Reseña: «Cuando me veas», de Laura Gallego

Título: Cuando me veasportada_cuando-me-veas_laura-gallego_201612201657

Autora: Laura Gallego

Año: 2017

Género: literatura juvenil, fantasía (presuntamente)

 

 

Acostumbrados a la fantasía épica de Laura Gallego, al manejo y desarrollo de personajes complejos y de historias sorprendentes en universos desconocidos, Cuando me veas llama la atención por el cambio de registro y la simpleza de un argumento desarrollado en un mundo real con cierto matiz fantástico que crea una mezcla poco aprovechada en el conjunto de la obra. Pasamos a desglosar, siempre desde una perspectiva personal y subjetiva, los cuatro puntos principales que convierten a esta novela en un resultado que no termina de convencer.

  1. La sinopsis

En la amplia campaña de marketing que ha recibido esta obra, son pocas las pistas que se nos han ofrecido de lo que podíamos encontrar en ella. En la contraportada del libro, se nos vende una historia de misteriosos hechos paranormales que no tienen explicación, posiblemente debidos a que el fantasma del chico muerto en el instituto ha regresado.

Sin embargo, en la primera página de la novela, estos «hechos paranormales» se nos resuelven sin posibilidad de crear el suspense anunciado, pues es la propia protagonista la que se vuelve invisible y usa ese poder para abusar de los abusadores del instituto sin ser vista. Algo que, por otro lado, se nos muestra como un acto de justicia y nobleza por parte de Valentina; aunque si eso está bien o mal, lo dejaremos para la reflexión individual.

  1. El argumento

Es difícil hablar del argumento de esta novela, sobre todo si tenemos en cuenta que no se vislumbra hasta pasados dos tercios de la misma. A pesar del elemento fantástico de la invisibilidad de la protagonista, como decíamos, la trama se desarrolla en el mundo real; en un mundo demasiado real, con abuso escolar, discriminación, racismo, bandas callejeras, suicidios y violaciones.

Son temas tabú frecuentemente en la literatura juvenil, y hay que destacar y aplaudir la inclusión de estos en una novela dirigida al público más joven. Sin embargo, como se suele decir, quien mucho abarca, poco aprieta. Es indudable la buena intención de la autora al intentar hablar de todos esos temas de los que Valentina es testigo mientras nadie la observa, pero no se llega a profundizar en ninguno de ellos con la fuerza que sería requerida, solo son elementos entorpecedores del argumento real, que sirven para aumentar el número de páginas del libro y confundir un poco más al lector, que aún cerca de la página 200 sigue preguntándose de qué trata la novela.

La novela trata de peleas de bandas callejeras por la autoridad del espacio del narcotráfico. Aprovechando su habilidad de hacerse invisible, la protagonista sigue a los cabecillas de estas bandas y va desentramando los entresijos que se traen entre manos. ¿Que cómo llega Valentina a estar inmersa en algo así? Porque se enamora ridículamente de Rodrigo, alguien que, según ella, trató de ayudarla cuando tenía nueve años (aunque dejó que el matón que la perseguía siguiera persiguiéndola) y con el que intercambia palabras unas tres o cuatro veces a lo largo de toda la historia.

  1. Los personajes

Y así llegamos al tercer punto, en el que tenemos que hablar de los protagonistas. Una vez establecido el argumento, que podría no estar mal del todo aún tratándose de Laura Gallego, hay que tener en cuenta que la protagonista tiene catorce años, pero es capaz de desentramar toda una red de narcotráfico en la que, incluso, estaba salpicada la policía.

Valentina se nos muestra como una chica tímida y reprimida por una madre que, pese a ser odiosa, es uno de los personajes más interesantes. Se vuelve valiente con su don de ser invisible, repentinamente se transforma en una justiciera y hasta es capaz de mantener una discusión de adultos con su madre, quizás demasiado madura para la breve evolución de su personaje. El problema de Valentina es que no hay una verdadera transición visible que la haga diferente de lo que era antes y de lo que es después.

Salima y Rodrigo, los otros dos protagonistas, son alabados por los lectores (especialmente la primera), pero resultan en ocasiones demasiado pedantes. Sus conversaciones parecen formar parte de un debate político (si estos fueran como debieran ser) y Salima hasta sabe de memoria los informes de la ONU sobre el efecto del alcohol en los jóvenes. Introducen temas interesantes, por supuesto, pero puestos en boca de personajes de su edad (y de la forma en que son puestos) resultan un tanto chirriantes.

  1. El final

Sin querer dar muchos spoilers, diremos que el final es melodramático sin necesidad, pues resulta bastante previsible (rasgo que caracteriza a Laura Gallego, por cierto). La intención emotiva de un final impulsivo que no llega a producir realmente nada porque los personajes no terminan de calar en el lector.

Pero no todo es malo en esta novela.

Hay que destacar la diversidad cultural que se da en ella; pese a lo mencionado anteriormente, Salima, la mejor amiga musulmana de Valentina, introduce una visión de su religión breve e interesante, que otorga matices importantes en el entorno que la desconoce. Por otra parte, las bandas callejeras nacen por la necesidad de jóvenes extranjeros por sentirse parte de una nación distinta a la que viven, donde no sean diferentes ni objeto de discriminación, poniendo de manifiesto superficialmente las dificultades de adaptación en el ámbito escolar.

Es una lectura ágil y ligera, pese a no ser especialmente atrapante, una novela para pasar el rato que no parece tener término medio: o te gusta o no te gusta.