«Las orquídeas», Rosa Chacel

He venido al país de las orquídeas,
esas flores del triunfo, parásitos de las mujeres elegidas.
Su polen vuela al hombro
de esas que vienen con cinturas jóvenes
y hacia sus pies la América
tiende sus manos blandas,
de ésas cuyo perfume llega al mato,
llamando a la pantera, hermana suya,
que les presta sus pieles.
.
Pero yo vine por un mar
que una mitad era de sangre
y otra, sin esperanza, quisiera ser de olvido,
y a mi llegada no acudieron
en ligeras vitrinas encintadas.
No me asaltaron al llegar: su polen
no sabía mi nombre.
.
Tampoco en manos mercenarias
llegaron a subir mis doce pisos,
tampoco se dejaron cautivar
en los mercados ni en las florerías.
Tampoco el mundo, ese artefacto
referencial, las puso
en el correo en fechas onomásticas…
.
He venido al país de las orquídeas
y hoy ya le digo adiós, yendo hacia el puerto

¡Adiós!… ¿Quién sabe cuándo?…

 

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Este poema pertenece a Rosa Chacel (1899-1994), una de las poetas de la Generación del 27 conocidas como “Las Sinsombrero”. Las mujeres de esta generación fueron eclipsadas por sus compañeros masculinos, dejando atrás una estela maravillosa de poesía fresca, pura y emotiva. Hoy les hacemos un homenaje a esas mujeres olvidadas de los cánones, los manuales y nuestra literatura debido al arraigo férreo del patriarcado impuesto en nuestra sociedad.  Hoy, Rosa, te recordamos con este bello poema, demostrando que tu calidad literaria es igual o mejor que cualquier miembro masculino de la Generación del 27, y  nos quitamos el sombrero ante ti.

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Mentiras

Sonrisas a su alrededor, halagos que lo hacían feliz, amistades que le apreciaban… era todo lo que había deseado. Y por fin lo había logrado. No importaba si para ello había tenido que mentir a todo el mundo, incluso a su propia familia. Quería ser alguien, quería que lo respetasen. Había hecho lo que hacía falta para alcanzar ese sueño, incluso se había perdido a sí mismo en esa torre de mentiras que había construido y en la cual ahora se alzaba, mirando orgulloso a cada uno de los que le rodeaba, sin sentir ni un ápice de vergüenza por haberles mentido a cada uno de ellos.

Leyó el mensaje que un amigo del instituto le había enviado. Sus labios formaron una línea. En su mente repasó a cada una de las personas a las que le había contado una verdad distinta. No recordaba haberle contado nada, pero prefirió asegurarse, así que dejó el móvil en la mesa y se agachó en frente de la cama. Sacó una caja y la abrió. Allí había demasiadas libretas acumuladas. Sabía exactamente cuál tenía que coger: la del color rojo. En ese cuaderno había escrito a cada una de las personas a las que le había contado algún aspecto de su vida. Lo abrió y empezó a pasar hojas, fijándose en cada uno de los nombres y los detalles que había al lado: “me voy a estudiar fuera porque el máster está mejor enfocado”, “me han ofrecido un trabajo que no podía rechazar” o “es que a mi novia le da vergüenza venir a celebrar la Navidad con nosotros”.

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Se paralizó. Le había parecido escuchar una voz que le decía que nunca se había ido a estudiar ningún máster, que no le habían ofrecido ningún trabajo y que, la que consideraba simplemente una amiga, no era su novia. ¿Quién más sabía todas esas verdades? Dejó caer la libreta al suelo y se puso en pie, dispuesto a defender con dientes y uñas su verdad. Sin embargo, allí solo estaba él. Aún con el corazón latiendo con demasiada fuerza, guardó su tesoro de nuevo debajo de la cama y cogió el móvil. Pudo ver su reflejo en la pantalla y se echó a reír.

—¿Aún sigues aquí? Creía que ya te había matado.

Y sin más, contestó al mensaje de su amigo, a quien le contó una nueva verdad que luego anotaría en su cuaderno, matando de nuevo a ese pobre chico que se resistía a vivir en ese mundo lleno de mentiras que había construido.

«Disfrutas con la venganza, ¿verdad?»

Lady Dragon

  • Título original: Lady Dragonlady_dragon-372315659-large
  • Año: 1992
  • Duración: 97 min.
  • País: Indonesia
  • Dirección: David Worth
  • Guion: Clifford Mohr, David Worth
  • Música: Jim West
  • Reparto principal: Cynthia Rothrock, Richard Norton, Bella Esperance, Diaz Tangkilisan, Piet Burnama
  • Más información: IMDb, filmaffinity, ALLMOVIE.

La protagonista es una experta en artes marciales que decide vengarse del tipo que mató a su marido en el mismísimo día de su boda.

El argumento es tan simple que ni se molesta en profundizar en los motivos por los que el “antagonista” manda matar al marido de la protagonista (digamos que intuimos por ciertos diálogos que andaba investigando los negocios —sucios— del tipo y este lo quitó del medio), o qué es en lo que está metido (¿mafias, drogas, armas ilegales, prostitución…?). Prácticamente, es al final cuando se nos menciona que está relacionado con gas venenoso (¿pero es él quien lo fabrica? ¿En qué laboratorio? ¿O solo lo distribuye?). La historia podría haber dado juego pero acaba siendo un cúmulo de clichés de patadas y coreografías imposibles (aquí el “peloguantazo” de Natasha Romanoff se queda corto), sonidos del Street Fighter y música ochentera, coches saltando por los aires y gente disparando sin ton ni son —mención aparte los efectos especiales.

Mi puntuación: 13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o leer este relato inspirado en ella y que podría contener algún que otro spoiler.

♦♦♦


—Ya conté todo lo que sé. No hay más, maldita sea.

—¿Por qué no empieza desde el principio?

—¿Otra vez? Esto es absurdo, una total pérdida de tiempo. Todavía hay mucho que hacer…

—¿Qué le parece si empieza contando a qué vino su amigo a la ciudad?

—¡¿Mi amigo?! ¡Era mi esposo! ¡Y por vuestra culpa está muerto!

—Tenemos que aclarar este asunto ya, así que o empieza a hablar o jamás saldrá de aquí. Usted verá.

—¿Quieren saber por qué John murió? Le mandaron investigar a un pez gordo neoyorkino que había instalado sus sucios negocios en esta ciudad de mierda. ¿Y sabéis lo que le hicieron sus propios jefazos cuando las cosas se pusieron feas? ¡Lo abandonaron! ¡Como a un animal! Cuando se descubrió que ese canalla controlaba media ciudad, le dijeron que se retirase. Pero mi John no podía, ya estaba demasiado metido en esto.

»Ni una advertencia siquiera. Directamente ese capullo de Ludvik mandó a sus matones en el día de nuestra boda. Murió desangrado entre mis brazos, a los pies de la escalera de la iglesia, ¿saben? Una no puede olvidar una cosa así tan fácilmente.

—Tengo entendido que ha pasado un año de eso.

—… ¿Qué intenta decirme con eso? ¿Que he tenido tiempo suficiente para superar el trauma? ¿La depresión? ¿Pretende que después de esa tragedia siga con mi vida como si nada?

—No era mi intención decir eso…

—Pues lo ha dicho. Y espero que por su bien no tenga que vivirlo. Porque no, eso NUNCA se supera.

—¿Qué llegó a descubrir su marid…John?

—Nada del otro mundo, ni la punta del iceberg. Algunas conexiones con otros cargos de poder de la ciudad, influencias y relaciones con países extranjeros, viajes de incógnito, drogas y prostitutas, trampas y asesinatos encubiertos… Pero no era suficiente para pillarlo; no basta. Aún hay mucho por hacer y trapos sucios que destapar.

»Tan ingenuo fue… Ni se percató de que su “fiel” compañero le estaba traicionando y vendiendo al mismísimo diablo.

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(Imágenes tomadas de IMDb)

—¿Por eso los mató? ¿Por venganza?

—¿Venganza? Los maté porque ese era el trabajo de mi marido. Alguien tenía que hacerlo o John no podría descansar donde quiera que ahora esté. Yo, que lo había perdido todo, que todas las noches me despertaba con los estruendos de aquel fatídico día, con la visión de mi marido muriéndose entre mis brazos, acorralé a ese cretino pretencioso al que todos respetaban.

»Sin ayuda de nadie logré infiltrarme en esa compañía infectada por ratas.

—¿Qué vio?

—La inmundicia humana.

»Y os voy a contar algo que puede que nadie supiera, ni siquiera mi difunto esposo: ese hombre…, Ludvik no era humano. Quiero decir, que su espíritu se había corrompido tanto que ya no quedaba nada de su naturaleza humana. Era un ser oscuro y maligno, y yo lo quemé.

Lo quemé todo.

Lapidario

 

Me miras con la impaciencia de alguien que no espera.

-Siempre has preferido a la muerte-.

Noto tu presencia tras este viento frío que me despeina.

Tus ojos están en llamas y esta noche vas a acabar conmigo.

La ciudad es un inmenso lago vacío tras un velo de cristal.

-Siempre te ha gustado el caos que provocas-.

Tus manos me hacen estremecer como una tormenta.

Tu boca es una explosión y una tempestad que me derrumba.

Eres un ángel caído que ha venido a distraerme, y pienso arder.

-Siempre te ha gustado consumir-.

Lo supe desde el primer momento en el que te vi,

con esa mirada despiadada y la sonrisa de terciopelo.

Tú único objetivo siempre he sido yo.

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En busca de las gemas

*Nota al intrépido lector: elija las opciones (A o B) más acordes a su manera de actuar. Siga las instrucciones que le llevan de un punto a otro y, de este modo, podrá construir una historia peculiar donde el protagonista es usted.


El aerodeslizador ha llegado a puerto. Llegaste a este planeta con un único objetivo: encontrar las Gemas del Infinito para proteger todo aquello en lo que crees. Las gemas son seis: Poder, Tiempo, Alma, Realidad, Espacio y Mente. ¡Si consigues las seis serás el amo del universo!

1. Tu primera misión será enfrentarte a un ambicioso y excéntrico coleccionista de peculiaridades galácticas del que oíste hablar en una taberna de saqueadores de Knowhere.

[Opción A] Tratas de negociar un acuerdo con El Coleccionista para que te 
preste temporalmente la Gema de la Realidad que posee en su tan conseguido 
arsenal de armas galácticas y trofeos majestuosos. A cambio de ella, debes 
darle todas las riquezas que poseas. Ve al punto 2.
[Opción B] Prefieres ir directamente a la acción, así que preparas un 
cóctel molotov casero para distraer a El Coleccionista y así poder robar 
la Gema de la Realidad. Ve al punto 3.

2. Tienes ya la primera gema en tu poder, habiendo tenido que pagar un alto precio por ella. De vuelta a casa, te enteras de que Visión está en Wakanda para que le quiten la Gema de la Mente sin necesidad de sacrificarse, por lo que decides ir allí y prestar tus servicios, ya que has pasado muchas noches en vela viendo Hospital Central y Doctor House.  

[Opción A] Te infiltras en la operación y negocias con Shuri (la encargada 
de la operación) para que te de la gema al finalizar, ya que alegas que 
eres el único ser capaz de destruirla por el bien del universo. Ve al 
punto 5.
[Opción B] Esperas hasta que Shuri extraiga la gema, amenazándola a punta 
de pistola para que te la entregue y luego salir huyendo antes de que Los 
Vengadores se te echen encima. Ve al punto 4.

3. Al volver a tu planeta te percatas de que algo está pasando en tu mundo (aunque no poseas el sentido arácnico), pues los destrozos en la ciudad y la gente herida gritando por las calles te lo advierten. Es entonces cuando ves al que conocen como Doctor Strange correr detrás de lo que parece ser una capa. Sabes que esta es otra oportunidad para hacerte con la Gema del Tiempo que está en su poder.

[Opción A] Corres detrás de la capa para capturarla y secuestrarla, y
luego pedir un rescate a cambio de la gema que posee el Doctor Strange. 
Ve al punto 7.
[Opción B] Decides ayudar a Doctor Strange capturando esa capa tan 
rebelde. Intentas negociar con él para que te preste la gema, ya que 
tienes un plan pensado para quitarle el guantelete a Thanos y así terminar 
con él. El Doctor Strange parece haber visto un futuro en el que solo hay 
una posibilidad de que eso vaya a ocurrir, pero aún así, decide confiar en 
ti. Ve al punto 6.

4. Con tan solo dos gemas en tu poder, la que le robaste a Tivan y a Visión, te llegan noticias de que el peligroso y maniático Thanos también las está recolectando para hacerse un guantelete de bisutería y brillantes y deslumbrar en las locas noches de los sábados. Estás en peligro, ya que son las únicas que le faltan a Thanos, quien no va a dudar en matarte si hace falta.

[Opción A] Secuestras a la hija adoptiva (y favorita) de Thanos, Gamora, 
para poder escapar con ella en la nave espacial de unos cazadores de 
tesoros y asegurarte de tener una oportunidad de sobrevivir si la cosa se 
pone muy mal. Sin embargo, como el pesado de Quill no descansará hasta 
encontrarla, acabas liberándola en un planeta extraño, oscuro y demacrado, 
en el que encontraréis unos entes alienígenas que te tomarán como huésped 
y te obligarán a cambiarte el nombre por Venom. Juntos, podréis sobrevivir 
a la oscuridad que se avecina. Ve al punto 8.
[Opción B] Te unes a Thanos tras percatarte de que es invencible, 
ganándote su confianza, convirtiéndote en su más fiel aliado, e incluso le 
entregas las dos gemas que has hallado por tu cuenta. A pesar de ello, en 
lo más profundo de tu ser sigues urdiendo un plan para robar las gemas que 
posee y así completar la misión que se te encomendó. Ve al punto 9.

5. Todos confían en ti gracias a las artes y los juegos aprendidos de Loki. Consiguen arrancar la gema de la cabeza de Visión y te hacen portador de ella.

[Opción A] Escapas con la gema con la ayuda de Killmonger, el cual va a 
mostrarte el paradero de la siguiente gema y se unirá a tu causa 
ofreciéndote un ejército de apoyo. Con dos gemas en tu poder ya, no dudas 
en sacarle provecho y trazar el mejor plan para conseguirlas todas de una 
manera rápida y eficaz. Por ello, tu nuevo ejército y tú os plantáis en el 
viejo planeta Vormir para alcanzar la Gema del Alma y, con ello, resucitar 
al único que podría ser más útil que esta dichosa búsqueda: Superman. Con 
un poco de suerte, podrías controlar su espíritu y convertirlo en pieza 
indispensable para tu nuevo ejército. Ve al punto 9.   
[Opción B] Mantienes la confianza que tienen en ti para que te ayuden a 
buscar la siguiente gema sin sospechas, y ya de paso, que te hagan el 
trabajo sucio y mueran por la causa. Cuando conseguís localizar la Gema 
del Alma en Vormir, lanzas a todos tus “aliados” al fondo del Monte del 
Destino, sin conseguir despertarla gema. Sin embargo, como eres más astuto 
que ella, y posees la Gema de la Realidad, le haces creer que aquellas 
personas eran importantes para ti y, por tanto, dignas del sacrificio para 
portar la delicada gema. Para tu asombro, tu arriesgado plan sinsentido 
funciona, y cada vez estás más cerca de cumplir tus objetivos. Ve al 
punto 8.

6. Con dos gemas en tu poder, Tony Stark se muere de envidia y te declara la guerra, alegando que eres un ser peligroso que ansía solo el poder para gobernar el universo y someter a todo ser viviente. Por más que intentas aclarar las cosas, solo consigues desatar la II Guerra Civil.

[Opción A Intentas localizar al Capi para que se ponga de tu lado con 
tal mala suerte que lo pillas en una escapada que se ha montado con su 
mejor amigo Bucky para esquiar por montañas siberianas. No te queda más 
remedio que reunir, con mucho esfuerzo, a tu propio séquito de mutantes 
para plantarle cara al señor Stark. Una lucha a muerte por defender la 
misión que se te encomendó. Ve al punto 8.
[Opción B] Aunque intentas aplacar los modos de Tony diciéndole que has 
visto todas sus películas (incluso Iron Man 3), su obstinación y obsesión 
por ser el protector de la Tierra te hacen replantearte tus próximos 
movimientos. Por ahora, decides usar la Gema de la Realidad y convertir 
a tu oponente problemático en el vengador oscuro de la noche que Gotham 
necesita. Ve al punto 9.

7. Doctor Strange tiene un gran apego a su compañera la Capa de Levitación (le ahorra el tener que usar las piernas), por lo que entrega la Gema del Tiempo sin dudarlo ni un segundo. Mientras disfrutas de tu avispada y victoriosa jugada, unas patrullas de los Nova Corps aparecen en la Tierra para detenerte, pues el Coleccionista se enfureció cuando descubrió que le robaste su tesoro y te vendió a Xandar (lo cual te favorece, ya que tienes constancia de que en ese planeta se custodia otra Gema del Infinito).

[Opción A] Por algún extraño giro en el guion (o en la Gema del Tiempo), 
mientras eres interrogado por los cuerpos especiales de Xandar, Ronan 
reaparece vivito y coleando gritando violentamente, destruyendo todo a su 
paso y buscando ferozmente la Gema del Poder para vengarse. Como no puedes 
seguir perdiendo el tiempo en esta carrera a contrarreloj, te pones en 
contacto con los Guardianes de la Galaxia, quienes llegan justo cuando 
Ronan obtiene (de nuevo) la tan temible gema… Ve al punto 9.
[Opción B] Gracias a tus trucos y artimañas, consigues que Los Nova Corps 
te entreguen la Gema del Poder a cambio de información sobre el paradero 
del tirano que está causando ciertos estragos por el universo. Con los 
astros alineados, el mundo cuántico de tu parte y Hugh Jackman volviendo a 
su papel de Lobezno, el destino te pone en medio del camino de Thor, Loki 
y Hulk, quienes acaban de enfadar a los dioses nórdicos por destruir sus 
tierras sagradas (y, por otro lado, tus gemas sienten la presencia de una 
de sus compañeras que viaja con ellos…). Ve al punto 8.

Final

Punto 8                                                        Punto 9                                                  [+Punto 10]


En memoria de Stan Lee