«Nunca olvides que pase lo que pase no debes enamorarte»

La mecánica del corazón

  • Título original: Jack et la mécanique du coeur la_mec_nica_del_coraz_n-884372937-large
  • Año: 2013
  • Duración: 94 min.
  • País: Francia
  • Director: Stéphane Berla, Mathias Malzieu
  • Guion: Mathias Malzieu
  • Música: Dionysios
  • Reparto principal: Mathias Malzieu, Olivia Ruiz, Jean Rochefort, Grand Corps Malade
  • Más información: IMDb; ALLMOVIE; filmaffinity

La historia se centra en un chico con un reloj por corazón, su viaje a través de Europa para encontrarse con el amor de su infancia, y canciones pegadizas y personajes muy peculiares de acompañantes.

Si te gusta el género de animación y los personajes que se pasan media película cantando, esta obra no te decepcionará. Al menos en esos aspectos, pues la historia presenta algunas incongruencias que pueden atragantarte (¿cactus y desiertos en Granada? Me temo que se hicieron un cacao con la geografía española…). Un final que se nos revela desde el principio, pero la delicadeza estética con la que está construida es tal que te mantiene expectante hasta los últimos minutos.

Mi puntuación: 13942261_1269687406409413_895346483_n13866573_1269687523076068_970961706_n13866573_1269687523076068_970961706_n

A partir de este momento puedes hacer una de estas acciones: preparar palomitas y ver la película o seguir leyendo a sabiendas de que podrías toparte con ciertos detalles que comúnmente llamamos spoilers.

♦♦♦


Jack nació como un bebé cualquiera, pequeño y delicado, con ojos entumecidos y movimientos aletargados, orejas puntiagudas y débiles gimoteos. A simple vista, un bebé normal; mas había algo que lo hacía único: un reloj de cuco ocupaba el lugar de su corazón. La criatura llegó con un pausado tictac por un latido humano. ¿Era eso lo único que lo hacía especial?

Con el paso de los días, su madre advirtió que el recién nacido crecía a una velocidad apresurada, deseoso de aprender, deseoso de conocer su alrededor… Así es: el pequeño Jack podía controlar su tiempo.

Los primeros años se desenvolvieron sin apenas percances confinados en la vieja mansión, pero la constante sobreprotección de la señorita Madeleine acabó convirtiendo a Jack en un niño curioso por saber del mundo. El chico huyó, dejándose arrastrar por sus sueños y el tictac de su corazón en una larga noche de invierno.

Durante su ingenua aventura se topó con otro chico muy singular, pues era totalmente de madera. Se hicieron buenos amigos, aunque pronto los sueños de uno y otro se disgregaron en caminos diferentes: uno quería ver a un gran mago para que lo convirtiese en un niño de verdad, y Jack quería seguir jugando con el tiempo y su reloj de cuco.

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(Imágenes tomadas de SensaCine)

Quiso el destino que se conocieran él y la señorita Acacia, de quien cayó profundamente enamorado. Los días parecían segundos a su lado y ambos hicieron planes de futuro. Pero la inhumana madre naturaleza, celosa de ese amor, un buen día de verano se la arrebató y, aunque Jack intentó por todos los medios salvarla, fue imposible, pues su don solo le permitía controlar el tiempo para su propia existencia. Ante tal pérdida, Jack quedó quebrantado, con un tictac descompasado, condenado a vivir en un mundo mortal con un don imperecedero, recordando el lejano sueño de su compañero de madera. Con un corazón de frías tuercas y engranajes mecánicos.

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