anteriormente, es el otro elemento que dinamiza esta historia. Todo lo extremadamente la normal, la obsesión de los padres del protagonista por ser tan normales como sea posible, es ridiculizado hasta alcanzar un tono humorístico que se contrapone al verdadero propósito de denuncia de la obra.

A los ojos de Barnaby, todas las situaciones injustas que suceden a su alrededor, no tienen sentido pero sí una solución sencilla. Ese es el encanto de esta obra, de esa mirada infantil que al autor le viene tan bien: mientras que los ideales sociales categorizan en normal y extraño y discriminan lo diferente, la inocencia de un niño no es capaz de entender por qué tiene que ser así.

Aunque no hay una trama definida, más bien sigue el formato de la novela de aventuras, el ritmo es rápido a través de las diferentes historias que se entrecruzan en el camino de Barnaby. Todos los personajes que aparecen tienen algo que contar y un gran mensaje que lanzar para que llegue en todas sus versiones y de todas las maneras posibles.

Podríamos definirla como una novela para adultos con una moraleja que nos ofrece la visión limpia e incorrupta de un niño: lo más normal es ser uno mismo.

 

«Todos somos el monstruo de alguien»

9788416387588Título: Seis de cuervos y Reino de ladrones (en inglés se conoce como The dregs)

Autora: Leigh Bardugo

Género: fantasía, literatura juvenil

Editorial: Hidra

Año: 2016 y 2017

 

 

Tras ganar miles de lectores con la trilogía Grisha, Leigh Bardugo vuelve a sumergirnos en este fantástico mundo a través de esta nueva bilogía, de la mano de Kaz Brekker, mejor conocido como Manos Sucias, el mejor ladrón entre los ladrones, al que se le encarga la importante misión de rescatar a un valioso prisionero de la cárcel más protegida del mundo para evitar la catástrofe que puede provocar siendo el prisionero de la gente equivocada.

Kaz no se enfrenta solo a tan importante misión, sino que se rodea de las personas más útiles que conoce para la tarea encomendada: Inej, una equilibrista a la que nadie oye venir; Nina, una poderosa grisha; Jesper, un pistolero con una puntería infalible; Matthias, un antiguo drüskelle con amplios conocimientos sobre la cárcel que deben asaltar; y Wylan, un valioso rehén con grandes habilidades para los explosivos.

Y es en este punto donde hay que hablar del primer y el mayor punto fuerte de la bilogía, que no es otro que sus seis protagonistas. Cada uno de ellos tiene un pasado y una motivación para el futuro, su construcción está minuciosamente estudiada y contextualizada, explicada a través del elemento del flashback, que se cuela en la trama principal de una forma natural, sin que afecte al ritmo de la historia y creando tanta expectativa como la acción del presente.

La acción es, sin duda, algo que mantiene pegado al lector, con un ritmo trepidante que no da ni un momento de respiro. No solo por los imposibles e ingeniosos planes de Kaz, sino por los giros imprevisibles que hacen que nada sea lo que parece. La imaginación de la autora es inagotable y la deja a merced de sus personajes, que la aprovechan en cada mínimo detalle.

También hay que destacar, cómo no, el romance. No precisamente porque lo haya (que lo hay), sino por la forma en que es llevado, sin interferir con el verdadero argumento ni ser un elemento condicionante o principal. Hay momentos románticos que sirven como una mera transición entre un primer y un segundo embrollo.

9788416387595.jpgEn este recuento de puntos favorables, no puede faltar la desmitificación de que segundas partes nunca fueron buenas. Reino de ladrones es una perfecta continuación de su antecesora, que se ahorra las primeras páginas de introducción de Seis de cuervos y, desde el principio hasta el final, es una constante montaña rusa sin descanso.

Pero, por supuesto, no es oro todo lo que reluce. Si hay que hablar de algo que chirría en la novela es la edad de los protagonistas, que van desde los dieciséis hasta los dieciocho años. Sin embargo, ante esa personalidad que se alababa antes, es imposible imaginarlos tan jóvenes, pues demuestran unos pesos a sus espaldas y una madurez impropia de tales edades.

Y, por último, aunque en este caso Bardugo no tenga culpa de nada, no podemos dejar pasar la pésima corrección editorial de la obra. Sí, nadie puede negar que la promoción y la edición de Seis de cuervos y Reino de ladrones son estéticamente llamativas, pero nadie pareció preocuparse tanto por su contenido. Encontramos minúsculas después de puntos, haches donde no deben encontrarse, nombres de personajes mal escritos y cambiados unos por otros, diálogos que no están señalizados y palabras sin sentido en el contexto. Pueden resultar pequeños detalles si solo ocurren una vez, pero se repiten más de lo que uno espera en una buena edición.

Pero si somos capaces de hacer la vista gorda, podremos disfrutar de una historia fascinante en un mundo interesante, original y nuevo que no deja de sorprender a medida que vamos descubriéndolo mientras pasamos las páginas.